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    Sábado, 17 de Abril, 2021 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica


    (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)


    El PADRE necesita INCREMENTAR riquezas de cada SÁBADO a cada día para recibir su nueva tierra, enriquecida por ti siempre:



    Con su grande corazón, nuestro Padre celestial llamó a Moisés a recibir su santo nombre fuegos, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, para que se bautice con fuegos de su altar, comisionándolo así para que lleve a Israel del
    cautiverio egipcio hacia Canaán, la tierra prometida, fluyendo leche y miel toda una eternidad venidera. Por lo tanto, Moisés tenía que escapar de Egipto con su santo nombre fuegos, que él había empezado a invocarlo, representando al Rey Mesías,
    que tenía que nacer entre sus hermanos y entre sus hermanas en Canaán, viviendo su vida eterna a lo máximo, liberándolos así a todos del pecado para entrar a la vida eterna por siempre bendecidos.


    Sin embargo, después que Israel antiguo escapó del cautiverio egipcio, liderado por Moisés y con poderes asombrosos de su santo nombre fuegos, recibido de nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, entonces, él lideró a los
    israelitas hacia el bautismo del Mar Rojo, porque tenían que ser purificados de todo pecado antes de entrar al desierto del Sinaí camino hacia Canaán. Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba a Israel antiguo bautizado en el Mar Rojo para abandonar
    la carne pecadora y el espíritu de error por la carne sagrada y el Espíritu Santo, lleno de poderes santísimos de rituales y de ceremonias del Juramento a Isaac, que ellos tenían que cumplir dogmáticamente antes de entrar a Canaán perpetuamente
    victoriosos sobre pecados de la humanidad entera.


    Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba preparar a cada israelí hombre, mujer, niño y niña por el desierto del Sinaí, como sus hijos legítimos, entrando en la naturaleza divina de Canaán, para ejecutar su obra salvadora: enriqueciéndolos,
    bendiciéndolos y salvándolos, pero igualmente la tierra y la humanidad entera en necesidad de ser perfecta y santa, así como Él en la gloria celestial, redimiéndolos del pecado finalmente. Además, nuestro Padre celestial necesitaba no solamente
    salvar a Israel antiguo, desvistiéndolos de la carne pecadora y del espíritu de error para abandonar en el Mar Rojo pecados recogidos de las naciones antiguas y modernas por cuatrocientos años, pero igualmente, Él los necesitaba vestidos en su carne
    sagrada y en su Espíritu Santo, en donde Él los alimentaria siempre con comidas cotidianas de la gloria angelical.


    Visto que, nuestro Padre celestial necesitaba a sus hijos comiendo del pan y vino, que es realmente la carne sin pecados y sangre expiatoria de Isaac llena de vida santísima, como Él mismo entrando a Canaán con ellos, enfrentándose a Satanás y sus á
    ngeles caídos y la muerte, destruyéndolos, hasta que cesen de ser un reino de tinieblas destruyendo vida humana en la tierra. Entendiendo que, si nuestro Padre celestial logra tener a cada hombre, mujer, niño y niña de Israel no solamente bautizados
    del Mar Rojo, pero igualmente comiendo de su pan y vino, que es realmente su semilla santa, dándonos al Rey Mesías en cada uno de ellos y, al mismo tiempo, ya en Canaán bendiciendo la tierra con abundantes riquezas perpetuamente, entonces seremos
    libres todos infinitamente.


    Definitivamente, al tener nuestro Padre celestial a sus hijos comiendo de su merienda divina, que es su Hijo Jesucristo nacido del vientre estéril de Sarah como Isaac, entonces ellos estarán realmente comiendo de Él mismo: seguidamente, ellos llenará
    n no solamente a Canaán con su naturaleza divina, pero igualmente la tierra entera, porque Él necesita reemplazar la semilla de Lucifer con la suya en todos nosotros. Por ende, el bautismo del Mar Rojo fue importante para nuestro Padre celestial, su
    Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, para que sus hijos, como todo Israel, pero igualmente las familias de las naciones, yaciendo ya sobre postes del infierno puedan acceder finalmente justificados a Canaán para recibir su santo nombre fuegos, clavados
    a ellos, como la cruz enriquecida infinitamente por amor a ti.


    Ciertamente, después que todo Israel fue bautizado en agua, vistiendo su carne sangrada y su Espíritu Santo: ellos abandonaron los pecados del mundo entero en un día en el lecho marino del Mar Rojo para jamás verlos nuevamente, entonces, nuestro
    Padre celestial los tuvo comiendo a ellos de su la comida celestial, para manifestar al Rey Mesías entre ellos en Canaán postreramente para la eternidad. Además, nuestro Padre celestial alimentaba a todo Israel paso a paso por el desierto del Sinaí
    de su maná del reino angelical, como su pan y vino, emanando de Él, para que su Hijo Jesucristo nazca de la hija virgen de David con la carne sagrada y la sangre expiatoria, liberándolos finalmente del pecado y de las tinieblas, justificándolos así
    para la eternidad venidera.


    Visto que, esta era la única manera posible para nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo entrar en su propia tierra, creada para Él y su santo nombre fuegos vivir con sus hijos de Israel y de las familias de las naciones por
    siempre amado en su reino del amor eterno, entonces, Satanás tenia que abandonar a Canaán derrotado para siempre. Por cuanto, cada uno de Israel antiguo y moderno junto con las naciones, rescatándolos a todos, descendiendo a postes del infierno,
    entonces, ellos vestían con la carne sin pecados de Isaac que había expiado, juzgado y cubierto sus pecados con rituales y ceremonias de santidad perfecta del Juramento a Isaac, asombrosamente, ellos ya amaban al Padre y a su santo nombre para toda una
    eternidad.


    En otras palabras, nuestro Padre celestial finalmente vistió no solamente a Israel antiguo y moderno, pero igualmente las naciones con su semilla santa, que es la carne de su Hijo Jesucristo llenándolos de vida y del Espíritu, en donde Él es amado
    junto con su santo nombre en Espíritu y en Verdad en todo Canaán con sus hijos ya bautizados en agua para la eternidad. Además, nuestro Padre celestial puede solamente ser amado por su Hijo Jesucristo y por su Espíritu Santo, que nos entregó su
    semilla santa, saliendo de Él, para entregarle no solamente a Abraham a su hijo Isaac con la carne santísima y la sangre expiatoria, pero igualmente al Rey Mesías, naciendo en Canaán de la hija virgen de David, concediéndonos salvación eterna, amá
    ndolo sólo a Él infinitamente.


    Por lo tanto, fue importante para nuestro Padre celestial alimentar a Israel antiguo de Él su pan vino, servido diariamente por su Hijo Jesucristo en días de Abraham, como Melquisedec rey de Salem, y por el desierto del Sinaí, como su Ángel Santo
    siempre entrando en el Lugar Santísimo con el sumo sacerdote Levita una vez al año ante el Padre para bendecir a Israel. Sin embargo, cuando el Ángel Santo, que era Isaac, no entraba al Lugar Santísimo con el sumo sacerdote Levita de aquel año,
    entonces, Israel había pecado, consiguientemente, era imposible que la carne de Isaac y su sangre expiatoria expíe por los pecados, y el sacerdote era jalado con una soga, asegurada a su cintura, muerto, por falta de la santidad de Isaac en el altar.


    Por lo tanto, ya bautizado en agua, invocándolo a Él, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, entonces, tú abandonaras la carne pecadora y el espíritu de error por la carne sin pecados de Isaac y su Espíritu Santo, en donde tú eres
    santo y perfecto instantáneamente, así como Él lo es eternamente, para recibir amor, bendiciones y riquezas siempre. Amorosamente, nuestro Padre celestial necesita llenar no solamente a Canaán con su carne santísima y su sangre expiatoria de vida
    eterna, derrotando a Lucifer y su rebelión angelical en contra de Él, su Hijo Jesucristo, su Espíritu Santo, su santo nombre fuegos y sus ángeles fieles a Él toda una eternidad, pero igualmente bendecir la tierra entera para ser amado
    apasionadamente por sus hijos (tú) siempre.


    Verdaderamente, nuestro Padre celestial solamente puede ser amado por sus hijos, así como su Hijo Jesucristo y su Espíritu siempre lo aman a Él y a su santo nombre eternamente, en su semilla santísima, como la carne sagrada de Isaac y el Espíritu
    Santo, que tú recibirás, bautizándote en tu bañera, invocando santidades perfectas de su nombre, conquistadas perpetuamente sobre el monte Sion, en Canaán. Entendiendo que, nuestro Padre celestial necesita enriquecer la tierra entera, y esto
    significa enriquecer a cada hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las naciones, porque Él está dispuesto a descender a Canaán para vivir con sus hijos, para ser amado por ellos, pero amado con riquezas asombrosas de su corazón santísimo en
    cada hijo suyo, ya enriquecidos todos ellos infinitamente.


    Ya que, es la voluntad perfecta de nuestro Padre celestial de enriquecerte a ti, tus amados, vecinos y amistades del mundo entero, pero para que esto suceda entonces Él necesitaba a Israel removiendo a Satanás y a los ángeles caídos, viviendo con
    familias brujas en Canaán y con tinieblas terribles para que la tierra jamás sea enriquecida, conociendo sólo pobreza, muerte y el infierno tormentoso. Seguidamente, nuestro Padre celestial te dio vida a ti en la tierra llena de océanos, mares, ríos,
    lagos, piscinas y otros cuerpos de agua, como tu bañera hogareña, sumergiéndote tú en ella, entonces emerjas del río jordán en Canaán, bendecido por Él y por su Espíritu Santo, conociendo únicamente amor, paz, prosperidad, riquezas y alegrías
    interminables toda una eternidad, empezando en tu hogar hoy.


    Ciertamente, fue importante para nuestro Padre celestial sentarse con Abraham junto con sus hijos adoptados (comprados por dinero de extraños) para comer de su comida, servida siempre por su Hijo Jesucristo, como su perfecta Santidad con ángeles del
    cielo y contigo en la tierra, y así, su semilla santísima, que es el cuerpo glorificado de Isaac sea establecido finalmente en la tierra, enriqueciéndote a ti. Aquí es cuando, nuestro Padre celestial empezó un convenio importante, quitando el pecado
    junto con Satanás y los ángeles caídos del mundo entero, incluyendo la muerte y el infierno, para que sus hijos vivan en su semilla santa solamente, como carne sin pecados de Isaac nacida del vientre estéril de Sarah, por su Espíritu, y así, tú
    vivas abundantemente, pero viviendo con riquezas grandiosas siempre.


    Legalmente, nuestro Padre celestial planeó remover el pecado por Él mismo, naciendo junto con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo no solamente del vientre estéril de Sarah, pero igualmente de la hija virgen de David, viviendo finalmente Él
    con su Hijo y con su Espíritu en Canaán, derrotando a Satanás hasta destruirlo con sus ángeles caídos y la muerte, enriqueciéndote a ti hoy. Efectivamente, nuestro Padre celestial te ha tocado a ti con riquezas no solamente existente en el cielo,
    en Canaán, pero también en ti, en tus amados, vecinos y amistades, como en todas las naciones: removió pecados, destruyendo a Satanás, ángeles caídos, la muerte y el infierno por amor a ti, entrando a su corazón santísimo de la tierra, amándote
    a ti siempre con riquezas asombrosas.


    Consiguientemente, nuestro Padre celestial tenía que llevar su bautismo en agua al corazón de la tierra, pero primero necesitaba destruir pecados de familias de las naciones antiguas y modernas con su semilla santa, que fue su Hijo Jesucristo naciendo
    como Isaac de Israel para ser una nación, destruyendo finalmente al pecado junto con Satanás y la muerte para que sus hijos vean vida nuevamente perpetuamente. Por ende, fue importante para nuestro Padre celestial comer del pan y vino con Abraham, pero
    igualmente, comerlo con sus hijos adoptados y con hijos prometidos de generaciones venideras, y así, Él recoger cada pecado del mundo, destruyéndolos en el bautismo del Mar Rojo, porque Él tiene grandes planes para enriquecerte a ti junto con la
    tierra entera hoy en día.


    No obstante, bautízate, invocando la perfecta santidad de su nombre, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, porque existen asombrosos poderes del Juramento a Isaac operando en su nombre entrando en tu corazón al bautizarte en agua, visti
    ndote así finalmente de su carne sagrada, que realmente lo ama a Él toda una eternidad, empezando en tu hogar y con tus amados. Realmente, esto fue importante para la voluntad perfecta de nuestro Padre celestial, recoger pecados cometidos por las
    naciones antiguas y modernas, destruyéndolos en el del Mar Rojo, porque con Israel antiguo bautizado en agua entonces renacieron como ciudadanos legales de Canaán, heredando riquezas interminables, enriqueciendo Él mismo la tierra entera, pero
    empezando en el desierto del Sinaí, en donde no hay riqueza para nadie jamás.


    Puesto que, nuestro Padre celestial necesita destruir la carne pecadora y riquezas del espíritu de error, acumuladas por Santas en la tierra y sus secuaces, como familias satanistas, porque Él necesita su carne sagrada y su Espíritu Santo
    prevaleciendo en sus hijos por todo Israel y en las naciones, enriqueciendo así la tierra entera con perfecta santidad finalmente para su reino venidero del amor eterno. Realmente, nuestro Padre celestial necesita enriquecer la tierra entera, cuando
    Satanás desea hundirla en ruinas eternas de tinieblas interminables hacia la eternidad, al tenerte a ti junto con tus amados, vestidos con su carne sin pecados, atrayendo riquezas del cielo arriba, de Canaán y del corazón de la tierra, como su corazó
    n santísimo, amándote a ti con pasión siempre creciendo, santidad y riquezas asombrosas.



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