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Sábado, 01 de Mayo, 2021 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)
(Deseamos expresar nuestro amor y condolencias a las familias hebreas que han perdido a sus amados en una estampida que súbitamente sucedió mientras celebraban su fiesta religiosa en Israel. Ellos están con EL SEÑOR en la gloria celestial, por lo
tanto, se gozan de una vida santÃsima que su Hijo amado se la entregó inicialmente a Abraham y a Sarah, cuando ambos no podÃan tener hijos, sin embargo, Él les concedió vida y abundantes riquezas con ella, haciéndolos felices mientras caminaban
hacia la tierra celestial, dándole gloria y honra a su santo nombre siempre. ¡Amén!)
La Presencia Santa del PADRE (carne de Isaac) es lo que enriquece a Israel, las naciones y a ti con tus amados siempre:
Como resultado de su amor siempre creciente: Nuestro Padre celestial necesitaba llamar a Abraham a vivir en Canaán, escogido para ser su dulce hogar con sus hijos que serian renacidos del bautismo en agua para vivir allà para siempre, conociéndolo a É
l y a su santo nombre fuegos en su presencia santÃsima, por medio de su Hijo Jesucristo y por su EspÃritu Santo. A tiempo, nuestro Padre celestial le dijo a Abraham que abandonase la tierra de Harán, en donde él habÃa vivido con sus padres y
amistades para vivir en la tierra que Él mismo le mostrarÃa, porque él necesitaba empezar a vivir en su presencia santÃsima, ya que Él tenia grandes planes para su vida junto con la de sus hijos prometidos, viniendo hacia a él de generaciones
futuras.
De seguro, nuestro Padre celestial le aseguraba a Abraham, que él seria padre de una gran nación que bendecirá a las familias de las naciones por el mundo entero por generaciones venideras, por ende, Él lo harÃa a él muy reconocido con grandes
riquezas, haciendo asà de él una gran bendición para muchos, logrando que todos ellos también conozcan riquezas, como nunca antes. En verdad, nuestro Padre celestial le prometió a Abraham, que Él bendecirá aquellos que lo bendigan a él y que Él
maldecirÃa aquellos que lo maldigan a él, porque él habÃa sido llamado a vivir en su presencia santÃsima en sus dÃas en la tierra y para siempre en la vida eterna: por cierto, él jamás debÃa conocer maldiciones sino únicamente bendiciones.
Firmemente, nuestro Padre celestial habÃa llamado a Abraham a vivir en una tierra, en donde su presencia santÃsima prevalece por siempre, y este es Canaán, porque el pecado siempre falla en existir en él, y es sumamente imposible que se manifieste
allà en ninguna forma o manera, porque es su dulce hogar para sus hijos y para su reino angelical igualmente para la eternidad entera. Además, este es Canaán, que nuestro Padre celestial habÃa escogido para destruir el pecado al tener a su siervo
Abraham viviendo allà junto con su esposa Sarah y con su vientre estéril, por ende, imposible dar a luz a un hijo, seguidamente Él mismo promete darles un hijo bendito, dándole asà vida a su nuevo reino de amor, en donde el pecado no existirá jamá
s.
Ya que, nuestro Padre celestial habÃa planeado tener a su Hijo Jesucristo naciendo del vientre estéril de Sarah como Isaac, por poderes del EspÃritu Santo, porque Él estaba decidido a bendecir con su presencia santÃsima no solamente a Abraham, pero
igualmente a cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de las naciones, destruyendo asà finalmente a Satanás con su presencia santÃsima instantáneamente. Realmente, Abraham empezó a vivir en Canaán con Sarah y su nieto Lot, acompañándolo
a él junto con sus hijos (comprados por dinero de extraños), enseñándoles siempre a vivir una vida santa, y asÃ, ellos gocen diariamente promesas maravillosas de nuestro Padre celestial, manifestándose únicamente en Canaán para aquellos
dispuestos a amarlo, a obedecerlo y a servirle a Él ciegamente por sus palabras vivas.
Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba a su Hijo Jesucristo naciendo en Canaán del vientre estéril de Sarah, por el EspÃritu Santo, dándole vida no solamente a Jacobo, pero igualmente a la carne sagrada, los huesos inquebrantables y la
sangre expiatoria con vida y con poderes asombrosos para los doce patriarcas israelÃs junto con los hijos viviendo en perfecta santidad para Él en cada generación. Verdaderamente, nuestro Padre celestial estaba dispuesto a llenar la tierra entera con
su divina presencia, únicamente posible en Canaán, distribuida a cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones, logrando asà que todos ellos vivan su vida eterna finalmente en abundancia que ama, sirve y alaba su santo nombre
fuego sobre su cruz del monte santo de Jerusalén.
Sin embargo, para lograrlo todo, entonces, nuestro Padre celestial debÃa destruir el pecado primero en cada hombre, mujer, niño y niña de familias antiguas y modernas de las naciones, destruyendo asà Él a Satanás junto con los ángeles caÃdos, la
muerte, el infierno tormentoso y cada mentira, maldición, enfermedad, problema y conflicto, fortaleciendo asà su santo nombre fuegos finalmente en toda la tierra. Entendiendo que, nuestro Padre celestial necesitaba llevar su presencia santÃsima al
corazón de la tierra, como el Valle de los huesos secos, porque Él necesitaba destruir tinieblas constituyendo el reino de tinieblas de Satanás para destruir a Canaán desde el corazón de la tierra, frustrando asà que Él jamás conquiste su dulce
hogar para vivir siempre amado por sus hijos toda una eternidad entera.
Considerando que, para nuestro Padre celestial restaurar cielos y tierra hacia glorias con las cuales Él las habÃa creado a ambas de ellas inicialmente, llenas ya de su amor asombroso, dulzuras y grandes poderes, entonces Él necesitaba tornar el corazÃ
³n de la tierra en su Canaán amado y con sus glorias de riquezas insondables, endulzar siempre toda vida, especialmente humana en la tierra entera. Además, nuestro Padre celestial realmente necesitaba quitar a Satanás, a ángeles caÃdos, la muerte y
al infierno tormentoso, pero primero Él debÃa tener ya a su Hijo Jesucristo naciendo del vientre estéril de Sarah como Isaac, por su EspÃritu Santo, con la carne sagrada, los huesos inquebrantables y la sangre expiatoria, quitando asà el pecado del
corazón de la tierra finalmente en un dÃa.
Por consiguiente, nuestro Padre celestial necesitaba a Isaac viviendo junto a Abraham y con su vida eterna, que necesitaba ser vivida en Canaán junto con los demás viviendo con él en aquellos dÃas, dado que, Él mismo necesitaba vivirla enteramente y
junto con abundante riqueza, derrotando asà a todo enemigo acercándose hacia a Abraham y su familia en toda la tierra, empezando en Canaán. LegÃtimamente, nuestro Padre celestial necesitaba a su primogénito Jacobo viviendo en Canaán junto con los
doce patriarcas israelÃes, conociendo únicamente riquezas de Abraham, porque Él necesitaba a su nación dorada establecida como la carne sagrada, los huesos inquebrantables y la sangre expiatoria de vida y de riquezas interminables en tierra santa, en
donde no hay pecado jamás, bendiciendo la tierra entera con paz últimamente.
Asimismo, nuestro Padre celestial necesitaba llevar estas grandes riquezas, que Él no solamente las habÃa otorgado a sus hijos viviendo en Canaán, empezando con Jacobo y los doce patriarcas israelÃs: pero igualmente, Él necesitaba estas riquezas
cananeas al corazón de la tierra, conquistando asà finalmente el Valle de los huesos secos al destruir el pecado con su presencia santÃsima para siempre. Legalmente, nuestro Padre celestial habÃa bendecido a Canaán con su presencia santÃsima al su
Hijo Jesucristo nacer de Sarah, por el EspÃritu Santo, bendiciendo no solamente la carne sagrada de Isaac (su misma presencia) para bendecir a Abraham y a sus hijos prometidos, empezando con Jacobo e hijos de generaciones venideras, pero igualmente
bendijo grandiosamente a familias de las naciones por toda la tierra.
Ahora, nuestro Padre celestial necesitaba sus bendiciones, descansando en cada hombre, mujer, niño y niña nacida de las familias de las naciones de pasadas y futuras generaciones, bendiciéndolas asà personalmente con riquezas cotidianas de Canaán,
entonces, Él debÃa haber destruido el pecado primero ya para abrir camino libre hacia ellos, finalmente tocándolos con su amor asombroso de su corazón y de su presencia santÃsima. FÃsicamente, nuestro Padre celestial debÃa haber ya amado,
bendecido y enriquecido a todos ellos con poderes asombrosos de Él, su Hijo Jesucristo y su EspÃritu Santo, descendiendo de la gloria angelical y solamente conocidas por sus hijos de Israel y de las naciones, inicialmente nacidas legÃtimamente de su
imagen y de su alma santÃsima para amarlo a Él y a su santo nombre fuegos siempre.
Sin embargo, nuestro Padre celestial necesitaba a sus hijos conociendo ya, que ellos ya habÃan sido amados, bendecidos y enriquecidos para vivir su vida gloriosa que ha destruido a Satanás y ángeles caÃdos en la rebelión angelical en contra de su
santo nombre, entonces, Él hará lo mismo en la tierra con cada hijo suyo (tú), renacido del bautismo en agua y del EspÃritu Santo. Visto que, nuestro Padre celestial solamente puede bendecir a cada uno de Israel y de las naciones con su semilla santa,
que es su carne sagrada, que Satanás, ángeles caÃdos, la muerte y el infierno tormentoso siempre han fallado en entenderlo hasta hoy, para que tú seas enriquecido con su presencia santÃsima, poderes y riquezas cananeas, caminando tú con Él hacia
la gloria angelical finalmente.
Verdaderamente, glorias asombrosas, riquezas y poderes que nuestro Padre celestial ha establecido en Canaán de la gloria angelical para ser recibidas por sus hijos de Israel y de las naciones solamente, y jamás Satanás y sus secuaces, pero recibirlas
todas ellas en su semilla santa, que es Isaac, su carne sagrada sin pecados en ti, gozándolas todas ellas eternamente, empezando en Canaán como siempre. Por eso, fue importante para nuestro Padre celestial junto con su Hijo Jesucristo y su EspÃritu
Santo nacer del vientre estéril de Sarah como Isaac y con la carne sagrada y la sangre expiatoria, desde donde Él ama a sus hijos, asà como Él siempre los amó en la gloria angelical de la eternidad, hasta que pecado se encontró en Adán y en Eva.
Realmente, al nuestro Padre celestial tener a su Hijo Jesucristo naciendo como Isaac en Canaán del vientre estéril de Sarah, por el EspÃritu Santo, entonces, Él logró tener no solamente a Jacobo y los doce patriarcas junto con los hijos prometidos
en la tierra para vivir su vida gloriosa con ellos enteramente, pero igualmente, vivirla contigo junto con tus amados hasta que su reino venga. Confidencialmente, nuestro Padre celestial ha hecho todo lo posible (y hasta lo imposible) sólo para tenerte
a ti muy amado, enriquecido y feliz, asà como Él lo es eternamente con su Hijo Jesucristo, su EspÃritu Santo y sus huestes angelicales para siempre, y asÃ, tú seas enriquecido en estos dÃas con su carne sin pecados exclusivamente y junto con tus
muy amados, como siempre.
Históricamente, nuestro Padre celestial tuvo a sus hijos junto con su Hijo Jesucristo y su EspÃritu Santo en su dulce hogar, Canaán, dándote vida a ti de su imagen y de su alma santÃsima, entonces, regresa ya a su dulce hogar, bendecido con amor,
sanidad, prosperidad y riquezas inagotables, en donde la vida es gloriosa para ti y tus amados juntos todos con Él siempre. Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba vivir con Abraham por su Hijo Jesucristo y su EspÃritu Santo en su carne sin
pecados nacida entre ellos en Canana, viviendo asà con cada hombre, mujer, niño y niña de naciones antiguas y modernas, bendiciéndote a ti con tus amados, vecinos y amistades con su amor asombroso, santa presencia y riquezas interminables nunca antes
vistas en la tierra entera.
Legalmente, ya que nuestro Padre celestial ha vivido su vida eterna enteramente no solamente con Abraham y sus hijos de generaciones venideras, por ende, ciertamente Él pudo vivirla contigo, tus amados, vecinos y amistades de alrededor del mundo entero
con riquezas grandiosas que te pertenecen a ti perpetuamente ya: por ello, obligadamente Él ha traÃdo su presencia santÃsima y abundantes riquezas hacia ti hoy. Absolutamente, nuestro Padre celestial ya te ha enriquecido a ti junto con tus amados en
Canaán, cuando Él vivÃa su vida gloriosa como Isaac con Abraham y su familia junto con vecinos y amistades de aquellos dÃas, por ende, Él debÃa destruir el pecado, a Satanás, ángeles caÃdos, la muerte y el infierno por amor a ti: entregándote
finalmente Él mismo riquezas cotidianas prontamente siempre.
Entendiendo que, nuestro Padre celestial realmente necesita enriquecerte abundantemente a ti junto con tus amados en tu hogar, como en tu tierra natal, porque al enriquecerte a ti con riquezas cotidianas de Canaán, entonces, Él está no solamente
enriqueciendo la tierra entera, pero igualmente su santo nombre que necesita conquistar nuevas glorias, poderes y riquezas nunca antes tocadas por el pecado en la eternidad. Realmente, nuestro Padre celestial necesita enriquecer su santo nombre clavado a
su cruz del monte Sion, enriqueciéndote a ti con riquezas cananeas, recibiéndolas tú mismo sin fallar jamás en tu vida ya bautizada en agua, instantáneamente vistiéndote a ti con su carne sagrada, como Isaac y su EspÃritu Santo en ti, cumpliendo
su perfecta voluntad contigo diariamente en la tierra, asà como en el cielo.
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