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    From Elio I. Valarezo@1:229/2 to All on Sunday, September 19, 2021 21:44:30
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    Sábado, 18 de Septiembre, 2021 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica



    (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)



    La Santa Biblia habla, es la voz oficial del PADRE, tornándose en tu voz, leyendo tú sus palabras vivas con poderes, ira enriqueciéndote a ti con los demás en la tierra entera para siempre:


    Por generaciones, nuestro Padre celestial siempre había gozado con sus ángeles santos hablando de su palabra viva en la gloria celestial, pero la tierra estaba silenciosa por el pecado, y sus ángeles descendiendo con sus palabras vivas hacia los hijos
    de Adán, ensenándoles sobre Él y su corazón santísimo, pues, Él había creado cielos y tierra para vivir con ellos eternamente amado toda una eternidad. Ciertamente, nuestro Padre celestial siempre lidio con aquellos dispuestos a oírlo a Él,
    porque ellos vivían una vida complaciente a su corazón santísimo, sin embargo, el problema del pecado necesitaba ser quitado inmediatamente, logrando así tener una relación perfecta con sus hijos, en donde Él a ellos los bendecía grandemente con
    sus palabras vivas, como mucho más que todos de aquellos días.


    Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba establecer una perfecta relación con sus hijos nacidos de su imagen y de su alma santísima, que se habían establecidos ya en la tierra desde cuando Adán y Eva descendieron a vivir en él, porque ellos habÃ
    ­an pecado en contra de Él en el paraíso, comiendo del fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal. Sin duda, nuestro Padre celestial necesitaba establecer su corazón santísimo con la humanidad entera, para una relación perfecta con
    los hijos de Adán y Eva, que Él siempre había gozado tenerlos a ellos en el paraíso, y que Él necesitaba gozar de ellos nuevamente, pero únicamente con su corazón santísimo establecido en sus pechos, y su relación con ellos sea perfecta siempre
    toda una eternidad entera.


    Amorosamente, nuestro Padre celestial necesitaba que sus riquezas regresen a sus hijos, porque nacidos de su imagen, entonces, ellos nacieron con sus riquezas reales, enriqueciéndolo a Él, su Hijo Jesucristo, su Espíritu Santo y su semilla santa, que
    es la carne de Isaac junto con poderes del Juramento a Isaac, como muchas cosas nuevas manifestándose en generaciones venideras, vistiendo su nueva tierra con glorias siempre. Verdaderamente, así conoce nuestro Padre celestial una relación perfecta
    con hijos de Adán, porque sus corazones son perfectos, así como el de Él ante su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, pero ahora, Él necesitaba esta relación en la tierra, porque la tierra crecerá con riquezas mayores que las del reino angelical,
    por ende, Él necesitaba su perfecta relación con la humanidad entera establecida finalmente.


    Para que esto sea posible, entonces nuestro Padre celestial necesitaba Él mismo descender a la tierra para vivir con el hombre, por eso es que, su Hijo Jesucristo necesitaba nacer de una familia dispuesta a oír su voz, estableciendo así su cuerpo
    glorificado, que jamás había pecado, exaltando finalmente su santo nombre fuegos por toda la tierra para siempre. Además, nuestro Padre celestial necesitaba oír su voz, hablada no solamente por sus santos ángeles, que siempre descendían a cumplir
    con sus misiones para familias de las naciones, pero igualmente, Él necesitaba oírla de sus hijos, nacidos de su imagen y de su alma santísima, también ellos hablándolas día a día, e infinitamente poderosas sobre Satanás y sus artimañas en toda
    vida humana para siempre.


    Aun ahora, nuestro Padre celestial necesita oír más de sus hijos hablando de sus palabras vivas que las huestes angelicales del cielo, porque Él necesita llenar su gloria angelical, el paraíso, La Nueva Jerusalén celestial y la tierra entera con su
    voz, derrotando a Satanás, pecados, muertes, maldiciones, enfermedades, pobreza e infierno, para su reino venidero de su amor eterno, exaltando sus victorias por siempre. Por lo tanto, fue importante para nuestro Padre celestial tener a su Hijo
    Jesucristo naciendo como Isaac del vientre estéril de Sarah, por su Espíritu Santo, porque Él necesitaba su carne sin pecados en cada hombre, mujer, niño y niña de las naciones, además de Israel, pero igualmente, Él necesitaba aquellos que
    perdieron sus vidas en el infierno, vistiendo de su cuerpo victorioso siempre.


    Realmente, nuestro Padre celestial había empezado un pacto importante con Abraham, físicamente sentándose con él a su Mesa santa, participando del pan y vino siempre, servido por su Hijo Jesucristo a huestes angelicales del cielo para mantenerlos
    continuamente santos y perfectos para amar, servir y glorificar su santo nombre sobre su cruz del monte de Sion, en Canaán, su dulce hogar para la eternidad venidera. Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba vivir con Abraham, pero igualmente con
    sus hijos entregados a él, por el vientre estéril de Sarah, sin embargo, en su gracia, misericordia y verdad le entregó a su Espíritu Santo, sanando su vientre muerto, así como su corazón santísimo lo es, y sus hijos nazcan con su carne sagrada y
    sangre expiatoria para destruir el pecado en Canaán postreramente.


    Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba hablar palabras importantes en el hogar de Abraham, palabras que serían llevadas siempre por su Espíritu Santo con sus hijos naciendo con la carne sagrada y la sangre expiatoria, que eventualmente llenaría la
    tierra entera con su vida eterna, derrotando a Satanás, mentiras, maldiciones y pecados que habían llevado a la humanidad entera hacia el infierno tormentoso, eternamente perdidos. Definitivamente, nuestro Padre celestial necesitaba a sus hijos
    renaciendo, por rituales y ceremonias de perfecta santidad del Juramento a Isaac, derramado sobre Isaac, pero igualmente sobre aquellos obedientes a su voz, hablando diariamente sus palabras de vida en sus hogares, destruyendo mentiras, maldiciones,
    enfermedades, hambruna, pobreza, muerte y el infierno, y cada uno siempre vea vida con riquezas nuevamente sobre la tierra ya pronto finalmente.


    Sin embargo, para nuestro Padre celestial tener sus palabras vivas habladas por sus hijos de Israel, pero igualmente de familias de las naciones, entonces, Él necesitaba remover el pecado de las naciones enteramente, porque Él realmente necesita su voz
    moviéndose alrededor del mundo entero en sus hijos, pero sin pecado alguno, por ende, Él los necesitaba bautizados en agua a todos finalmente en sus hogares. Entendiendo que, es solamente en la carne de Isaac en que cada uno de Israel y de las naciones
    puede leer sus palabras vivas de la Biblia, hablándolas con su voz todopoderosa, porque leyéndolas, entonces tú estarás hablando con su voz, moviendo cielo y tierra para hacer su voluntad perfecta sobre sus hijos, liberándolos de las artimañas de
    Satanás, enriqueciendo finalmente la tierra entera siempre.


    Desdichadamente, nuestro Padre celestial tenía ya a la humanidad entera yaciendo en el infierno sin su santo nombre ni sus gloriosos Diez Mandamientos, ya entregados a ellos con una vida gloriosa y victoriosa siempre sobre Satanás, mentiras,
    maldiciones, enfermedades, pobreza, muerte y el infierno, bautizados ya todos en agua: porque solamente Él vive en sus hijos, derrotando a todo enemigo en todos sus días siempre. Por ende, Abraham fue llamado inicialmente a ser perfecto y santo, así
    como Él en la gloria angelical ante su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, y así, él (Abraham) entre finalmente a su vida eterna, eternamente bendecido únicamente conociendo amor, prosperidad y riquezas sin fin con sus hijos prometidos de
    generaciones venideras: amando, sirviendo y honrado su santo nombre fuegos siempre con perfectas riquezas.


    Ciertamente, porque cada hombre, mujer, niño y niña en días de Noé: fallaron en conocerlo a Él y a su santo nombre fuegos, entonces, ellos fallaron en conocer su vida gloriosa, entregada a todos nosotros ya en sus santos mandamientos, que ellos viví
    an una vida desagradable a su corazón santísimo, por ello, Él llamó al diluvio para destruir todo pecado (pero no a la humanidad). Oportunamente, nuestro Padre celestial le dijo a Noé, que Él destruiría a toda carne del hombre y animal igualmente,
    para quitar el pecado del mundo entero y no al hombre, porque nacía un cuerpo glorioso de Él, recibiendo su Espíritu Santo descendiendo del cielo continuamente sobre él, y sus hijos hablen palabras vivas que enriquecen la tierra enteramente hasta ver
    su reino de amor seguidamente.


    Visto que, nuestro Padre celestial estaba cansado de oír a sus hijos hablar palabras de Satanás, puestas en sus corazones, tornándolos muy violentos ante su presencia santa en toda la tierra, que Él necesitaba terminar con este mal, amenazando
    regarse continuamente hacia generaciones postreras, por ello, Él necesitaba toda carne destruida con un gran diluvio de aguas del cielo arriba y de la tierra abajo. Verdaderamente, con este gran diluvio del cielo arriba y de la tierra abajo, entonces
    nuestro Padre celestial lograría parar el pecado, violencia y males expandiéndose no solamente hacia las familias de las naciones, pero igualmente hacia generaciones futuras con la carne pecadora recibida de Adán y Eva, pero ahora, con las mismas
    aguas, Él les entregaría su carne sin pecados para vivir nuevamente.


    Incondicionalmente, nuestro Padre celestial necesitaba la carne pecadora acabada en cada hombre, mujer, niño y niña de las naciones, porque había salido de Adán y Eva al comer del fruto prohibido, hablando maldades de Él, su Hijo Jesucristo y su EspÃ
    ­ritu Santo, por ello, su santo nombre fuegos es atacado siempre, pero con su carne sin pecados: maldiciones pararan instantáneamente con un bautismo en agua. Verdaderamente, fue importante para nuestro Padre celestial tener a su Hijo Jesucristo
    naciendo como Isaac del vientre estéril de Sarah, por su Espíritu Santo, entregándonos su carne sin pecados y la sangre expiatoria llena de vida eterna que derrota a Satanás, pecados, maldiciones, enfermedades, conflictos, hambruna, muertes e
    infierno, y así, sus hijos vean vida nuevamente en la tierra entera últimamente, pero sin pecado alguno.


    Para nuestro Padre celestial ahora: Él realmente puede oír sus palabras vivas ser habladas por sus hijos en la tierra entera, removiendo así palabras mentirosas, maldiciones, conflictos, enfermedades, hambruna, muertes y perdición eterna del infierno
    tormentoso, y sus hijos de Israel y de familias de las naciones vayan conociendo únicamente: amor, paz, riquezas y alegrías interminables en todos sus días hasta ver su reino últimamente. Entendiendo que, es el poder de las palabras vivas de nuestro
    Padre celestial que bendicen siempre a sus huestes angelicales, viviendo para enriquecer su santo nombre fuegos sobre su cruz del monte de Jerusalén, en Canaán, pero igualmente, en todas las familias de la tierra y únicamente con aquellos bautizados
    en agua ya, invocándolo a Él, a su Hijo Jesucristo y a su Espíritu Santo.


    Considerando que, nuestro Padre celestial antes del gran diluvio en días de Noé violencia con cada hombre, mujer, niño y niña de las naciones iba aumentando cada vez más que antes, que Él necesitaba ponerle fin inmediatamente, ya que amenazaba a
    generaciones venideras, haciendo imposible que su reino de amor eterno se manifieste finalmente, porque la boca de cada uno maldecía siempre delante de Él. Ya que, este mal estaba realmente destruyendo a familias enteramente, porque la boca de todos
    hablaba de palabras malvadas libremente, causando violencia siempre, y amenazando crecer sin parar jamás en generaciones venideras, haciendo que la pobreza nazca, que es lo opuesto a su reino de amor, en donde sus hijos siempre conocerán amor, paz y
    riquezas interminables, enriqueciendo su santo nombre toda una eternidad entera.


    Ciertamente, cuando familias de la tierra entera crecen entonces palabras malvadas emergerán de sus hijos, amenazando crecer imparables en generaciones venideras, porque si en días de Noé eran unos millones de ellos diciendo maldiciones cada día,
    entonces, como seria con sus hijos incontables como en billones—la tierra seria llena de maldiciones, llamando al reino de Satanás que se manifieste eventualmente con sus tinieblas eternas. Verdaderamente, al tú tener gente en tus contornos siempre
    diciendo una maldición entre cada palabra hablada, entonces, ello traerá violencia y la pobreza nacerá, y esto sucede con todos, porque nosotros hemos recibido la carne pecadora de Adán y Eva que comió del fruto prohibido, sin embargo, bautizados en
    agua la carne sin pecados jamás dirá una maldición en todos tus días, porque comió maná.


    Realmente, bautizado en agua entonces tú estarás viviendo en la carne y sangre sin pecados de nuestro Padre celestial y llena de vida eterna, expulsando a Satanás, ángeles caídos, pecados, maldiciones, enfermedades, hambruna, brujerías, pobrezas,
    muertes e infiernos de tus días en la tierra entera, y tú solamente oigas palabras vivas con poder, sanándote hasta que tú seas enriquecido sin fin alguno para siempre. Francamente, nuestro Padre celestial necesita a sus hijos recibiendo su carne y
    sangre sin pecados y llena de vida, en donde Él siempre oye sus palabras vivas, como su misma voz que creó cielos y tierra y sus cosas, pero igualmente su tierra nueva para la humanidad entera últimamente: porque las familias se bautizaran
    eventualmente, invocándolo a Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo.



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