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Sábado, 26 de Octubre, 2019 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)
La Cruz viviente, eres tú integrado en ella: amando a nuestro Padre celestial y los tuyos, vecinos y amistades una vida entera:
Líderes religiosos de la casa de Israel se acercaron a nuestro Señor Jesucristo, preguntándole una pregunta muy importante, porque necesitaban saber cuál es el mandamiento más importante de la Ley de Moisés y de Israel,
y esta era una pregunta que
les había perturbado sus corazones por siglos y, realmente, vieron en él la repuesta a su pregunta. Estos eran de los fariseos, haciéndole esta pregunta, por cierto, nuestro Señor Jesucristo no tuvo ningún problema en contestársela, porque él
mismo era la repuesta a su pregunta, véanla así o no, ya que él fue la personificación de nuestro Padre celestial ante sus ojos en aquel momento en particular, y así, ellos entiendan su voluntad perfecta para con ellos al fin.
Por consiguiente, nuestro Señor Jesucristo respondió, asegurándoles que ellos deben amar a nuestro Padre celestial con todo su corazón, alma, mente, fuerzas, cuerpo y espíritu humano, y, es decir: con todo lo que les pueda ayudar a ellos desde el
cielo arriba para complacerlo en la tierra con su naturaleza divina, así como es complacido en el cielo por las huestes angelicales. Además, el segundo mandamiento es amar a tu prójimo, así como te amas a ti mismo ante nuestro Padre celestial: es
decir, que si tú realmente le amas a Él, entonces tú te amaras a ti mismo igualmente para amar a tus vecinos, amistades y los demás, incluyendo enemigos, porque Él necesita bendecir la humanidad entera, destruyendo toda obra de Satanás
perpetuamente.
Ciertamente, estos dos mandamientos, cumplen demandas de los mandamientos, incluyendo enseñanzas de los profetas a la casa de Israel por generaciones, y así, ellos vivan su vida eterna, que es el Juramento a Isaac, manifestando plenamente su voluntad
perfecta con todo su corazón santísimo, con toda su alma y con todas sus fuerzas, que es su Espíritu, derramando su naturaleza divina por ellos siempre. Ahora, cuando nuestro Señor Jesucristo les respondió a los fariseos su pregunta, como cual de
los mandamientos es el más importante de la Ley de Moisés e Israel, entonces,
él respondió, manifestándoles, cuanto él siempre ha amado los mandamientos de nuestro Padre celestial, confiados a todo Israel inicialmente, y así, ellos
los cumplan y
glorifiquen todos ellos, finalmente con sólo tenerlo a él siempre.
Amorosamente, esto es amar a nuestro Padre celestial en la tierra, así como lo
aman en el reino angelical, entonces, tú tienes que hacerlo con todo su mismo corazón santísimo, con toda su mente santísima, con todas sus fuerzas, con todo su cuerpo
glorificado y su Espíritu, y así, tú finalmente cumplirlos y glorificarlos, así como Él mismo lo ha hecho por una eternidad entera. Por eso, es que fue importante para nuestro Padre celestial llamar a Abraham a que se siente con Él y con sus hijos
adoptados, comprados de extranjeros con dinero, y así, Él comer el pan y vino, servido por su Hijo Jesucristo a las huestes angelicales del cielo, manteniéndolos santos, gloriosos y perfectos toda una eternidad entera.
Esto, es decir: que al nuestro Padre celestial comer del pan y vino con Abraham
y con sus hijos sobre la Mesa santa, servida por su Hijo Jesucristo siempre, entonces, Él estaba oficialmente entregándoles a Abraham y a las familias de las naciones la
carne sagrada, los huesos inquebrantables y su sangre expiatoria, y así, su naturaleza fluya libremente hacia ellos por siempre. Considerando que, es únicamente por la carne sagrada, los huesos inquebrantables y la sangre expiatoria, en que Él vivirá
su misma vida eterna en cada hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las naciones, y así, ellos cumplan y glorifiquen sus mandamientos santos con su mismo corazón santísimo, su mente santísima, su alma santísima, su Espíritu Santo, y demás.
Entendiendo que, es únicamente por su corazón santísimo, su mente santísima, sus fuerzas santísimas, su cuerpo glorificado y su Espíritu Santo
en que sus mandamientos son cumplidos, glorificados y honrados por el reino angelical y hasta que Lucifer
con sus ángeles caídos se opuso ante Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu a
que continúen glorificándolos en la gloria angelical con sus muy amados. Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba encontrar un lugar en su Creación, en donde Él
continuara honrando y glorificando su santo nombre fuego sobre su monte santo de Jerusalén, y así, sus mandamientos conquistaran continuamente nuevas glorias de eternas santidades, cuando los ángeles caídos, como cuando eran ángeles santísimos
inicialmente, fallaron en conquistarlos, y hasta que el hombre nació de su imagen santísima.
Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba tener a Abraham sacrificando tres
carneros con sus mitades opuestas una a otra junto con dos aves sin cortar, salpicadas con sangre expiatoria, y así, Él expiar, juzgar y olvidar los pecados de las familias
de las naciones ya yaciendo en el infierno tormentoso, porque murieron con sus pecados, sin conocer jamás poderes salvadores de su santo nombre fuego. Ciertamente, habiendo nuestro Padre celestial hecho que Abraham conduzca tres sacrificios con sus
mitades opuestas una a otra sobre la roca de salvación junto con dos aves sin cortar, salpicados con sangre expiatoria, entonces, Él llamó también a sus hijos nacidos de su Hijo Jesucristo como Isaac del vientre estéril de Sarah, por su Espíritu,
finalmente a destruir todo pecado sobre el monte Sion, en Canaán.
Sin embargo, nuestro Padre celestial necesitaba a sus hijos nacidos lo más lejos posible de Canaán, porque ellos nacerían con su Juramento a Isaac, que Él estaba listo para derramarlo todo sobre su Hijo Jesucristo nacido como Isaac del vientre esté
ril de Sarah, por poderes de su Espíritu, recogiendo así cada pecado del pasado, del presente y del futuro de la humanidad entera. Esto es que, después
que nuestro Padre celestial haya expiado, juzgado y perdonado cada pecado de las familias de las
naciones con sus tres sacrificios, que Abraham había ejecutado sobre su roca de salvación con sus mitades opuestas una a otra junto con dos aves sin cortar, salpicados con sangre expiatoria, entonces, Él estaba listo para entregarle a sus hijos
prometidos, empezando con Isaac.
Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba a su Hijo Jesucristo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, por su Espíritu Santo, porque: Él necesitaba tener el cuerpo glorificado no solamente entregándole a Abraham a sus hijos
prometidos en generaciones futuras, pero igual, Él necesitaba asegurarse de Canaán con él, destruyendo a Satanás y la muerte, y así, sus mandamientos sean victoriosos finalmente sobre todo mal perpetuamente. Ciertamente, cuando nuestro Padre
celestial le entregó a Abraham a su hijo muy esperado, que fue su Hijo Jesucristo nacido como Isaac, por su Espíritu Santo, instantáneamente, Él descendió a vivir con Abraham junto con su esposa Sarah y sus hijos adoptados,
porque sólo Él sería
el primero en vivir su misma vida eterna en la tierra, y luego, todos los demás podrán vivirla también.
Considerando que, con su Hijo Jesucristo viviendo como Isaac con Abraham y Sarah junto con sus hijos adoptados, entonces, nuestro Padre celestial pudo vivir su misma vida eterna con ellos, que Él siempre ha vivido con su Espíritu Santo y sus huestes
angelicales, gozando riquezas cotidianas, que enriquecen toda vida por todos lados constantemente, trabajando siempre para conquistar nuevas glorias jamás descubiertas por nadie. Ciertamente, nuestro Padre celestial tenía que ser el primero en empezar
a vivir su misma vida gloriosa con ellos, que Él la había entregado ya a Abraham y a sus hijos prometidos, naciendo del vientre estéril de Sarah, incontables como las estrellas del cielo arriba, empezando con su Hijo Jesucristo nacido como Isaac, por
su Espíritu Santo, llenado la tierra entera de abundantes glorias inagotables eventualmente.
Realmente, al nuestro Padre celestial haber vivido con su Hijo Jesucristo como Isaac y con su Espíritu Santo en el hogar de Abraham junto con Sarah y sus hijos adoptados, entonces, Él permitió que Abraham e Isaac gocen de ricas glorias cotidianas de
su roca de salvación, en donde Abraham tenía tres carneros con sus mitades opuestas una a otra, expiando pecados ya. Ya que, esta sería la roca de salvación con tres sacrificios y con sus mitades opuestas una a otra junto con
dos aves sin cortar,
salpicados con sangre expiatoria, que nuestro Padre celestial necesitaba sobre la tierra, y así, sus hijos nazcan en tierra extranjera, que fue Egipto, y el primero en nacer fue Isaac—pero en Canaán, y con toda justicia celestial.
Entendiendo que, nuestro Padre celestial tenía un día ya, para llamar a Abraham al monte Sion, descansando sobre el Moriah, ofreciendo a su único hijo
Isaac, como una ofrenda encendida hacia Él en la gloria angelical, y así, Él
responder con su
corazón santísimo, derramando de su amor infalible por la humanidad entera, llenando así la tierra con sus glorias interminables, empezando con Isaac. Visto que, nuestro Padre celestial necesitaba entregar a sus hijos, naciendo de
su corazón santí
simo desde la gloria celestial, que es su Juramento a Isaac, porque ellos vendrían a ser su naturaleza divina y su perfecta voluntad, conquistando así el corazón de la tierra, para llenar a cada familia de las naciones con sus Diez Mandamientos
eternamente cumplidos y glorificados, para siempre.
Ahora, para que esto suceda, entonces, nuestro Padre celestial tenia que haber tenido ya a sus hijos nacidos en el cautiverio egipcio con su Juramento a Isaac, absorbiendo pecados del pasado y del futuro de todas las naciones, que Él ya tenía a Abraham
cubriéndolos con sus tres sacrificios junto con dos aves sin cortar, salpicado
con sangre expiatoria, sobre su roca de salvación. Además, nuestro Padre celestial necesitaba absorber cada pecado de las familias de las naciones del pasado y del futuro,
y así, él destruirlos en el bautismo de agua del Mar Rojo, cuando ya Israel antiguo había recibido por Moisés su santo nombre fuego para conquistar a Canaán: Canaán, su dulce hogar finalmente, llenándolo con su naturaleza divina postreramente.
Por cuanto, nuestro Padre celestial necesitaba la casa de Israel bautizados en agua, abandonando tras de ellos el cautiverio egipcio, y así, Él no solamente
destruir el pecado, pero igualmente, cada enfermedad, problema, dificultad, conflicto y cada
enemigo de Satanás y la muerte en contra de sus hijos en Canaán y alrededor del mundo entero, glorificando así su santo nombre fuego en ellos perpetuamente. Por ende, nuestro Padre celestial necesitaba bautizar a todo Israel, porque Él necesitaba
abandonar cada pecado de las naciones en el lecho marino perpetuamente, pero igualmente, Él necesitaba a sus hijos abandonando la carne pecadora por la carne sagrada, que ellos necesitaban, vistiéndola de gloria, conquistando así
Canaán para gloria
de su santo nombre fuego sobre el monte Sion y sus cielos azules y eternos.
A tiempo, toda la casa de Israel necesitaba abandonar la carne pecadora y el espíritu de error por la carne sagrada y el Espíritu Santo, renaciendo cananeos y del Lugar Santísimo, que es el monte santo de Jerusalén, en donde su santo nombre fuego
seria clavado a ellos (Israel) en victoria eterna en contra de Satanás y la muerte por una eternidad entera. Por ello, nuestro Padre celestial necesitaba a
toda la casa de Israel caminando por el desierto del Sinaí, buscando agua, así como las
familias de las naciones antiguas yaciendo en sus infiernos, sedientos por un vaso de agua, y así, Él darles a beber de las aguas amargas de Marah, endulzadas por ellos mismos, como el árbol de vida descendiendo del monte Sion.
Así, Israel antiguo que había bebido de las aguas amargas de Marah, endulzadas, como las familias de las naciones yaciendo en sus huecos infernales
habían bebido de ellas, porque ellos bebieron de aguas amargas mientras vivieron sus vidas en la tierra,
sin embargo, ahora Israel necesitaba beber abundantemente de la roca de salvación por ellos, aguas dulces, calmando así su sed eterna últimamente. Es decir, que una vez que Israel antiguo había bebido de la roca de salvación
agua viva, emanando de
ella abundantemente, satisfaciendo su sed, entonces, ellos caminaron por el desierto, como la naturaleza divina del Padre celestial, por razones del Juramento a Isaac, convirtiéndose así en su perfecta voluntad para que las familias antiguas al fin su
sed sea satisfecha perpetuamente.
Por consiguiente, cuando Israel antiguo camino por el desierto del Sinaí junto
con nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo, el Espíritu Santo y con el tabernáculo de reunión y su Lugar Santísimo, entonces, ellos desplegaban continuamente su
naturaleza divina, que es sus mandamientos cumplidos y glorificados, y así, las familias antiguas finalmente sientan su sed satisfecha para volver a ver vida nuevamente pronto. Ciertamente, fue importante para nuestro Padre celestial tener a la casa de
Israel caminado con Él, su Hijo Jesucristo, su Espíritu Santo junto con el tabernáculo de reunión y su Lugar Santísimo, y así, Él expiar, juzgar y perdonar cada pecado de las familias de las naciones por generaciones futuras y
hasta que su reino
se manifieste finalmente en la tierra.
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