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All on Saturday, December 21, 2019 20:49:00
Sábado, 21 de Diciembre, 2019 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo
ParaÃso, la virgen Eva nos dio del fruto prohibido, muerte: Canaán, la hija virgen de David nos dio el pan de vida a comer hoy:
El Rey de Salem, Melquisedec, caminó por el valle de Save (conocido como el valle del Rey) para encontrarse con Abraham, congratulándolo por haber derrotado a sus enemigos, creyendo en la palabra de vida de nuestro Padre celestial, entregada a él
inicialmente, y asÃ, él bendiga su santo nombre fuego en la tierra, entrando inmediatamente en un convenio de vida: pan y vino. Melquisedec fue también conocido, como el sumo sacerdote de nuestro Padre celestial y de su Santidad en
el cielo con las
huestes angelicales y en la tierra para con la humanidad entera, empezando con Abraham y sus amados, porque él estaba listo para entrar con su familia a un convenio de vida, cambiando al mundo entero, su vida terrenal por su vida eterna, eternamente.
Aquà es cuando, nuestro Padre celestial habÃa finalmente encontrado a uno de las familias de las naciones, dispuesto no solamente a creer en sus palabras vivas, derramada desde su corazón santÃsimo a los hijos de los hombres, que ninguno de ellos jamÃ
¡s estaba dispuesto para recibirlas, excepto Abraham su siervo fiel, sino también dispuesto para creer en Él hasta fin de los tiempos contigo. Divinamente, nuestro Padre celestial estaba ansioso para comer del pan y vino de su Hijo Jesucristo sobre su
Mesa santa, porque esto era algo que Él siempre habÃa hecho en la gloria celestial con los ángeles, pero ahora con todo hombre, por ende, Él estaba dispuesto para comer con Abraham, empezando asà un convenio importante sobre la tierra.
Visto que, nuestro Padre celestial necesitaba ser el primero en comer del pan y
vino con cada hombre, mujer, niño y niña de su Mesa santa, y asÃ, ellos coman en adelante con Él de su pan sagrado y de su vino, que es su vida eterna, que necesitaba
establecer con Adán y con sus hijos finalmente sobre toda la tierra, para siempre. Por ello, nuestro Padre celestial tenia que empezar a comer con Abraham junto con sus 318 hijos adoptados, comprados de extranjeros con dinero,
ofreciéndoles amor de
familia, en donde ellos conocerán cómo vivir la vida que agrada a nuestro Padre celestial, siendo de bendición a otros, como bendiciendo a las familias que necesitan el toque de riquezas del cielo inmediatamente, por ejemplo.
Por consiguiente, fue importante para nuestro Padre celestial, sentarse con las
familias de las naciones a su Mesa santa, y asÃ, ellos aprendan a comer con Él, su Hijo Jesucristo y su EspÃritu Santo: pan y vino, que es servido diariamente en la gloria
celestial a los ángeles y, ahora, Él necesitaba comer con la humanidad entera
(como contigo hoy), empezando con Abraham. Entendiendo que, al nuestro Padre celestial comer del pan y vino con cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de las
naciones, empezando con Abraham, servida diariamente por su Hijo Jesucristo a sus ángeles del cielo y, además, con quien crea en su palabra de vida hoy en dÃa, entonces, Él regara su vida eterna por toda la tierra eventualmente.
Dado que, al comer nuestro Padre celestial del pan y vino, servido por su Hijo Jesucristo sobre su Mesa santa en cada hogar familiar, entonces, Él está revirtiendo poderes del fruto prohibido, que Adán y Eva comieron inicialmente,
contaminado a sus
hijos con males, que han hecho que ellos vivan siempre una vida rebelde a su santo nombre fuego. Consiguientemente, fue importante para nuestro Padre celestial tener tres carneros sacrificados con sus mitades opuestas una a otra junto con dos aves sin
cortar sobre su roca de salvación, salpicadas con sangre expiatoria, porque Él derramarÃa enteramente sólo vida obediente de su Hijo Jesucristo sobre la
tierra, y asÃ, las familias de las naciones coman diariamente de él y de su EspÃritu Santo.
Esto significa que: cuando nuestro Padre celestial pudo sentarse a la Mesa santa, comiendo del pan y vino de su Hijo Jesucristo, como rey de Salem (Israel
moderno) y su Santidad perfecta para con la humanidad entera, entonces, Él le permitió a cada uno
a comer glorias del EspÃritu Santo: porque Él estaba por entrar finalmente al
vientre estéril de Sarah, esposa de Abraham. Además, nuestro Padre celestial necesitaba a su Hijo Jesucristo nacido del vientre estéril de Sarah como Isaac, por el EspÃ
ritu Santo, y asÃ, Él mismo derramar de su vida eterna sobre la roca de salvación desde el monte santo de Jerusalén, en Canaán, y seguidamente, sus hijos vean vida eternamente enriquecida, prospera y justificada en su nuevo reino, manifestándose
sobre la tierra eventualmente.
Por eso, es que cuando Abraham terminó de comer del pan y vino con nuestro Padre celestial, servido por su Hijo Jesucristo sobre su Mesa santa y por todos
los hogares familiares de las naciones, empezando con Abraham y sus amados, en Canaán, entonces,
quienquiera está invitado a comer de su comida en toda la tierra, obteniendo vida eterna abundancia en ellos, siempre. Comprobado que, Adán y Eva fueron ambos expulsados del paraÃso, porque fueron engañados por Lucifer, cuando la serpiente invitó a
Eva primero y luego a AdÃan a comer del fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, renaciendo asà seguidamente con su vida rebelde siempre hacia el santo nombre fuego sobre el monte santo de Jerusalén, en Canaán.
Ahora, nuestro Padre celestial habÃa empezado a comer del pan y vino con Abraham y su familia sobre su Mesa santa, y asÃ, todas las familias de las naciones coman y beban con Él, su Hijo Jesucristo y su EspÃritu Santo de su vida eterna, que necesita
reemplazar instantáneamente la vida rebelde en ellos hacia su santo nombre fuego sobre toda la tierra. Legalmente, fue importante para nuestro Padre celestial tener a su Hijo Jesucristo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el EspÃritu
Santo, y asÃ, él sirva diariamente de su pan y vino no solamente a Abraham, pero igual, a sus hijos junto con los de las familias de las naciones, obteniendo instantáneamente vida eterna: enriqueciendo seguidamente su santo nombre fuego, siempre.
Porque esto es: el pan y vino que tú comerás cada dÃa junto con tus amados, vecinos y amistades de alrededor del mundo sobre el altar de nuestro Padre celestial, que es el monte santo de Jerusalén, en Canaán, en donde Él ha establecido su santo
nombre fuego, clavado al madero, endulzando tu corazón, asà como Él endulza el suyo contigo siempre. Sin embargo, para que sea asÃ, entonces nuestro Padre
celestial tuvo a sus hijos nacidos del vientre estéril de Sarah, por el EspÃritu Santo,
empezando con Isaac, porque ellos fueron llamados a nacer con su vida eterna junto con sus Diez Mandamientos en su estado virgen, eventualmente llenando la humanidad entera con su vida eterna, en donde Él es amado, honorado y exaltado
siempre.
Ciertamente, al tener nuestro Padre celestial a Abraham ejecutando tres carneros con sus mitades opuestas una a otra con dos aves sin cortar sobre la roca, entonces, Él expió, juzgó y cubrió pecados no solamente con rituales y ceremonias de perfecta
santidad, derramando sangres de carneros, pero igualmente, la sangre expiatoria
de su Hijo Jesucristo quitó el pecado del mundo en un dÃa. Legalmente, nuestro Padre celestial necesitaba a sus hijos nacidos del vientre estéril de Sarah, por el EspÃ
ritu Santo, a través de muchas generaciones, porque Él habÃa determinado no solamente recoger cada pecado de las familias de las naciones en el cautiverio egipcio de cuatrocientos años, pero igualmente, descendió con ellos a regiones infernales con
sus ejércitos, pero únicamente, victorioso sobre el pecado para siempre.
Además, nuestro Padre celestial necesitaba a sus hijos nacidos, por su EspÃritu Santo, del vientre estéril de Sarah por generaciones venideras, recogiendo cada pecado de las naciones del mundo—mientras en cautiverio egipcio de cuatrocientos,
entonces, Él los necesitaba, además, renacidos del corazón de la tierra, pero con la sangre de su Hijo Jesucristo sobre ellos con perfecta salvación, derramándose desde Canaán (su paraÃso). Maravillosamente, al nuestro Padre celestial comer con
Abraham pan y vino, entonces, enriqueció su corazón, y asÃ, su EspÃritu Santo entró en el vientre estéril de Sarah, dándole vida a su Hijo Jesucristo como Isaac, pero igualmente, a sus hijos renaciendo del corazón de la tierra, bañados con la
sangre expiatoria de su Hijo, llena de su vida eterna victoriosa sobre la muerte infinitamente.
Realmente, es como cuando un bebe del vientre de su madre, entonces, él nace bañado en sangre, recibido en el mundo, bañado ya con sangre de sus padres, entonces, nuestro Padre celestial necesitaba a sus hijos renacidos, pero del corazón estéril de
la tierra, como su corazón santÃsimo, bañados con sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo victoriosa sobre la muerte eternamente, desde Canaán. Claramente, la salvación que nuestro Padre celestial siempre necesitó que cada hombre, mujer, niño y niÃ
±a inicialmente entienda, es que cada uno es bautizado, invocando la santidad perfecta de su santo nombre fuego, entonces, aquel, bautizándose, desciende al
corazón del mundo, sumergido en agua: instantáneamente, resucita, renaciendo en su vida eterna,
bañado con sangre expiatoria de su Hijo amado, eternamente justificado desde el cielo.
Ciertamente, después que nuestro Padre celestial habÃa expiado, juzgado y perdonado pecados de las naciones, cometidos del pasado y del futuro en contra de Él, entonces, del vientre estéril de Sarah nació Isaac, para que renazca del corazón de la
tierra como Israel (Isaac), pero Isaac nuevamente, como su Hijo Jesucristo, derramando sangre expiatoria con vida eterna sobre ellos, desde el paraÃso, Canaán. Ahora, nuestro Padre celestial tenia que tener a Abraham ejecutando sus tres carneros con
sus mitades opuestas una a otra junto con dos aves sin cortar sobre la roca, salpicado con sangre expiatoria: entonces, fue asà para tener a hijos de Abraham, descendiendo al Valle de los huesos secos para ser uno con las familias de las naciones,
viendo vida nuevamente, eternamente justificados.
A tiempo, nuestro Padre celestial tuvo a los hijos de Abraham, naciendo por cuatrocientos años, en el cautiverio egipcio, recogiendo cada pecado del pasado y del futuro, que las familias de las naciones habÃan cometido en contra de Él, su Hijo
Jesucristo y su EspÃritu Santo, y asÃ, Él abandonarlos en el bautismo del Mar Rojo en un solo dÃa, para siempre. Verdaderamente, nuestro Padre celestial
necesitaba a Israel por el desierto del Sinaà con Moisés, sedientos, como las
naciones del
infierno, buscando agua, y asÃ, Israel beba aguas amargas de Marah, endulzadas
por el árbol del monte Sion, que es la cruz de Israel con la humanidad entera,
endulzada enteramente, y finalmente Israel beber de la roca de salvación, satisfaciendo
diariamente toda sed mundialmente, siempre.
Visto que, toda la casa de Israel necesitaba descender al Valle de los huesos secos, rebeldes, como las familias de las naciones antiguas, mordidos por serpientes venenosas, y asÃ, todos ellos convertirse en uno con cada hombre, mujer, niño y niña del
pasado y de futuras generaciones, como semilla, plantada por la diestra de nuestro Padre celestial en Canaán, para la eternidad. Considerando que, el convenio de nuestro Padre celestial con Abraham, es que sus hijos nazcan en el cautiverio egipcio,
recogiendo pecados de las naciones del pasado y del futuro, abandonándolos en el bautismo del Mar Rojo, y luego, descender al corazón de la tierra: uniendo las naciones como uno con ellos, en perfecta santidad sobre el monte Sion, en Canaán,
infinitamente justificados.
Ciertamente, siempre ha sido la perfecta voluntad de nuestro Padre celestial, que tú seas bautizado en agua junto con tus amados, vecinos y amistades de alrededor del mundo, porque en él, emergiendo del agua, habrás entonces recibido la carne sagrada
de Isaac, en donde Él ha expiado, juzgado y perdonado tus pecados eternamente sobre el monte santo de Jerusalén, en Canaán. Es decir, también que nuestro Padre celestial ya te ha enriquecido con perfecta santidad sobre el monte santo
de Jerusalén,
cuando su Hijo Jesucristo yacÃa sobre el madero como Isaac, y asÃ, tú renazcas en su vida eterna, pero lleno de sus riquezas cotidianas: amándolo, sirviéndolo y honrándolo a Él y su santo nombre fuego hoy en dÃa y hacia la
eternidad.
Entendiendo que, una vez que tú eres bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, su Hijo Jesucristo y su EspÃritu Santo, entonces, tú habrás abandonado la carne pecadora y el espÃritu de error por la carne sagrada y el EspÃritu
Santo, en donde nuestro Padre celestial te ha bendecido ya con poderosas riquezas de lugares celestiales, derramándolos continuamente sobre ti, siempre. LegÃtimamente: nuestro Padre celestial te ha enriquecido ya poderosamente con su mente, con su
corazón, con sus fuerzas y con su gloria, y asÃ, tú vivas su grande Gracia, su grande Misericordia, su grande Verdad y su grande Justicia Divina, derramada
inicialmente sobre Isaac yaciendo sobre el madero del monte Sion, en el Moriah,
para que tú
vivas su vida eterna, enriquecida infinitamente.
Además, nuestro Padre celestial ya te ha bendecido poderosamente con sus grandes riquezas desde antes de la fundación del mundo: bendiciones reales, únicamente encontradas en su vida eterna, que Él ya la ha vivido con su Hijo Jesucristo y con su EspÃ
ritu Santo, en donde sus mandamientos existen en su estado virgen, bendiciendo su santo nombre fuego por una eternidad entera, y siempre contigo. Sin embargo,
Lucifer junto con sus ángeles caÃdos está bloqueando continuamente esta riqueza y
bendiciones con su presencia maligna, y asÃ, tú falles siempre en conocer por
toda la tierra, que nuestro Padre celestial ya te ha bendecido, autorizado y enriquecido toda tu vida junto con los tuyos desde de la fundación del mundo, únicamente por
amor a su Hijo Jesucristo y su EspÃritu Santo.
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