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    Sábado, 11 de Mayo, 2019 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica

    (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)


    El CORAZÓN de la TIERRA es el CORAZÓN del PADRE para que sus HIJOS entren a su NUEVA TIERRA hoy:

    Nuestro Padre celestial necesitaba rehacer la vida en la humanidad entera, y para que esto suceda, entonces Él tenía que encontrar a un hombre digno en creer en su palabra de vida, entregándole así a él y a sus hijos a su Hijo Jesucristo nacido
    entre ellos, con poderes de su corazón santísimo para restaurar su sangre santísima sobre la tierra enteramente al fin. Puesto que, nuestro Padre celestial necesitaba descender al corazón de la tierra, para quitar a Lucifer y sus ángeles caídos
    junto con el ángel de la muerte, porque su reino de tinieblas se había establecido allí, enviando mentiras, maldiciones junto con problemas y conflictos para atormentar a las familias de las naciones siempre: por ende, el
    Padre tenía que destruir el
    pecado.

    Además, nuestro Padre celestial necesitaba llegar al corazón de la tierra no solamente porque Lucifer había establecido su reino de tinieblas para atacar a
    sus familias de las naciones, pero igualmente, Él necesitaba transformarlo en su corazón santÃ
    ­simo: porque cuando Adán y sus hijos fueron vestidos sus almas con el polvo de la tierra, entonces, el corazón de ella era perfectamente santa. En consecuencia, nuestro Padre celestial necesitaba llegar al corazón de la tierra, para resolver este
    problema con el pecado, que lo había contaminado con males del fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, que comió Eva y luego Adán junto los hijos, contaminando así el corazón de la tierra con el mal eterno para siempre.

    Por eso, es que fue importante para nuestro Padre celestial llegar al corazón de la tierra, cuanto antes mejor, para que Él pueda resolver este problema, que había tornado en un reino de tinieblas de Lucifer, y así, él pueda continuamente enviar sus
    mentiras, maldiciones, problemas, conflictos, enfermedades, pobreza y muerte a las familias de las naciones. Es decir, también que nuestro Padre celestial necesitaba arreglar el problema del pecado con el corazón de la tierra, antes que Él realmente
    empiece a salvar a sus hijos de mentiras, maldiciones, problemas, conflictos, enfermedades, pobreza y muerte que Lucifer estaba enviando continuamente hacia las familias de las naciones, y así, ellos mueran eternamente perdidos.


    Ciertamente, Lucifer había establecido su reino de tinieblas con sus ángeles caídos y la muerte, contaminando con sus males a cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de las naciones, destruyéndolos así en sus tinieblas, y
    así, ellos sean
    sus hijos para siempre: porque él estaba resulto a pelear en contra del Padre,
    su Hijo y su Espíritu Santo, siempre. Además, porque no había manera posible
    de remover a Lucifer y a sus ángeles caídos del corazón de la tierra a no ser que nuestro
    Padre celestial tenga a su Hijo Jesucristo nacido de un vientre virgen en Canaán, entonces, viviendo su vida eterna triunfantemente sobre Satanás y la muerte, luego derramar su sangre expiatoria al corazón de la tierra para destruir todo infierno
    perpetuamente.


    Considerando que, cuando Lucifer hizo que la serpiente antigua del Edén se acercase a Eva con mentiras, para que coma del fruto prohibido, entonces, él le hizo este mal a ella junto con Adán y sus hijos, porque nuestro Padre celestial los había
    vestido con el polvo de la tierra, cuando nacieron de su imagen para vivir conforme a su semejanza celestial, siempre. Como resultado, para Lucifer tener a Adán y a sus hijos, empezando con Eva, caminando hacia él y hacia su reino de tinieblas,
    entonces, lo único que necesitaba él hacer, fue tener a Eva que coma del fruto prohibido, para que el polvo de la tierra sea contaminado con sus mentiras, destruyendo así su corazón y tornándolo en su reino de tinieblas eternas.

    Entendiendo que, al Lucifer tener a la serpiente antigua, engañando a Eva, a que coma del fruto prohibido, entonces, él pudo contaminar la sangre de Adán,
    corriendo por ella y por sus hijos viviendo en generaciones futuras del paraíso y de la tierra,
    pues entonces, al tener el corazón de la tierra contaminado, seguidamente los hijos nacerían automáticamente en su reino de tinieblas. Ciertamente, Lucifer
    pudo establecer su reino de tinieblas en el corazón de la tierra, al Eva desobedecer el
    mandato de nuestro Padre celestial de no comer nunca del fruto prohibido, entonces, él tornó este corazón terrenal en un infierno tormentoso para las naciones: porque ahora él podía contaminarlos con su naturaleza rebelde, destruyendo todo lo creado
    por el Padre desde el cielo.

    Ahora, para que Lucifer contamine a cada hombre, mujer, niño y niña de las familias de las naciones, entonces, él tenía que crear ídolos, como altares en sus hogares, adorándolo así a él junto con sus ángeles caídos, para que
    él pueda
    contaminarlos con su naturaleza malvada aún más profundo, destruyendo así todo lo creado por el Padre desde el cielo siempre. Por consiguiente, nuestro Padre celestial siempre buscaba a un hombre conforme a su corazón santísimo, obedeciendo su
    palabra viva, porque Él necesitaba llevar su palabra todopoderosa natural de su corazón santísimo a las naciones, aunque muchas de ellas si no todas, yacían ya en sus infiernos, y así, ellas reciban sus Diez Mandamientos, en donde es prohibido
    adorar ídolos en toda la tierra.

    Mandamientos muy importantes que cada hombre, mujer, niño y niña de todas las
    naciones necesita recibir, para que ellos conozcan, que alabando y honrando a un ídolo es para recibir la naturaleza rebelde de su Archienemigo, Satanás, y
    así, ellos se
    alejen de él y de su naturaleza malvada, que los destruye inhumanamente siempre con el fruto prohibido y el espíritu de error. Ahora, para que nuestro
    Padre celestial tenga a Abraham creyendo a sus palabras de vida, personalmente ya habladas a él
    inicialmente, por ejemplo, que él necesitaba ser tan santo y perfecto, así como Él lo es ante su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo: entonces, Abraham tenía que sentarse con el SEÑOR a la Mesa santa, comiendo del pan y vino siempre.

    Entendiendo que, al nuestro Padre celestial comer del pan y vino con Abraham y sus 318 hijos adoptados, y comprados por dinero de extranjeros, dándoles así a ellos un hogar y su amor de familia, ayudándoles a ser hombres de bien, entonces,
    participaron de la naturaleza divina del Padre, por vez primera, para regarla por la tierra con todos sus hijos prometidos. Puesto que, nuestro Padre celestial realmente necesitaba llevar su naturaleza divina a todas las familias
    de las naciones, pero
    primeramente al corazón de la tierra, para Él mismo destruir a Satanás y sus
    ángeles caídos junto con el ángel de la muerte, por cuanto, ellos habían causado mucha destrucción ya, enviando así a la humanidad entera al infierno tormentoso,
    perdidos eternamente.

    Confiadamente, después que Abraham junto con sus hijos adoptados comió del pan y vino de la Mesa santa, servida diariamente por su Hijo Jesucristo como rey de Salem, y su Justicia Eterna, entonces, el Espíritu Santo entró en el vientre estéril de
    Sarah para que su Hijo Jesucristo nazca como Isaac, saturado de su naturaleza divina, derramándola postreramente sobre sus hermanos y hermanas mundialmente.
    Legalmente, nuestro Padre celestial necesitaba tener a su Hijo Jesucristo nacido como Isaac del
    vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, porque—Él ya había empezado a derramar de su naturaleza divina sobre Abraham y sus hijos adoptados—además: ahora, Él necesitaba movilizarse hacia el corazón de la tierra, finalmente alcanzando a
    las familias de las naciones con su naturaleza divina, ¡salvándolas!

    Además, nuestro Padre celestial necesitaba descender al corazón de la tierra,
    que es el Valle de los huesos secos debajo de Canaán, en donde todo Israel antiguo descendía con la roca de salvación junto con tres sacrificios de Abraham y sus mitades
    opuestas una a otra, y dos aves sin cortar, y así, Isaac salpique su sangre expiatoria, tornándolo en su corazón santísimo instantáneamente. Entendiendo que, una vez que nuestro Señor Jesucristo como Isaac derramó su sangre expiatoria, clavado al
    madero del Israel antiguo sobre el monte Sion, entonces, salpicó sobre los postes de la puerta de la Ciudad de David, pero igualmente, sobre la puerta del
    infierno tormentoso: estableciendo así su corazón santísimo en el centro de Canaán,
    conquistando finalmente salvación eterna para sus hijos inmediatamente.

    Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba destruir a Satanás y sus mentiras nacidas de su corazón malvado junto con cada maldición de ángeles caídos y el ángel de la muerte hacia las familias de las naciones: porque Él
    tenia que silenciar a
    Lucifer y a sus secuaces, pero con sus palabras de vida naturales de su corazón santísimo de debajo de Canaán, su dulce hogar. Además, nuestro Padre celestial está intentando de llenar aun toda la tierra con su naturaleza
    divina, emanando de su
    corazón santísimo, cuando ve a cada hombre, mujer, niño y niña renacido del
    bautismo en agua y del bautismo del Espíritu Santo, y así, Él finalmente remueva cada mentira, maldición, enfermedad, pobreza y muerte de la humanidad entera al fin, para
    siempre.

    Por ende, nuestro Padre celestial ha prometido, que: en los últimos días, su Espíritu Santo se derramara sobre toda carne de todas las familias de las naciones, porque al hacerlo así, entonces, Él estará llenando cada lugar del
    mundo entero con su
    naturaleza divina para que la naturaleza malvada de Lucifer desaparezca y no regrese jamás con sus males conocidos de siempre. Sin embargo, para que nuestro Padre celestial finalmente destruya a Lucifer y su malvada naturaleza de sobre la faz de la
    tierra, entonces Él tenía que llegar a las familias de las naciones, muertas inicialmente por este mal, expiando todo pecado sobre los infiernos debajo del desierto del Sinaí, y así, Él finalmente removió la naturaleza de Lucifer enteramente de
    todos ellos, perpetuamente.

    En otras palabras, sin lidiar primero con los pecados que las familias de las naciones habían cometido en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, entonces era imposible atacar mentiras, maldiciones, enfermedades, pobreza y muerte de
    Lucifer ni menos aun Él podía lidiar con su naturaleza malvada apropiadamente, para removerla de sobre la faz de la tierra, finalmente. Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba a Abraham, como su siervo fiel sacrificando tres carneros con sus
    mitades opuestas una a otra y con dos aves sin cortar, salpicados con sangre expiatoria, llevados por sus hijos prometidos por el desierto del Sinaí, descendiendo al Valle de los huesos secos, en donde Isaac derramaría su sangre
    expiatoria sobre todo
    ellos y los postes del infierno últimamente.

    Entendiendo que, al tener nuestro Padre celestial a Abraham con sus tres sacrificios sobre la roca de salvación junto con dos palominos sin cortar, salpicados con sangre expiatoria, entonces para Él pasar por el desierto del Sinaí, expiando cada
    pecado, finalmente para descender al Valle de los huesos secos, salpicando los postes del infierno, abriéndolo enteramente así para que sus naciones escapen
    pronto. Visto que, fue en vida eterna en que Adán y Eva fueron sorprendidos, cuando ambos
    comieron del fruto prohibido, contaminado su sangre humana, llena de la vida eterna del Padre celestial, seguidamente, al restaurar su sangre humana cuando Isaac salpicó su sangre expiatoria desde Canaán hacia ellos abajo, entonces la puerta del
    infierno se abrió, finalmente fue para que las naciones escapen pronto.

    Innegablemente, fue siempre la sangre de Adán que tenía que ser restaurada por sacrificios de corderos sobre la roca de salvación, caminando hacia Canaán, porque una vez que Isaac naciera nuevamente, pero, esta vez de la hija
    virgen de David,
    entonces la sangre humana restaurada fue la llave para abrir la puerta del infierno, y así, las naciones escapen de su eterna perdición últimamente. Por todo ello, después que Abraham había sacrificado los tres carneros sobre la roca de salvación
    junto con dos aves sin cortar, salpicado todo con sangre expiatoria, exactamente como nuestro Padre celestial se lo había ordenado, ejecutarlo todo
    así, como Dios manda: entonces Él le manifestó a Abraham que sus hijos nacerían en una nación
    extranjera (Egipto), en donde serian esclavizados por cuatrocientos años.

    Sin embargo, primero su hijo prometido nacería que Abraham y Sarah habían esperado, trayendo la roca de salvación que emana: amor, gozo, felicidad y otras bendiciones importantes necesarias para aprender a vivir con ellas continuamente, dado que Isaac
    es el único cordero siempre salpicando sangre expiatoria, abriendo la puerta del infierno, y así, la tierra se convierta en una nueva tierra para siempre. Francamente, esto fue algo que nuestro Padre celestial podía cumplir con un solo hombre de las
    familias de las naciones, creyendo en sus palabras de vida, y este fue Abraham,
    para que Él finalmente reverse los males que Lucifer ha causado siempre por el
    fruto prohibido, cuando Adán y Eva comieron de él: restaurando así vida eterna últimamente
    en la humanidad entera para siempre.

    Legalmente, nuestro Padre celestial con todo Israel antiguo, actuando, como sus
    sacerdotes y con poderes del Juramento a Isaac, porque desde cuando nuestro Padre celestial derramó su corazón santísimo sobre Isaac entonces sus hermanos y hermanas nacen
    con estos poderes supremos que jamás les fallaran, destruyendo así cada día todo pecado de la humanidad entera y de toda la tierra también. Considerando que, después que la casa de Israel había nacido en el cautiverio egipcio y con poderes del
    Juramento a Isaac, entonces, ellos acumulaban todos los pecados, y sin perder ninguno, del pasado, del presente y de futuras generaciones, llevándolos en el
    último día al bautismo masivo del Mar Rojo, para abandonarlos y no volverlos a ver jamás en
    toda la tierra, para siempre.


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