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    Sábado, 09 de Noviembre, 2019 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica

    (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)


    La Nueva Tierra es el Corazón de la Vieja Tierra, renacido como el Corazón del Padre, tu hogar eterno, en donde el pecado no existió en ti jamás:


    Con gracia: Nuestro Padre celestial había creado la tierra para que sea su dulce hogar con todos sus hijos que nacerían de su imagen y de su alma viviente, y así, ellos lleven su santo nombre fuego en perfecta santidad de su
    Hijo Jesucristo y de su
    Espíritu Santo para conquistar nuevas glorias jamás vistas antes por los ángeles hasta hoy. Sin embargo, para que esto suceda, entonces, nuestro Padre celestial tenia que encontrar a alguien dispuesto a obedecer sus palabras de vida, nacidas
    naturalmente de su corazón santísimo, que hará que derrame su riqueza sobre uno que había encontrado digno de recibir de su Espíritu Santo que empiece a creer en sus palabras de vida, derramándose sobre la tierra finalmente.


    Cortésmente, este fue Abraham, su siervo, creyendo en sus palabras vivas, nacidas naturalmente de su corazón santísimo, gimiendo ya por generaciones, viendo a sus hijos nacidos con el fruto prohibido, del árbol de la ciencia del
    bien y del mal, para
    descender al infierno tormentoso, porque ellos fallaron en conocer sus palabras
    vivas que podían salvarlos de la muerte y del infierno finalmente. Ciertamente, nuestro Pare celestial tenia que alcanzar a Abraham dispuesto a obedecer sus palabras vivas,
    nacidas naturalmente de su corazón santísimo, ya listas para bendecir la tierra con poderes cotidianos de su Espíritu Santo, entregándole a Él no solamente poderes para bendecir la tierra, pero igualmente, salvarla para su nuevo reino nacido para
    abrazar a sus hijos con perfectos poderes de salvación eterna.


    Por ende, nuestro Padre celestial necesitaba acercarse con Abraham a la Mesa santa junto con sus hijos adoptados, comprados por dinero de extranjeros, y así, él darles amor de familia en todos sus días, creciendo todos ellos en el temor del SEÑOR, amÃ
    ¡ndole, sirviéndole y alabándole a Él y su palabra viva, que él mismo había recibido del cielo en aquellos días. Puesto que, nuestro Padre celestial necesitaba entrar en la vida hogareña de ellos, y así, Él vivir con ellos su misma vida eterna,
    que Él ya la había vivido por una eternidad con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, y así, Él mismo finalmente vivirla con sus hijos, creyendo en sus palabras de vida, y este fue Abraham con todo su hogar.


    Considerando que, si nuestro Padre celestial puede realmente vivir su misma vida eterna con Abraham y con sus hijos por muchas generaciones, entonces, Él realmente podrá vivirla en la tierra con su Espíritu Santo, alcanzando a sus hijos de las
    familias de las naciones, incrementando así glorias a su santo nombre fuego sobre toda la tierra, como nunca antes. Ya que, nuestro Padre celestial estaba decidido a retomar la tierra de poderes de Satanás y de la muerte, dominando ya la humanidad
    entera, y así, Él tener a sus hijos nacidos en la tierra, como en Canaán, su
    paraíso moderno, con Abraham que había creído en sus palabras de vida nacidas naturalmente de su corazón santísimo, tocando a cada nación eventualmente.


    Por lo tanto, fue importante para nuestro Padre celestial sentarse con Abraham y con sus hijos adoptados a la Mesa santa, comiendo del pan y vino, servido por
    su Hijo Jesucristo a las huestes angelicales del cielo, para que ellos vivan sus vidas
    perfectamente, gloriosamente y santísimamente, para amar, servir y alabar su santo nombre fuego sobre el monte santo de Jerusalén continuamente. Dado que, al nuestro Padre celestial comer del pan y vino con Abraham y con sus hijos adoptados, entonces, Ã
    ‰l podía entregarle no solamente su roca de salvación para sus tres sacrificios que se necesitaba para conquistar la tierra y su humanidad entera, pero igualmente, conquistar su corazón primeramente para su santo nombre fuego
    sobre el monte santo de
    Jerusalén y sus glorias venideras.


    Es decir, también que al participar nuestro Padre celestial del pan y vino de la Mesa santa, servida diariamente por su Hijo Jesucristo, como su sumo sacerdote y Santidad perfecta por toda la tierra para con la humanidad entera y
    el reino angelical:
    Entonces, Él había conquistado ya su corazón junto con sus hijos viviendo en
    generaciones futuras hacia la eternidad venidera. Puesto que, nuestro Padre celestial necesitaba preparar el corazón de cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de
    las naciones para que reciban el poder cotidiano del Espíritu Santo no solamente haciendo que reciban su vida eterna, pero igualmente, ayudarlos a conquistar muchas glorias sobre el monte santo de Jerusalén, finalmente conquistando así el corazón de
    la tierra y su humanidad entera.

    Entendiendo que, si nuestro Padre celestial puede conquistar el corazón de las
    familias de las naciones, empezando con el corazón de Abraham y de sus amados en su hogar, entonces, Él conquistaría el corazón de la tierra, como el tuyo
    igual, porque É
    l fallaría de hacer de la tierra su dulce hogar, como Canaán, sin haber conquistado tu corazón y el de la tierra, primeramente. Por eso, que una vez que nuestro Padre celestial entendió, que Él tenia que conquistar el corazón
    de Abraham con sus
    palabras de vida, que Él le había entregado ya abundantemente, como prometiéndole un hijo por nacer de su esposa Sarah, entonces, lo único que necesitaba hacer fue continuar derramando de sus palabras vivas sobre él y con
    grandes riquezas
    insondables.


    Visto que, nuestro Padre celestial necesitaba hacer que el corazón de Abraham
    sea enriquecido grandemente no solamente con sus palabras de vida, naturalmente
    naciendo de su corazón santísimo, pero igualmente, Él necesitaba hacerlo muy
    rico con cosas
    materiales y hasta que diga que ya ha sido hecho rico en demasía sobre toda la
    tierra, y que no puede recibir más de Él. Ahora, nuestro Padre celestial necesitaba hacer de Abraham el hombre más rico de la humanidad entera, porque no solamente Él iba
    a entregarle a sus hijos prometidos, incontables como las estrellas de cielo arriba, pero igualmente, Él iba a enriquecerlos a ellos poderosamente en toda generación venidera, dado que ellos enriquecerían la tierra entera postreramente, empezando con
    su corazón apropiadamente.


    Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba conquistar el corazón de la tierra, en donde Él había formado con sus manos a cada hombre, mujer, niño y
    niña con su lodo, empezando con Adán, Eva y sus hijos, y así, Él finalmente
    enriquecer su dulce
    hogar, como Canaán, con perfecta santidad derramada desde su corazón santísimo, enriqueciendo así a las familias de las naciones, empezando por Israel, primeramente. Considerando que, si nuestro Padre celestial puede enriquecer el corazón de Abraham
    junto con cada hijo suyo, entonces, Él no solamente enriquecerá el corazón de la tierra, pero igual, cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de las naciones, llenando así la tierra con su perfecta riqueza exclusivamente para conocer el amor,
    gloria, paz, prosperidad y riquezas sin fin por una eternidad entera.


    Ciertamente, si nuestro Padre celestial derramó su riqueza divina desde su corazón santísimo sobre Abraham y sobre sus amados con la intención finalmente de llenar la tierra con muchas riquezas, empezando con Isaac, entonces, Él puede ciertamente
    hacerte extremadamente rico hoy, conociéndolo a Él, así como Él es conocido
    en la gloria celestial por sus huestes angelicales con riquezas de cada día. Por eso, es que fue importante para nuestro Padre celestial empezar a vivir su misma vida eterna
    con Abraham, cuando su esposa Sarah dio a luz a su Hijo Jesucristo como Isaac, por el Espíritu Santo, listo ya para enriquecer cada familia de sobre la faz de la tierra, pero, Él necesitaba primeramente lidiar con el pecado con grandes y asombrosos
    poderes.


    Por lo tanto, fue importante para nuestro Padre celestial tener a su Hijo Jesucristo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, por poderes del Espíritu Santo, y así, Él descender a vivir su vida eterna con Abraham y con
    sus amados, para que la
    vida eterna junto con el Espíritu preparar la tierra para sus riquezas asombrosas, derramándolas continuamente desde la gloria celestial. Ahora, una vez que nuestro Padre celestial pudo vivir su vida eterna con Abraham junto con
    su Hijo Jesucristo como
    Isaac y con su Espíritu Santo, para que Sarah pueda continuar dando a luz a sus hijos incontables por generaciones venideras, entonces, Él lo hizo así para hacer que su vida eterna también entre en cada familia de las naciones perpetuamente.

    Por eso, nuestro Padre celestial llamó a Abraham a ofrecer a su único hijo Isaac, como una ofrenda encendida sobre el monte alto, que Él mismo le mostraría del Moriah, porque Él realmente necesitaba esta vida gloriosa, que Él había empezado con su
    Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo en el hogar de Abraham, a que sea su vida cotidiana en la gloria angelical. Aquí es cuando, nuestro Padre celestial
    fue muy complacido sobre el monte santo de Jerusalén, descansando sobre el Moriah, porque su
    Hijo Jesucristo estaba tendido sobre el madero como Isaac, para ser la ofrenda encendida, haciendo que no solamente su vida eterna entre en cada hogar de las familias de las naciones, pero igualmente, enriquecerlas eventualmente cada día, y para siempre.


    Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba esta vida maravillosa, que Él había empezado a vivirla con su Hijo Jesucristo nacido como Isaac, por el Espíritu Santo, del vientre estéril de Sarah en el hogar de Abraham, finalmente ascienda enteramente a
    la gloria celestial para ver como sus huestes angelicales la recibirían, gozando con riquezas que siempre han gozado con Él por una eternidad entera. Ciertamente, nuestro Padre celestial encontró que su vida eterna, en que Él había descendido a
    vivirla con su Hijo Jesucristo nacido como Isaac junto con su Espíritu Santo, era compatible con la gloria celestial y con sus riquezas cotidianas, por ende,
    aceptándola para vivirla con sus hijos nacidos de su imagen y de su alma santísima en su
    nuevo reino sobre la tierra.


    A tiempo, nuestro Padre celestial descendió sobre su Hijo Jesucristo yaciendo sobre el madero del monte Sion como Isaac, descansando sobre el Moriah, para que él sea el cordero de Abraham, declarándolo santísimo, creyendo y amando sus palabras de
    vida nacidas naturalmente de su corazón santísimo, pero igualmente, Isaac fue
    el Cordero de Dios, redimiendo a sus hijos por toda la tierra últimamente. Aquí es cuando, nuestro Padre celestial derramó de su corazón santísimo palabras vivas, dá
    ndole vida a su nueva tierra, en donde Él vivirá su misma vida eterna, que Él empezó a enriquecerla con su Hijo Jesucristo nacido como Isaac y con su Espíritu Santo en el hogar de Abraham, y así, Él llevarla postreramente a cada hogar de las
    naciones en generaciones venideras.


    Aquí es cuando, nuestro Padre celestial derramó sus glorias asombrosas, honras de grandes santidades y riquezas jamás vistas por las huestes angelicales ni menos tocadas por el pecado, porque ellas nacieron naturalmente de su corazón santísimo, que Ã
    ºnicamente sus hijos las recibirán, cuando ellos renazcan del bautismo en agua, invocando su santo nombre fuego sobre ellas. Aquí es cuando, nuestro Padre celestial derramó su corazón santísimo llenó de su amor infalible, glorias y riquezas
    inagotables, que jamás han sido tocadas por el pecado, y así, Él enriquecer su nueva tierra con sus hijos renacidos del bautismo en agua y del bautismo del
    Espíritu Santo, invocando siempre la perfecta santidad de su nombre, su Hijo Jesucristo y su
    Espíritu Santo.


    Puesto que, estas riquezas asombrosas que nuestro Padre celestial derramó desde su corazón santísimo sobre Isaac fue para enriquecer su carne sagrada nacida cien por cien del Espíritu Santo y cero del espíritu de error de la carne pecadora nacida
    del fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, cuando Eva comió de él junto con Adán y sus hijos también. Seguramente, cuando el Espíritu Santo entró en Sarah, nueve meses después, emergió como Isaac con la carne sagrada, los
    huesos inquebrantables y la sangre expiatoria, llena de vida eterna de nuestro Padre celestial que necesitaba vivir con Abraham y en su hogar, y así, sus hijos prometidos nazcan con la carne sagrada, que es cien por cien del Espíritu Santo, sirvié
    ndole únicamente al Padre, siempre.


    Ya que, esta es la carne sagrada que nuestro Padre celestial necesita bendecida
    con las riquezas de su corazón santísimo, que Él no solamente derramó sobre
    su Hijo Jesucristo nacido como Isaac, por poderes del Espíritu Santo, pero igualmente, Él lo
    ha derramado enteramente sobre Canaán, y así, sus hijos renazcan del bautismo
    en agua, entonces, ellos renacerán de sus riquezas siempre. Puesto que, esta es la riqueza que nuestro Padre celestial derramó sobre Isaac y sobre Jerusalén, en Canaán,
    para que sus hijos renacidos del bautismo en agua y del bautismo del Espíritu Santo, sean ellos entonces integrados a todos ellos, con el propósito único de enriquecer su santo nombre fuego sobre el monte Sion en su nueva tierra, por
    una eternidad
    entera.


    Sin embargo, para que esto suceda para nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, el pecado tenia que morir del pasado y del futuro igualmente, por ello, Él tenía que tener a sus hijos nacidos en el cautiverio egipcio con poderes
    del Juramento a Isaac, recogiéndolos, y así, Él finalmente destruir el pecado en la carne sagrada, bautizados en el Mar Rojo. Es decir, también cuando Israel había vivido ya los cuatrocientos años de cautiverio egipcio, recogiendo cada pecado de
    las familias de las naciones del pasado y del futuro, entonces, Él llamó a Moisés al monte Sion, entregándole así su santo nombre fuego necesario para escapar al bautismo en agua del Mar Rojo para empezar a vivir su misma vida eterna inmediatamente.



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