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Sábado, 28 de Abril, 2018 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)
ABRAHAM CON SU HIJO ISAAC ENCENDIDO SOBRE SIÓN ES LA NUEVA TIERRA Y NUEVOS CIELOS:
El Ángel del Señor llamó a Abraham desde el cielo para que no le haga daño a su único hijo Isaac, porque ahora que estaba listo para sacrificarlo para nuestro Padre celestial, entonces él le había manifestado al cielo que ama al
Dios Todopoderoso
con todo su corazón, aunque le cueste sacrificar a su único hijo sobre el altar del amor eterno. Éste es el lugar que nuestro Padre celestial que había
escogido para darles vida a sus hijos, empezando por Abraham, por el bautismo poderoso del Espí
ritu Santo de su grande Gracia, de su grande Misericordia, de su grande Verdad y de su grande Justicia Divina, para que su reino de su perfecta voluntad venga
a toda la tierra en los postreros días.
Y fue aquí, en donde nuestro Padre celestial tenía que derramar todo su corazón santo sobre su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, introduciendo así no solamente su amor divino en la familia humana,
empezando con la de Abraham, pero asimismo su altar del amor prehistórico, bautizandose con sus hijos para su nuevo reino venidero. Realmente, nuestro Padre celestial llamó a Abraham al monte Sion, que Él mismo le mostraría sobre el Moriah, entonces
fue para tender a su único hijo Isaac sobre el madero como una ofrenda encendida hacia Él en el cielo, iniciando así el nacimiento del reino de su perfecta voluntad, dándole vida a sus hijos para vivir Él con ellos juntos una eternidad.
Ya que, éste es el lugar en donde nuestro Padre celestial descendió inicialmente con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo cuando dijo, creamos al hombre en nuestra imagen y semejanza para que sea así como nosotros: conociendo el bien y el mal,
dándole vida así a sus hijos que vivirán con Él en su nuevo reino venidero mundialmente, para siempre. Ciertamente, aquí mismo es donde nuestro Padre celestial tenía que darle vida a cada uno de sus hijos, empezando con Adán y Eva, porque todo lo
que Él siempre ha creado ha tenido que ser con su altar de su amor prehistórico con su Hijo Jesucristo tendido sobre el madero, como el Cordero con la sangre expiatoria, haciéndolo todo perfecto para su Creación.
En otras palabras, nuestro Padre celestial jamás crearía nada en el cielo con
los ángeles y en la tierra con la humanidad entera sin la presencia y poderes asombrosos de su Hijo Jesucristo, como su Cordero personal con la sangre expiatoria, limpiando
y purificando todo lo que Él va creando junto con todos los poderes y dones de
su Espíritu Santo. Es decir, igualmente que nuestro Padre celestial cuando empezó a darle vida a sus hijos nacidos de su imagen y de su alma santísima, entonces Él les
dio de su misma vida con su Hijo Jesucristo como su Cordero personal y con la sangre expiatoria, y llena de su Espíritu Santo sobre el altar de su amor prehistórico en el Israel antiguo.
Considerando que, nuestro Padre celestial tenía en mente no solamente de darle
vida a sus Hijos de la casa de Israel, pero asimismo de todas las familias de las naciones, porque Él realmente quería establecer su santo nombre fuego sobre el altar de su
amor prehistórico en la tierra, pero sólo hasta que sus hijos vuelvan a nacer
de Él en Israel. Por eso, nuestro Padre celestial tenía que empezar su convenio de vida con Abraham, y en Canaán, porque ésta es la tierra que Él escogió no solamente
para darle vida a sus hijos por el vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, pero asimismo toda la casa de Israel, y así su nuevo reino de su voluntad perfecta vendría al mundo finalmente.
Históricamente, cuando Sarah estaba lista para dar a luz a su primer hijo, aunque ella tenía su vientre estéril, entonces el niño nació por el poder del Espíritu Santo, porque este era nuestro Señor Jesucristo junto con el Espíritu Santo naciendo
como Isaac con su amor infalible para derramarlo todo sobre el altar salvador para su nuevo reino de su perfecta voluntad. Por eso, nuestro Padre celestial estaba listo para recibir a Abraham y a su único hijo Isaac de quien había aprendido a amar por
algunos años junto con Sarah y con los demás de su hogar, entonces Él lo llamó a ascender al monte Sion para ofrecerlo como su ofrenda encendida para que sus hijos prometidos nazcan de él (Isaac) siempre.
Dado que, cada uno de sus hijos que nuestro Padre celestial le había prometido
a Abraham que serían incontables como las estrellas del cielo, entonces ellos nacieron directamente de su hijo Isaac, porque Él había llamado a Abraham a tenderlo sobre el
madero de su altar como en una ofrenda encendida sobre el Moriah, y así bendecir a sus hijos por generaciones venideras. Ahora, cada uno de los hijos prometidos a Abraham nacerían directamente de Isaac, porque él es la carne sagrada, los huesos
inquebrantables y la sangre expiatoria, en donde nuestro Padre celestial habría derramado todo su corazón santísimo, que siempre demanda por perfecta
santidad y de glorias eternas para su santo nombre fuego sobre el monte Sión, en Canaán, hacia la
eternidad celestial.
Por lo tanto, cada uno de sus hijos nacidos prometidos a Abraham, entonces ellos nacerián con el Juramento a Isaac, escrito por el dedo de Dios sobre ellos eternamente, porque ellos no nacerán únicamente con cada palabra que creara su nuevo reino de
su perfecta voluntad sobre la tierra, pero igualmente enriquecer a las familias
de las naciones enteramente y para siempre. Ahora, aunque los hijos prometidos a Abraham nacerán siempre directamente de Isaac que es la carne sagrada, los huesos
inquebrantables y la sangre reparadora del convenio de vida para empezar su nuevo reino de su perfecta voluntad en la tierra, entonces ellos tendrián que renacer del bautismo en agua y del bautismo del Espíritu Santo, para que su palabra se active
finalmente.
Visto que, es únicamente cuando tú eres renacido del agua y renacido del Espíritu Santo, en estos días, que el Juramente a Isaac se activara en cada palabra que nuestro Padre celestial derramó sobre no solamente Isaac pero sobre cada uno de sus
hijos, incluyendo la tierra prometida, para se manifieste mundialmente para todas las naciones al fin para bendición eterna. Ciertamente, esto incluye cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones, porque
cada una de ellas habr
renacido del agua y renacido del Espíritu Santo, para que ahora asciendan al
lugar, en donde ellos nacieron inicialmente de la imagen y del alma viviente de
nuestro Padre celestial, para entrar en su nuevo reino venidero de su perfecta voluntad.
Es decir, que aunque los hijos de Abraham han nacido del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, entonces ellos tienen que renacer del agua y del
Espíritu Santo para regresar al monte santo de Jerusalén, para ser aceptados por nuestro Padre
celestial y así entrar a su reino de su perfecta voluntad, que viene ya a Israel en cualquier día. En otras palabras, ya sea que tú seas Judío o Gentil, entonces tú tienes que regresar al lugar en donde tú naciste inicialmente del Padre celestial,
su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, para que tú seas aceptado en su nuevo
reino venidero, en donde su perfecto Espíritu es obedecido finalmente de todos
sus hijos renacidos de Él, y sin pecado alguno eternamente.
Considerando que, nuestro Padre celestial le dio vida inicialmente en su imagen
y alma viviente a Adán y a Eva junto con los hijos sobre el altar antiguo del monte Sión, entonces tú tienes que regresar a él nuevamente, renacido por el
bautismo en
agua y del Espíritu Santo para entrar a la vida eterna, y esta vez sin conocimiento del pecado eternamente. Ya que, esta es la única manera cuando nuestro Padre celestial te aceptara de regreso a su vida eterna y a su reino de
su perfecta voluntad, sin
conocimiento del pecado, y así vivas tu vida que realmente te conoce y te ama una eternidad entera, en donde no hay más tiniebla en ti, más bien el amor vive en ti perpetuamente.
Por eso, que es importante que tú seas bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, para que tú regreses a al monte santo de Jerusalén y su Lugar Santísimo sin esperar más, para que el
Padre celestial te dé vida nuevamente de su imagen y así regreses a su vida eterna, justificado perfectamente. Visto que, es únicamente por su grande Gracia, su grande Misericordia, su grande Verdad y su grande Justicia Divina que nuestro Padre
celestial ya derramó sobre su Hijo Jesucristo y su Espíritu al nacer Isaac de
Sarah, que Él mismo te recibirá justificado en su vida eterna, y así tú siempre conozcas su amor asombroso, su bondad y su cuidado cotidiano hacia ti.
Ciertamente, fue porque nuestro Padre celestial nos amó tanto por su Hijo Jesucristo y por su Espíritu Santo que dijo, creamos al hombre en nuestra imagen y conforme a nuestra semejanza y así él sea como nosotros conociendo el bien y el mal, que Él
creó su nuevo reino de su perfecta voluntad para vivir con su familia juntos, sin pecar jamás eternamente. Por eso, nuestro Padre celestial necesita a cada hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las naciones, que regrese ya a su altar de su amor
prehistórico, porque aquí es donde todos nosotros nacimos de su imagen y de su alma viviente, para que nosotros abandonemos el pecado para vivir con Él en
su perfecta gloria y santidad sin fin.
Puesto que, cuando nosotros regresamos a nuestro Padre celestial por el bautismo en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, entonces estaremos descendiendo en las aguas con su perfecta gloria y santidad
para entrar al Lugar Santísimo, en donde todos nosotros nacimos de su imagen, y así regresaremos a nuestra vida, que abandonamos inicialmente, enriquecidos.
Además, nuestro Padre celestial nos necesita a nosotros de todo Israel y de las familias de
las naciones a que regresemos a su altar de su amor prehistórico ahora mismo, en donde nacimos inicialmente de su imagen y de su alma viviente: porque es solamente aquí en donde Él hace que renazcamos de Él nuevamente, pero con su
perfecta gloria y
santidad eterna.
Por eso, nuestro Padre celestial le dijo a Abraham, asegurándole, que él tiene que ser perfecto y santo así como Él siempre ha sido en el cielo con las huestes angelicales para entrar a la vida inmediatamente, y por ello su Hijo amado fue entregado a
él por los poderes del Espíritu Santo para alcanzar su perfección y su santidad para ti hoy. Presentemente, esto es sólo posible en donde nuestro Padre celestial le dijo a su Hijo Jesucristo y a su Espíritu Santo, creamos al
hombre en nuestra imagen
y conforme a nuestra semejanza, para que sea como nosotros, conociendo el bien y el mal, porque es únicamente sobre su altar en donde tú conocerás el bien y el mal, y jamás el pecado.
Ya que, aquí es en donde nuestro Padre celestial dio vida para que tú seas así como Él es junto con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu conociendo el bien y el mal, viviendo la vida en donde tú siempre preferirás gozarte de sus
riquezas
asombrosas que emana de su corazón santo, demandando constantemente lo mejor para ti toda una eternidad. Por eso, nuestro Padre celestial escogió tener a su santo nombre fuego descendiendo del cielo para ser clavado al madero de la casa de Israel, que
una vez fue la carne vistiendo sus almas vivientes, para que su santo nombre goce constantemente de su dulzura de perfección y santidad, que tiene el poder
para darnos una tierra nueva con cielos gloriosos eternamente.
Ya que, éste es el madero con que nuestro Padre celestial volvió a Abraham mientras él estaba parado al pie de los tres sacrificios, que estaban cortados
y con sus mitades opuestas una a otra sobre la roca, salpicada con la sangre expiatoria junto con
los palominos sin cortar, porque Él emepezaba a expiar los pecados del mundo entero para siempre. Por ende, cuando nuestro Padre celestial regresó a Abraham y sus sacrificios con sus mitades opuestas una a otra sobre la roca, entonces con su antorcha
encendida, que son los hijos prometidos junto con su santo nombre fuego ardiendo para destruir toda tiniebla de pecado, inmediatamente Él expió para destruir todo pecado en el bautismo en agua eventualmente hacia toda la eternidad celestial.
Entonces nosotros vemos el madero antiguo flameando con el santo nombre fuego de nuestro Padre celestial, clavado a él sobre el monte Sión, como cuando Moisés se paró con la casa de Israel en el desierto del Sinaí, sediento por agua, y fallaron
todos en encontrarla alrededor de ellos, excepto las aguas amargas de Marah que
eran abundantes, pero imposible de beber. Aquí es cuando nuestro Padre celestial se acercó a Moisés para decirle, que Él había oído el murmullo de los israelitas que
estaban sedientos por agua, y Él empezó a hablarle del madero que él necesitaba tirar en las aguas amargas de Marah para que endulcen, para que todo
Israel beba junto con los animales que traían de Egipto con ellos.
Moisés caminó con nuestro Padre celestial así como su Hijo Jesucristo caminaría después con Él al monte Sión, para ser clavado al madero, que una
vez fue la carne sagrada de la casa de Israel yaciendo en el Valle de los huesos secos, esperando por
su salvación, venir en cualquier momento, para ser levantados a ver al SEÑOR
en el Tercer Día. Y cuando nuestro Padre celestial le enseñó a Moisés el madero yaciendo sobre el arenal del desierto del Sinaí, entonces él tomó alguno de los
israelitas para tirarla en las aguas amargas de Marah, para que sean endulzadas
y así los sedientos israelitas beban junto con sus animales que traían con ellos para ser sacrificados, cuando el SEÑOR los requiera de ellos.
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