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All on Thursday, July 25, 2019 09:44:13
Sábado, 20 de Julio, 2019 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)
La TIERRA está siendo BAUTIZADA por el ESPÍRITU: EL PADRE DESCIENDE a CANAÁN
ya:
Amorosamente, nuestro Padre celestial se acercó a Noé, dejándole saber que había decidido destruir a toda carne de sobre la faz de la tierra, porque todo
hombre era excesivamente violento para vivir en su presencia santísima, ya que
cada pensamiento
de su corazón es de continua maldad, encendiendo así violencia como fuego salvaje del bosque, destruyéndolo todo por su camino en la tierra. Ciertamente, nuestro Padre celestial le dolía ver a sus familias hermosas, que
había unido por toda la
tierra, de repente destruidas por violentos, que cada pensar de su corazón malvado era hacer el mal a su prójimo, que Él intentó sufrirlo todo, pero, fue imposible, porque su Espíritu Santo se dolía del mal grandemente, cuando se desplegaba el mal
por todos lados.
En lugar de destrucción: lo que nuestro Padre celestial esperaba ver fue su amor humano de familia hacia Él, creciendo hacia la gloria celestial, recibiéndolo todo con mucho gozo, y así, Él gozarlo con su Hijo Jesucristo, con su Espíritu Santo y
las huestes angelicales: porque Él buscaba sosiego después de la rebelión angelical hacia su santo nombre fuego sobre el monte Sion. Realmente, nuestro Padre celestial estaba buscando sanar heridas en todo su reino angelical, pero Él lo necesitaba
hacer con sus hijos más bien, en vez de crear más ángeles que podían rebelarse en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, como Lucifer junto con una tercera de las huestes angelicales, creando así mas ruina por todo su reino.
Naturalmente, nuestro Padre celestial necesitaba establecer su amor sentido e infalible por su Creación, porque todo lo que Él ha creado ya, Él lo hizo con obras de su amor infalible, y así, huestes angelicales le amen, le sirvan y le glorifiquen a É
l por amor a su santo nombre fuego sobre el monte Sion, por todo el reino angelical hacia la eternidad. Sin embargo, nuestro Padre celestial necesitaba crear un nuevo reino celestial, en donde su perfecta voluntad será obedecida por sus huestes
angelicales y por todo ser creado, como sus hijos, nacidos de su imagen y de su
alma santísima, viviendo conforme a su semejanza celestial, que es su naturaleza divina, en donde es imposible que el pecado, la rebelión y las tinieblas existan.
Ciertamente, este es un nuevo reino celestial, nacido directamente y naturalmente de su corazón santísimo, y que siempre ha existido ya por la eternidad con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, en donde es imposible que el pecado coexista con
ellos, y así, Él finalmente tener a sus hijos nacidos naturalmente de Él, expandiendo así su familia divina por toda su Creación. Visto que, nuestro Padre celestial no quiso crear más ángeles, porque Él ya había creado muchos de ellos, además
fallaron en nacer de su imagen y de su alma viviente, como Adán y Eva junto con los hijos, además, el peligro de ellos rebelarse en contra de Él siempre estaba presente—y Él no quiso nunca más ver otra rebelión angelical.
En otras palabras, nuestro Padre celestial no quiso crear más seres vivientes,
como las huestes angelicales, lejos de su familia divina, que es su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, porque el potencial de rebelarse está presente en ellos siempre,
por ende, Él prefirió tener a sus hijos pacíficos por su Hijo Jesucristo y por su Espíritu santo únicamente. Dado que, su nuevo reino que nuestro Padre celestial siempre soñó poseer, nacido naturalmente de su corazón santísimo en la eternidad,
es un reino, que estará formado con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu y junto con Él, primeramente, pero nacido de la perfecta voluntad de su corazón
santísimo, en donde el pecado es imposible que exista por toda una eternidad entera.
Además, nuestro Padre celestial no solamente tuvo a sus hijos nacidos de su corazón santísimo, lleno de su amor infalible, como cuando Adán nacido primero de su imagen y de su alma viviente, pero igualmente, Eva junto con sus hijos e incontables como
las estrellas del firmamento, más aun, Él necesitaba empezar su nuevo dulce hogar para sus hijos desde su mismo corazón santísimo. Considerando que, todo
lo que nuestro Padre celestial ha creado en la gloria angelical de la eternidad, ha sido por
poderes de su santo nombre fuego y su sabiduría inagotable, sin embargo, ahora, después de la rebelión angelical, entonces, Él está creando todo con
su corazón santísimo, y lleno de su amor infalible, en donde el pecado falla en existir una
eternidad entera.
Visto que, el nuevo reino que nuestro Padre celestial necesitaba formar, nacería desde su corazón santísimo, y lleno de su amor infalible por Adán y
Eva, cuando nacían de su imagen y de su alma viviente, primero, pero igual, por sus hijos regresando
a Él, viviendo su vida eterna, en donde Satanás, el pecado y la muerte han sido derrotados en el paraíso, perpetuamente. Dado que, fue en la paz de su corazón divino, que nuestro Padre celestial no solamente soñó sobre su nuevo
reino, en donde sus
hijos vivirán siempre gozos al fin: amando, sirviendo y alabándolo a Él junto con su santo nombre fuego sobre el monte Sion, pero igual, Él establecería su corazón santísimo, como la fundación de su nuevo dulce hogar eterno.
Sin embargo, para que esto sea posible, entonces, nuestro Padre celestial empezó a celebrar su día de reposo en la tierra, en donde Él había empezado
a darle vida a Adán y luego a Eva junto con sus hijos, y así, ellos llenen la
tierra, pero,
llenarla con paz y su amor infalible, floreciendo en sus corazones en todos sus
días por la tierra. Puesto que, este fue su amor infalible y paz, que nuestro Padre celestial necesitaba para empezar a crear toda gloria de su nuevo reino venidero, derramá
ndose desde su corazón santísimo sin cesar jamás, así como lo hizo inicialmente con Adán y Eva junto con los hijos, y así, Él finalmente construya su dulce hogar, en donde el pecado falla en existir nuevamente para siempre.
Esto fue algo que nuestro Padre celestial necesitaba que Adán y Eva junto con sus hijos aprendiesen a vivir en la gloria angelical y sobre la tierra igual, como hoy en día, porque todo lo que Él empezó a crear es nacido de su corazón santísimo por
su amor infalible, gloria y paz abundantemente hacia el gozo de sus hijos en la
eternidad venidera. Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba a sus hijos viviendo el sentir de su corazón santísimo por su amor infalible junto con su reposo
Sabatino y paz, que Él siempre ha gozado en su dulce hogar celestial con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, y así, Él finalmente formar su nuevo reino venidero, en donde su perfecta voluntad brilla cada día hacia la eternidad.
Realmente, este es el sentir gozoso del corazón santísimo de nuestro Padre celestial de su amor infalible, descanso, gloria y paz con su Hijo Jesucristo y
con su Espíritu Santo—y las huestes angelicales han fallado en vivirlos con ellos, como su
familia divina: por ende, Él decidió darles vida a sus hijos, empezando con Adán, y así, Él vivir su amor natural con ellos al fin. Considerando que, nuestro Padre celestial, especialmente escogió la tierra no solamente para tener a sus hijos
naciendo como Adán y Eva junto con sus hijos por generaciones venideras, para que Él finalmente establecer su nuevo dulce hogar, que Él escogió para que sea conocido como Canaán, en donde Él ha planeado vivir su amor infalible, paz y gloria con sus
hijos una eternidad entera.
Sin embargo, para que nuestro Padre celestial pueda hacer esto, entonces, Él tenía que ya haber establecido un convenio de vida con una familia en la tierra, estableciendo así su altar de su amor infalible, reposo y gloria, llevándolo postreramente
al corazón de la tierra por amor a sus hijos, y así, Él instalar su mismo corazón santísimo en él, para que sus hijos renazcan legítimamente. Además, los hijos de nuestro Padre celestial tenían que renacer únicamente de su corazón santísimo,
renaciendo así tan perfecto y santo, así como Él es siempre para entrar a la
vida eterna, de otro modo, fallarían en entrar en él, en donde Él puede hacer toda obra necesaria para bendecirlos con riquezas asombrosas y, además, enriquecer la tierra
enteramente en diferentes formas.
Primero, nuestro Padre celestial tenia que haber tenido ya a Abraham sentándose a la Mesa santa para comer del pan y vino de su Hijo Jesucristo, conocido, en aquellos días, como el rey de Salem y Santidad perfecta para las naciones—por ende, al comer
del pan y vino juntos con Él, entonces, su Hijo Jesucristo podía nacer en la familia de Abraham. Legalmente, nuestro Padre celestial necesitaba no solamente
vivir su vida eterna con el hombre entre las naciones, por vez primera, observando cómo vivirí
an con Él en sus días de la eternidad venidera, pero igual, Él necesitaba establecer su amor infalible, reposo, paz y gloria sobre la tierra con una familia dispuesta a vivir con Él su vida todopoderosa, y esta fue la familia de Abraham.
Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba experimentar cómo una familia humana viviría la vida eterna de su familia divina junto con su usual reposo, paz y gloria, que Él necesitaba establecer con ellos y en el corazón de la tierra su altar de
amor infalible a la puerta del infierno, salpicado con la sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo victoriosa sobre Satanás, pecados y muerte. Verdaderamente,
al nuestro Padre celestial sentarse con Abraham y sus hijos adoptados para comer del pan y vino
de la Mesa santa, servida diariamente por su Hijo Jesucristo, entonces, el hijo
único de Abraham nacería como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, porque: Él necesitaba su altar de su amor infalible, establecido en el corazón
de la tierra, pronto.
Visto que, nuestro Padre celestial necesitaba desesperadamente que su hijo Jesucristo nazca como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, porque él no solamente introduciría su vida eterna, en donde Él haría toda obra necesaria
para bendecir familias de las naciones, pero igualmente, vivirla junto con su amor infalible, reposo Sabatino, paz y gloria en la familia de Abraham. Ya que,
nuestro Padre celestial necesitaba expiar cada pecado que las familias de las naciones hayan
cometido en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, y así, Él
no solamente establecer su altar de su amor infalible, reposo Sabatino, paz y gloria sobre la tierra, pero igual, Él llenaría la humanidad entera con sus bendiciones, como
con paz en cada Sábado.
Desdichadamente, la tierra ha sufrido violencia desde su origen, por eso nuestro Padre celestial le dijo a Noé que creara una Arca, porque Él estaba listo por destruir toda carne en la tierra, porque todo hombre pecaba sin cesar
desde sus primeros
pasos en su vida, además, su Espíritu Santo era contristado continuamente por
él, que Él tenía que parar toda violencia, pronto. Además, nuestro Padre celestial tenia que detener el sufrimiento de su Espíritu Santo, que veía lo malvado y violento
que todo hombre había venido a ser desde los primeros días de la tierra, y que tenían que ser detenidos pronto, muertos en sus caminos, antes que alcancen generaciones futuras con violencia, que el diluvio fue llamado finalmente, bautizando a la
humanidad entera con paz divina.
Además, nuestro Padre celestial necesitaba parar la violencia en cada pecador,
que no había manera posible para hacerlo así, pero únicamente con un gran diluvio de aguas derramándose desde el cielo arriba y fluyendo desde debajo de
la tierra,
levantando toda agua hacia montañas altas de la tierra, para que toda carne finalmente muera, excepto los del Arca de Noé. Ciertamente, nuestro Padre celestial tenia que destruir la tierra entera junto con su humanidad de naciones, alzando las aguas
sobre toda montaña de la tierra, y así, nadie sobreviva: hombres y animales igual, porque Él necesitaba frenar el sufrimiento de su Espíritu Santo, contristado continuamente por actos de maldad de pecadores de aquellos días, y
así, Él finalmente
gozar de su paz noble.
En estos días, la tierra fluía con fuentes de agua abiertas desde el cielo arriba y fluían también desde debajo de la tierra, llenado así la atmósfera
con agua, que era imposible para que el aire y el oxígeno circulen normalmente, por ende,
animales y gente flotando con madera entonces, murieron, sin poder respirar—y
aun los que estaban sobre las montañas fallecieron pronto. Definitivamente, nuestro Padre celestial necesitaba bautizar a toda la tierra con agua, derramándose desde el
cielo arriba, como de fuentes abiertas, y fluían de fuentes abiertas desde debajo de la tierra, porque: Él necesitaba abolir la carne pecadora para apaciguar a su Espíritu Santo, afligido, contristado grandemente por culpa de violencias del hombre:
además, su Hijo Jesucristo iba a nacer como Isaac pronto.
En realidad, nuestro Padre celestial necesitaba empezar nuevamente con la tierra, ahogando toda carne: hombres y animales igual, porque Él estaba listo para tener a su Hijo Jesucristo nacido como Isaac, aún más, Él necesitaba derramar su corazón
santísimo sobre su Hijo Jesucristo, como Isaac, sobre su altar, descansando sobre el Moriah, y así, su primogénito Jacobo nazca junto con todo Israel. Considerando que, una vez que su Hijo Jesucristo nació, como Isaac, del vientre estéril de Sarah,
por poderes del Espíritu Santo, entonces, nuestro Padre celestial descendió a
vivir su vida eterna abundantemente con Abraham y sus amados, además, Él finalmente pudo vivir su reposo Sabatino junto con su paz y gloria, que Él falló en experimentar
en días de Noé con gente violenta.
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