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    Sábado, 10 de Noviembre, 2018 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica

    (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)

    EN EL JURAMENTO A ISAAC TÚ ESTÁS EN TIERRA SANTA: AMANDO AL PADRE CELESTIAL DIARIAMENTE:

    Amorosamente, nuestro Padre celestial ungió a Moisés sobre el monte santo de Jerusalén, descansando sobre el Moriah, para enviarlo con su santo nombre fuego a decirle a Faraón que deje ir a su gente a alabarlo: porque el tiempo había llegado para
    que ellos lo amen, le sirvan y le glorifiquen sobre el Lugar Santísimo del monte santo de Jerusalén, en Canaán. Además, nuestro Padre celestial tenía que haber tenido a todo Israel nacido en el cautiverio egipcio con su Juramento
    a Isaac, para que
    ellos acumulen todos los pecados de las familias de las naciones que habían muerto sin conocer jamás como amarle a él diariamente ni menos habían establecido un convenio de vida para cubrir sus pecados delante de Él eternamente.

    Es decir, que los cuatrocientos años que Israel había estado en la cautividad
    egipcia fue para recoger cada pecado de pasadas generaciones, del presente y de
    futuras generaciones para abandonarlas en el lecho marino del bautismo en agua del Mar Rojo,
    por los poderes del Juramento a Isaac, para postreramente amarle, servirle y alabarle sobre su altar antiguo, en Canaán, perpetuamente. Por lo tanto, todo Israel no solamente estaba lista para abandonar Egipto y todo pecado de las familias de naciones
    antiguas en el lecho marino con un bautismo todopoderoso, que los prepararía a
    todos ellos para amar, servir y glorificarlo a Él y a su santo nombre fuego que deseaba ya su amor, servicio y adoración hacia toda la eternidad venidera.

    Es decir, también que cada hombre, mujer, niño y niña en todo Israel estaba listo para amar, servir y alabar al santo nombre fuego de nuestro Padre celestial por los poderes del Juramento a Isaac en toda la tierra, pero empezando sobre el monte santo
    en Jerusalén, en Canaán, y así liberar al mundo de pecado, cubriéndolo todo
    completamente de riquezas inescrutables. Por fin, Israel estaba realmente listo
    para amar, servir y adorar el santo nombre fuego de nuestro Padre celestial sobre el monte
    santo de Jerusalén, porque los pecados de las familias de las naciones de toda
    generación habían sido capturados para ser destruidos, bautizándose Israel en el Mar Rojo, y seguidamente cubrirlos con sangres expiatorias de corderos por el desierto del
    Sinaí.

    Ciertamente, Israel se había convertido el primero entre las naciones listo para amar, servir y alabar a nuestro Padre celestial y a su santo nombre fuego sobre el monte santo de Jerusalén, en Canaán; por ende, fue importante que Moisés abandone el
    cautiverio egipcio, finalmente cruzando el Mar Rojo en seco para acceder los lugares en donde ellos servirían a Dios perpetuamente. Definitivamente, nuestro Padre celestial no solamente necesitaba a Israel bautizado, abandonando
    el espíritu de error
    por el Espíritu Santo y la carne pecadora por la carne sagrada, y así, operen
    siempre apropiadamente en el Juramento a Isaac, convirtiéndose así en una nación única: amando, sirviendo y adorándole a Él, porque finalmente Él sería clavado a
    ellos sobre el monte santo de Jerusalén.

    Sin embargo, antes de nuestro Padre celestial llevarse a Israel a Canaán, en donde ellos le amarían, sirviéndole y adorándole a Él y a su santo nombre fuego eternamente sobre el monte santo de Jerusalén, pero primeramente sirviéndole como su sumo
    sacerdote, vistiendo carne sagrada y del Espíritu Santo, que es el Juramento a
    Isaac con poderes cotidianos de su palabra viva. Estos son poderes de su palabra viva ejecutada por todo Israel como rituales y ceremonias de perfecta santidad del Juramento
    a Isaac, que Él tenia que esparcir por el desierto del Sinaí, pero únicamente siempre con abundante sangre expiatoria de corderos, cubriendo todo
    pecado del mundo entero: porque su Hijo Jesucristo iba a nacer de la hija virgen de David, en Canaán.

    Evidentemente, nuestro Padre celestial no solamente tuvo a Israel nacido en cautiverio egipcio, como su sumo sacerdote del Juramento a Isaac, aprendiendo a
    amar, servir y alabarlo a Él y a su santo nombre fuego, así como su Hijo amado, el Espíritu
    Santo y las huestes angelicales lo hacen siempre en la gloria angelical, pero igual, Israel necesitaba hacerlo asimismo en Canaán postreramente. Comprendiendo que, nuestro Padre celestial necesitaba a su nueva tierra con sus
    cielos gloriosos visitando a
    cada una familia de las naciones antiguas ya yaciendo en el infierno (porque fallaron en conocerlo a Él y a su santo nombre salvador), pero igualmente, Él
    necesitaba que Israel lo llevara a Él y a su santo nombre fuego a sus hijos perdidos del mundo
    entero.

    Por eso, nuestro Padre celestial después de haber bautizado a Israel en el Mar
    Rojo entonces Él pudo hacer que bebiesen de las aguas amargas de Marah, endulzándolas con su antorcha descendida del monte santo de Jerusalén, que es
    su árbol llevando su
    santo nombre fuego sobre las familias de las naciones perpetuamente, luego para
    que beban abundantemente de su roca salvadora. Visto que, nuestro Padre celestial necesitaba tener a Israel bebiendo de ambos lugares, primero beber de
    las aguas amargas de
    Marah, endulzadas por su antorcha, que es el árbol que lleva su santo nombre fuego sobre el monte santo de Jerusalén, bendiciendo a las familias de las naciones con perdón, sanidad y salvación eterna, para que todos conozcan su santo nombre fuego
    siempre.

    Dado que, una vez que nuestro Padre celestial haya tenido a todo Israel bebiendo de las aguas amargas de Marah, endulzadas por su antorcha llevando su santo nombre fuego sobre el monte santo de Jerusalén, entonces, Él no solamente pude salvar a todo
    Israel de sus pecados, pero igualmente, a las familias de las naciones, aunque ya estén algunas en el infierno tormentoso. Porque al todo Israel amarle, servirle y alabarle a Él y a su santo nombre fuego sobre el monte santo de Jerusalén, en Canaán,
    entonces Él atraerá hacia Él a todo hombre, mujer, niño y niña de las familias de las naciones, para que sean parte de su nueva tierra con sus cielos
    gloriosos, en donde encontraran salvación eterna con Él siempre.

    Por eso, es que fue importante para nuestro Padre celestial establecer un convenio de vida con Abraham y Sarah su esposa, comiendo del pan y vino sobre la Mesa del SEÑOR, servida diariamente por sus Hijo Jesucristo a todo ángel, para que siempre hagan
    su voluntad, y esto es de amar, servir y de adorarle a Él para siempre. Es decir, también que todo aquel que ama, sirve y alaba a nuestro Padre celestial
    y su santo nombre fuego sobre el altar de su amor prehistórico, entonces, ellos tienen que comer
    y beber de su Hijo Jesucristo el pan y vino de su Mesa santa, para que su Espíritu Santo los enriquezca a todos ellos con perfectos poderes de santidad inagotables.

    Ciertamente, esto es exactamente lo que nuestro Padre celestial necesitó hacer
    no solamente con Abraham y Sarah, aunque ella tenia su vientre estéril, más toda una nueva tierra con cielos gloriosos, en donde su perfecta voluntad es amada, honrada y
    exaltada por todas las familias de las naciones de siempre, finalmente nació gloriosamente, para que todos entren en ella bautizados únicamente. Por eso, fue importante para nuestro Padre celestial tener a todo Israel naciendo con el
    Juramento a Isaac
    en cautiverio egipcio, y así, lidiar con pecados del mundo entero desde su fundación y hasta siempre, porque Israel será siempre la nación de sus sueños dorados con poderes de perfecta santidad: amando, sirviendo y adorando su santo nombre fuego una
    eternidad entera.

    Al rescatar nuestro Padre celestial a Israel del cautiverio egipcio entonces Él lo hizo porque ya era tiempo para que su santo nombre fuego sea amado, servido y adorado apropiadamente por sus hijos nacidos como Isaac por su palabra viva descendiendo
    continuamente sobre el altar antiguo, para que Él finalmente remueva todo pecado para establecer su nueva tierra con cielos gloriosos para siempre. Por eso, Israel al bautizarse en el Mar Rojo, cruzándolo en seco con paredes gigantes de agua en ambos
    lados del camino, entonces ellos habían obtenido poderes para llevar las aguas
    del Mar Rojo para bautizar a las familias de las naciones por todo el desierto del Sinaí, pero siempre con sangres expiatorias de corderos para que alcancen salvación todos
    ellos finalmente.

    Esto fue algo que solamente nuestro Padre celestial podía hacer con los hijos de Israel, porque ellos habían nacido con los poderes cotidianos del Juramento
    a Isaac como su primogénito en la nueva tierra con cielos gloriosos, por ende,
    poseyendo
    poderes para tocar toda vida humana siempre, aunque ya estén muchos yaciendo en el infierno tormentoso (por culpa del pecado). Esta fue la única manera posible que el corazón santísimo y afligido de nuestro Padre celestial por sus hijos que habían
    descendido ya al infierno tormentoso, porque Adán y Eva comieron del fruto prohibido del árbol de la ciencia y del bien en el paraíso, entonces, Él podía alcanzarlos ahora con salvación perfecta, pero siempre únicamente con poderes del Juramento a
    Isaac.

    Visto que, esta es la perfecta voluntad perfecta del Juramento a Isaac de nuestro Padre celestial para alcanzar a cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de las naciones del pasado, del presente y del futuro, porque Él ha conquistado poderes
    que Satanás tenía en contra de Adán y de sus hijos, para que sean todos ellos liberados, bautizados únicamente. Por eso, nuestro Padre celestial necesitaba no solamente a todo Israel bautizado en el Mar Rojo con riquezas que
    fueran obtenidas de los
    egipcios, porque son de Abraham recibidas por él desde el cielo, pero igualmente, Él necesita a todos sus hijos bautizados por el mundo entero, gozando siempre de estas riquezas gloriosas en nuestros días y por toda una eternidad entera.

    Ya que, esta es la perfecta voluntad de nuestro Padre celestial que tú goces de estas riquezas que Él les entregó a Abraham y a sus hijos como hereda a la
    casa de Israel, nacidos como Isaac inicialmente del vientre estéril de Sarah, por poderes del
    Espíritu Santo, para que las familias de las naciones conozcan sus riquezas gloriosas hacia ellos siempre. Porque su archienemigo, Satanás junto con sus ángeles caídos ha trabajado para empobrecer a cada hombre, mujer, niño y niña de todas las
    familias de las naciones, nacidas de su imagen y de su alma viviente en la gloria angelical, ofendiendo así a nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo
    y su Espíritu Santo, para que jamás conozcan sus riquezas hacia ellos siempre.

    Sin embargo, con nuestro Padre celestial bendiciendo a Abraham con riquezas asombrosas junto con su esposa Sarah que tenía su vientre estéril, entonces desde donde no había esperanza para vida ni mucho menos riquezas y grandezas para con la humanidad
    entera, milagrosamente, con su Hijo Jesucristo nacido como Isaac entre ellos heredaron riquezas de su corazón santísimo continuamente hacia la eternidad entera. Esto significa que cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de
    las naciones,
    empezando con Israel, ya han heredado riquezas de nuestro Padre celestial descendiendo del cielo para que se gocen en ellas, si tú eres renacido del agua y renacido del Espíritu Santo, dándote acceso instantáneamente a riquezas asombrosas de Abraham
    que aun esperan por ti hasta nuestros días.

    Con gracia, nuestro Padre celestial es glorificado en riquezas ya entregada a ti por medio de su Hijo Jesucristo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, para que tú dejes de vivir con falta de tus cosas necesarias,
    porque es su voluntad en su Juramento a Isaac que tú con tus amados y amistades seas siempre enriquecidos grandemente. Por cierto, fue inicialmente de nuestro Padre celestial enriquecer no solamente a Abraham y Sarah y todos los suyos de su hogar y
    vecinos de cerca y de lejos, y así, contigo junto con los tuyos y amistades de
    nuestros días, porque Él quiere hacer que la tierra empobrecida sea enriquecida con poderes cotidianos del Juramento a Isaac, operando en ti continuamente.

    Dado que, es únicamente en poderes cotidianos del Juramento a Isaac que tú realmente recibirás riquezas asombrosas, al ser bautizado en agua, invocando la santidad perfecta de su nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, en que Él grandemente
    glorificado es en la gloria celestial por sus huestes angelicales y en la tierra contigo y tus amados de siempre. Puesto que, son las riquezas que nuestro Padre celestial ya te entregó a ti con tus amados, incluyendo amistades del mundo entero,
    empezando con Abraham y sus hijos, que realmente le dan a Él y a su santo nombre fuego amor, gloria y honor sobre el monte santo de Jerusalén, observando Él a sus hijos eternamente liberados de las pobrezas de Satanás.

    Por eso, nuestro Padre celestial tenía que tener a Israel, especialmente mujeres, pidiéndoles a las egipcias joyas de oro y de plata, porque ellos no solamente necesitaban obtenerlas como sus heredades directamente de Abraham y Sarah, pero igualmente,
    ellos necesitaban ser bautizados con ellas en el Mar Rojo, enriqueciéndote a ti en estos días junto con toda la tierra eventualmente para siempre. Ya que, estas son riquezas de glorias descendiendo de nuestro Padre celestial sobre su Hijo Jesucristo y
    su Espíritu Santo no solamente enriqueciendo a Abraham y Sarah junto con todo su hogar, incluyendo vecinos cercanos y lejanos, pero igualmente, enriqueciéndote a ti siempre con tus amados y amistades, y finalmente la tierra entera, es decir, si tú le
    obedeces a Él, bautizándote.


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