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All on Saturday, June 20, 2020 22:44:15
Sábado, 20 de Junio, 2020 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)
La IMAGEN del PADRE RESTAURADA en CANAÁN y en TI: MIEL fluye por toda la TIERRA hoy:
Cortésmente, nuestro Padre celestial había llamado a Abraham a abandonar a sus padres y tierra natal por Canaán, que Él personalmente le mostraría a él junto con sus amados para vivir allí, porque Él tenia que empezar su familia divina con él,
en donde Él restauraría su imagen en las familias de las naciones, que había
sido perjudicada por el pecado, empezando con él. Por cuanto, nuestro Padre celestial necesitaba a alguien que había creído en Él y en su palabra viva para lograr un
sacrificio muy importante en Canaán, que iba a tocar el corazón, alma, mente,
cuerpo y espíritu humano de cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de las naciones, y así, Él establecer su vida eterna con todos ellos eternamente finalmente.
Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba a Abraham listo para sacrificar a
su propio hijo Isaac sobre la roca de salvación antes que nazca del vientre estéril de Sarah, por poderes el Espíritu Santo, para que él finalmente derrame su sangre
expiatoria sobre el monte Sion, en Canaán, llenando así la tierra entera con su vida eterna, destruyendo a Satanás, infiernos y muerte infinitamente. Considerando que, sin la muerte de Satanás y de sus ángeles caídos junto con
el ángel de la
muerte en Canaán, entonces, iba a ser imposible quitar el pecado, además difícil de llenar la humanidad entera con su salvación perfecta, que únicamente puede obtenerse en su Hijo Jesucristo nacido como Isaac con la carne sagrada, los huesos
inquebrantables y la sangre expiatoria.
Aquí es cuando, nuestro Padre celestial le otorgó a Abraham su roca de salvación para sacrificar a su único hijo Isaac antes de que él lo recibiese
del vientre estéril de Sarah, por poderes del Espíritu Santo, para que él viva su vida eterna que
llenaría las familias de las naciones con glorias infinitas para siempre, empezando en Canaán para todos en la tierra. Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba vivir su vida eterna junto con su Hijo Jesucristo nacido como Isaac, pero
igualmente con su Espíritu Santo, y así, Él mismo llenarlo todo diariamente con su grandeza de su amor asombroso e infalible para con Abraham y sus hijos prometidos de generaciones venideras, bendiciendo infinitamente a cada hombre, mujer, niño y niñ
a de las familias de las naciones.
Además, la perfecta salvación de nuestro Padre celestial necesitaba tocar a Abraham, Sarah y a sus hijos naciendo de su vientre estéril, por el Espíritu Santo, porque ellos iban a renacer del corazón de la tierra, como una carne sagrada con todas
las naciones del pasado y del futuro, uniéndose así a su Hijo Jesucristo nacido de la hija virgen de David con salvación eterna. Ya que, esta fue la única manera posible para nuestro Padre celestial sanar su imagen santísima en su Hijo Jesucristo,
dañada por soldados romanos, cuando golpeaban su rostro con sus puños por culpa de sus hermanos y de sus hermanas por haber comido del fruto prohibido, y
así, Él mismo sanar su imagen divina en cada hijo suyo, pero sanándolos con salvación perfecta
eternamente.
Por eso, nuestro Padre celestial necesitaba a Abraham sacrificando tres carneros con sus mitades opuestas una a otra junto con dos palominos sin cortar
sobre la roca de salvación, salpicada con sangre expiatoria, porque Él enviaría a sus hijos,
empezando con su Hijo Jesucristo nacido como Isaac al corazón de la tierra, para conquistar las puertas del infierno tormentoso por amor a la humanidad entera. Visto que, nuestro Padre celestial necesitaba poseer las puertas de sus
enemigos junto con
sus ciudades, por ello fue muy importante que toda la casa de Israel descienda al corazón de la tierra para conquistar a Canaán para siempre, y así, Él finalmente empezar su nuevo reino de su amor infalible por toda vida humana en la tierra hacia la
eternidad venidera.
Sin embargo, nuestro Padre celestial necesitaba vivir primero con cada hombre, mujer, niño y niña en la carne sagrada y sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, porque luego ellos
renacerían del corazón de la tierra nuevamente, pero con las familias de las naciones y con salvación eterna, viviendo en Canaán eternamente enriquecidos.
Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba ver a cada uno de Israel y de las familias de las
naciones viviendo su vida eterna con Él mismo, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo en Canaán, para observar si existiría alguno problema del pecado en el futuro, y así, Él lidiar con él, destruyéndolo—pero Él jamás encontró ninguno pecado
en ellos hasta hoy.
Para nuestro Padre celestial fue importante vivir con Abraham junto con Sarah y
sus hijos de generaciones futuras, pero igualmente con las naciones del pasado y del futuro, para luego llamar a Abraham al monte Sion, descansando sobre el Moriah,
ofreciendo su misma vida eterna vivida en Canaán por su hijo Isaac hacia la gloria angelical, porque Él había aprendido amarla ya eternamente. Aquí es cuando, nuestro Padre celestial pudo vivir su vida eterna contigo y con tus amados junto con su
Hijo Jesucristo nacido como Isaac en el hogar de Abraham, en tierra santa, y así, tú la recibas en estos días, por poderes del Espíritu Santo, bautizado
en agua, porque necesitas renacer para entrar a Canaán eternamente enriquecido.
Ciertamente, nuestro Padre celestial ya te ha bendecido sobre todo entendimiento humano, porque Él te ha otorgado no solamente la carne sagrada y
la sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo como Isaac nacido del vientre estéril de Sarah, por el Espí
ritu Santo, pero igualmente, Él te ha entregado poderes para bautizarte en agua, y así, tú vivas riquezas cotidianas de Canaán en tu hogar. Es decir, que nuestro Padre celestial te ha entregado a ti junto con tus amados, incluyendo vecinos y
amistades de alrededor del mundo, riquezas de la gloria celestial para que tú mismo las vivas con tus amados y amistades igualmente, porque Él necesita enriquecer su santo nombre fuegos en tu diario vivir de tu hogar y en tu tierra
natal, para siempre.
Aquí, nuestro Padre celestial te bendijo ya con riquezas angelicales, cuando su Hijo Jesucristo nació como Isaac de Sarah, por el Espíritu Santo, entonces, Él lo hizo así para vivir su vida eterna con hijos de Abraham, además, luego hacerlos
renacer en la carne sagrada nuevamente del corazón de la tierra, como una familia con las naciones para vivir nuevamente en Canaán, eternamente enriquecidos. Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba a cada hombre, mujer, niño y niña de Israel y
de las familias de las naciones renacidos en la carne sagrada, que había conducido rituales y ceremonias de perfecta santidad del Juramento a Isaac, y así, ellos renazcan, como uno en la carne de Isaac, para que su santo nombre fuegos sea honrado al
fin, enriqueciéndolo poderosamente en Canaán.
Legalmente, fue importante para nuestro Padre celestial tener a su Hijo Jesucristo viviendo como Isaac con Abraham y con sus amados, llamándolo luego al monte Sion, descansando sobre el Moriah, porque Él mismo había vivido su vida eterna con cada uno
de ellos de Israel y de las naciones, que Él necesitaba darles vida nuevamente, pero sobre su altar y con salvación perfecta. Estos son poderes del Juramento a Isaac, que nuestro Padre celestial había derramado sobre la carne sagrada y sangre
expiatoria de Isaac, porque Él junto con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu
Santo habían vivido su vida eterna con cada hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las naciones, que Él jamás vio pecado en ellos nuevamente, por una eternidad entera.
Postreramente, nuestro Padre celestial llamó a Abraham con Isaac al monte Sion, descansando sobre el Moriah, ofreciendo a su único hijo hacia Él en su gloria celestial, porque así sería como Él recibirá a cada hombre, mujer, niño y niña de
Israel y de las naciones, que Él mismo había vivido su vida eterna sin ver pecado en ellos jamás, por una eternidad entera. Esto significa también, que nuestro Padre celestial había vivido ya su vida eterna con Abraham y Sarah junto con sus hijos de
generaciones futuras, en Canaán, porque cuando Él vivió con ellos su vida eterna junto con océanos de amor, gozos y alegrías inagotables de su roca salvadora, entonces, Él vivió contigo también para hacer que entres hoy a su
gloria angelical,
eternamente enriquecido.
Definitivamente, nuestro Padre celestial ya ha vivido su vida eterna contigo y con tus amados, vecinos y amistades de alrededor del mundo, no importando jamás su fe religiosa, porque en el Juramento a Isaac, como el reposo del Sábado, Él falla en ver
pecado en todo Canaán; por ende, Él te ha llevado al cielo eternamente redimido, bendecido y enriquecido para siempre. En nuestros días, nuestro Padre celestial te puede tener bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, como Dios
de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, porque sumergido tú en agua del bautismo, entonces, tú emergerás con Él y su Espíritu Santo en Canaán, en donde tú ya has sido bendecido con riquezas interminables, desde días de Abraham.
Realmente, nuestro Padre celestial ya te ha bendecido a ti junto con tus amados, vecinos y amistades de cerca y de lejos igualmente, porque Él ha removido el pecado enteramente de todas culturas y fe religiosas, ya sean ellos
musulmanes, budistas, hindú
s, taoístas, cristianos y todos los demás—en el Juramento a Isaac no existe
el pecado en ellos jamás, para siempre. Y esto es algo que Satanás junto con sus familias satanistas han escondido con brujerías para que tú no sepas que nuestro Padre
celestial, su Hijo Jesucristo, como Isaac, junto con su Espíritu Santo ha vivido ya su vida eterna contigo, tus amados, vecinos y amistades, llamándote ya santísimo, así como su Hijo amado lo es eternamente, enriquecido en Canaán, para siempre.
Legalmente, nuestro Padre celestial te declaró ya su hijo e hija, por poderes del Juramento a Isaac derramado por su corazón santísimo sobre el monte Sion,
descansando sobre el Moriah, su único altar santísimo, en donde Él llamó a Abraham a
ofrecer a su único hijo Isaac, como una ofrenda encendida hacia Él y su gloria angelical, y así, tú vivas enriquecido hoy en Canaán. Por ende, nuestro Padre celestial ya ha vivido contigo, con tus amados, vecinos y amistades riquezas diarias de su
vida eterna y de la gloria angelical en Canaán, y cuando tú te bautizas en agua, invocando su santo nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, entonces, tú vivirás su vida eterna enriquecida para ti inmediatamente—únicamente conociendo amor,
paz, prosperidad y riquezas cotidianas.
Por consiguiente, estas riquezas asombrosas, que nuestro Padre celestial ha entregado a sus hijos de Israel y de las familias de las naciones ha sido posible, porque Abraham obedeció su llamado para sacrificar a su único hijo Isaac sobre la roca de
salvación junto con carneros y dos aves sin cortar, salpicados con sangre expiatoria, y así, Isaac nazca sin pecado finalmente en Canaán. Efectivamente, nuestro Padre celestial tenía que haber tenido a su Hijo Jesucristo inmolado desde la fundación
del mundo, porque Él necesitaba que Abraham lo sacrifique sobre su roca de salvación junto con carneros y dos aves sin cortar en Canaán, salpicados con sangre expiatoria, y así, él renazca nuevamente del vientre virgen de la hija
de David,
salpicando sangre santísima sobre sus hermanos últimamente.
En otras palabras, nuestro Padre celestial tenía que haber tenido a Abraham sacrificando a su único hijo Isaac sobre la roca de salvación junto con carneros y dos aves sin cortar, salpicadas con sangre expiatoria, antes que él
nazca del vientre esté
ril de Sarah, por poderes del Espíritu Santo, y así, tú tengas vida eterna hoy en Canaán y con riquezas, poderes y alegrías interminables. Como resultado, nuestro Padre celestial te llamó desde la fundación del mundo no solamente a creer en su
salvación asombrosa, que Él hizo que Abraham y con su único hijo Isaac la ejecutasen en Canaán, pero igualmente, Él te llamó a bautizarte en agua, para que entres en su dulce hogar (Canaán) hoy, gozando de su amor infalible, poderes, alegrías y
riquezas insondables.
En adición, tú tienes que entrar a su dulce hogar en Canaán, sobre su altar,
que es el monte Sion, y con su imagen divina restaurada en ti ya, porque tú tienes que ser, así como Él es ante sus huestes angelicales del reino, y esto
es posible
contigo hoy, cuando tú renaces del bautismo en agua, únicamente invocando la perfecta santidad de su nombre. Presentemente, bautizado en agua, entonces, tú
estarás invocando la perfecta santidad de su nombre, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y
Dios de Jacobo, quitando así tus pecados permanentemente, y así, su imagen divina, como desde donde tú naciste inicialmente sea restaurada en ti hacia la
eternidad, logrando poderlo ver a Él solamente con su imagen restaurada en ti al fin, para
siempre.
De otro modo, tú fallaras en ver a nuestro Padre celestial en su dulce hogar, en Canaán, sobre el monte Sion, porque su imagen divina en ti tiene que estar restaurada en su perfecta santidad, como cuando tú naciste inicialmente de Él
en el cielo—es
decir—que su imagen en ti tiene ser como la de Él, cuando estés en su presencia santísima. Por eso, gente antigua fallaba en ver a nuestro Padre celestial, porque si ellos lo hubiesen visto a Él con su imagen en ellos destruida, distorsionada
porque Adán y Eva comieron del fruto prohibido en el paraíso, entonces, ellos
hubiesen muerto, quizá eternamente—por ende, fue peligroso en aquellos días
y lo es hoy, verlo a Él con nuestro rostro desfigurado por el pecado.
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