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All on Sunday, March 31, 2019 21:49:48
Sábado, 30 de Marzo, 2019 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)
EL PADRE DECLARÓ A ABRAHAM: JUSTO, CREYENDO EN SU ALTAR, SIN HABERLO VISTO AUN:
Legalmente, nuestro Padre celestial había buscado a un solo hombre en la humanidad entera para convertirlo en justo instantáneamente en su presencia santísima, fallando siempre encontrarlo, aquel digno de estar en su presencia,
así de santo y justo,
como Él lo necesitaba, empezando una obra maravillosa que convierta el mundo pecador en su mundo santísimo únicamente usando su fe humana siempre. Ciertamente, nuestro Padre celestial buscó por toda la tierra, incluyendo debajo de ella, para ver si
encontraría aquel digno de estar en su presencia, así de santo y justo como le necesitaba que fuese, tornando la tierra entera en su nuevo reino, en donde el pecado no existe más, y así, palabras naturales de su corazón santísimo prevalezcan por
una eternidad entera postreramente.
Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba a alguien creyendo en sus palabras de vida naturales de su corazón santo, para que Él pueda derramar de
su naturaleza divina enteramente sobre aquel digno, bendiciendo así a cada hombre, mujer, niño
y niña de la tierra, pero igualmente, a los que ya están en el infierno, dándoles su misma vida a todos ellos en su nueva tierra. Esto significa que nuestro Padre celestial quería derramar sobre aquel digno de Él, creyendo en sus palabras vivas
naturales de su corazón santísimo para que encuentren ellos: el camino, la verdad y la vida, llevando a cada alma del hombre hacia gloria celestial de la vida eterna que Él siempre ha gozado con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu
Santo
exclusivamente.
En este día, nuestro Padre celestial abrió la puerta de su corazón santo, llenó de sus palabras vivas, para que regresen todos a Él, como el Dios y salvador de la humanidad, pero igualmente, para que cada uno de ellos de las familias de las naciones,
hacia su nuevo reino de su voluntad perfecta, en donde el pecado no existe jamás, perpetuamente. En otras palabras, nuestro Padre celestial hizo su corazón santísimo la puerta, el camino, la verdad y la vida para que sus hijos de las familias de las
naciones, aunque estén yaciendo en el infierno, entonces regresen a Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo a su nuevo reino de su voluntad perfecta que ya se manifiesta pronto.
Visto que, nuestro Padre celestial amo tanto al mundo, que Él ha querido que sus hijos de la humanidad entera caminen hacia su nuevo reino de su perfecta santidad, que Él siempre ha gozado con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo: entonces, Él
tenía que abrir su corazón para que un hombre, creyendo en sus palabras vivas, los guíe hacia su reino. Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba tener a su altar de su amor prehistórico, como su corazón abierto no solamente derramando de sus
palabras naturales de su alma bendita y de su Espíritu, pero igual, como el único camino, verdad y vida para que todos creyendo en sus palabras vivas, así como Abraham creyó, declarándolo instantáneamente justo ante Él, pues sean así todos
declarados justos.
Es decir, también que nuestro Padre celestial ha establecido un convenio de vida con Abraham, porque él había creído a sus palabras de vida naturales de
su corazón santísimo, que le había dicho que su siervo, Eliezer, heredaría sus bienes, más
bien, uno de los tuyos será tu heredero, descendiendo del cielo arriba junto con sus hermanos y hermanas, le aseguró el Señor. Y este es su Hijo Jesucristo, como el primero de los que nuestro Padre celestial le había prometido hijos incontables, como
las estrellas del cielo arriba, por ejemplo, porque únicamente él nacería como Isaac y cordero del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, que
Abraham necesitaba para convertirse en justo y santo ante el Padre, para siempre.
Es decir, que cuando nuestro Padre celestial llevó a Abraham a fuera de su casa para enseñarle las estrellas del cielo arriba, entonces, Él le apunto hacia la gloria celestial, mostrándole a su Hijo Jesucristo listo para descender para ser su Isaac
nacido en su familia, para luego, llevarlo al altar, en donde nuestro Padre celestial derramaría su corazón entero. Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba tornar todo su altar: entregado a Abraham e Isaac, en su mismo corazón santísimo, y lleno
de su amor infalible para sus hijos nacidos de las familias de las naciones, regresando a su dulce hogar en la gloria celestial, como antes, y esto es inmediatamente por el camino, verdad y vida derramada de Él hacia la eternidad.
Esto significa que nuestro Padre celestial necesitaba su corazón santo derramando de sus palabras vivas, para que sus hijos que habían descendido al infierno tormentoso lo reciban a Él con su corazón santo lleno de su amor por
ellos, y la manera de
hacerlo así, entonces tenía que ser teniendo a Abraham junto con sus hijos llevándolo a Él hacia a ellos inmediatamente. En otras palabras, nuestro Padre celestial necesitaba tornar toda la región del infierno tormentoso del corazón de la tierra en
su corazón santísimo, lleno con su amor infalible por ellos, pero no hay manera posible de hacerlo así, a no ser que el encuentre a alguien en el mundo, creyendo en su palabra viva, emanando de su corazón santísimo,
Por ende, nuestro Padre celestial necesitaba empezar un convenio de vida con Abraham, su siervo fiel, declarándolo a él justo, así como Él lo es ante su
Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, porque él había creído en sus palabras
de vida emanando
de su corazón santísimo por sus hijos yaciendo en el infierno tormentoso, para salvarlos eventualmente. Esto fue importante para nuestro Padre celestial finalmente tener conquistado sobre la tierra con Abraham y su esposa Sarah, para Él tener a su
Hijo Jesucristo nacido de su vientre estéril como Isaac: lleno de su grande Gracia, de su grande Misericordia, de su grande Verdad y de su grande Justicia Divina, estableciéndolo en el corazón de la tierra últimamente, salvando a todos.
Por eso, nuestro Padre celestial llamó a Abraham a ejecutar tres sacrificios sobre la roca de salvación junto con dos aves sin cortar, salpicado con sangre
expiatoria sobre ellos enteramente, porque Él no solamente le entregaba a su Hijo Jesucristo
nacido como su cordero, Isaac su único hijo, pero igualmente, sus hijos por generaciones futuras, llevando con ellos su corazón santísimo hacia las naciones. Además, nuestro Padre celestial estaba listo a entregarle a Abraham a sus hijos viviendo en
generaciones su paraíso moderno, que es Canaán con el Valle de los huesos secos, descendiendo a conquistar el corazón de la tierra con tres sacrificios,
para que sus hijos de las familias de las naciones regresen a Él, amando su corazón santísimo
que descendió a salvarlos con Israel.
Por ende, fue importante para nuestro Padre celestial sentarse con Abraham y sus 318 hijos adoptados, comprados con dinero de extranjeros, para él darles su hogar lleno de amor, porque estaban destinados a una vida pecadora, llevándolos al infierno
tormentoso, por ello él los rescató, sentándose todos ellos con el Señor y él a comer del pan y vino por la vida eterna. Ya que, este es el pan y vino que nuestro Padre celestial personalmente alimento a los hijos de Abraham, cuando los llevaba como
sus sumos sacerdotes por el desierto del Sinaí, anunciando a las familias de las naciones por rituales y ceremonias de perfecta santidad del Juramento a Isaac, que su corazón santísimo y lleno de palabras de amor descendía a ellos pronto.
Por eso, es que fue importante para nuestro Padre celestial comer del pan y vino con Abraham y sus hijos adoptados sobre su Mesa santa, porque al comer con
Abraham, entonces Él podía continuar comiendo del pan y vino del convenio con
sus hijos
prometidos y con las familias de las naciones, y así, ellos finalmente vivan para siempre. Considerando que, una vez que Abraham había ejecutado sus tres carneros sobre la roca de salvación junto con sus dos aves sin cortar, salpicado con sangre
expiatoria todo, entonces Él caminaría entre mitades opuestas una a otra, removiendo el pecado del mundo, pero igualmente, comer del pan y vino eventualmente con las familias de las naciones yaciendo en el corazón de la tierra.
Puesto que, ahora nuestro Padre celestial podía tener a los hijos de Abraham naciendo en tierra extranjera con su Juramento a Isaac, que Él ya estaba listo
para derramar sobre Isaac, después que él haya vivido con Abraham y su familia, para que Él
llevarlos con los pecados acumulados de las familias de las naciones a abandonarlos en el Mar Rojo. Entendiendo que, después del bautismo del Mar Rojo, entonces, nuestro Padre celestial camino con sus hijos del convenio, por el desierto del Sinaí, al
tener a todo Israel bebiendo de las aguas amargas de Marah, endulzadas con el árbol descendido del monte santo de Jerusalén, en Canaán, pero igualmente, beber de la roca de salvación con los tres sacrificios, salpicados con sangre expiatoria.
Puesto que, nuestro Padre celestial estaba listo no solamente para ofrecer víctimas continuamente por el desierto del Sinaí, derramando sangres expiatorias sobre las familias de las naciones yaciendo en sus infiernos tormentosos, para que Él
finalmente comer con ellos del pan y vino del convenio, que comió inicialmente
con Abraham, pero igualmente, anunciar del descender del salvador con salvación eterna hacia ellos. Además, los primeros en comer del pan y vino del convenio serán sus
hijos nacidos de la familia de Abraham yaciendo en el Valle de los huesos secos, con la roca de salvación ungida con tres sacrificios junto con dos aves
sin cortar por expirar, cuando finalmente la sangre expiatoria de Isaac salpique sobre el monte
santo de Jerusalén, en Canaán.
Visto que, una vez que la sangre expiatoria de Isaac finalmente salpicó sobre la roca de salvación, que Israel antiguo lo trajo por el desierto del Sinaí para descender al Valle de los huesos secos, entonces, tornó el corazón de la
tierra en su
mismo corazón santísimo, amando a sus hijos siempre, que necesitan su perfecta salvación para regresar a su dulce hogar pronto. Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba convertir no solamente el Valle de los huesos secos en su mismo corazón santí
simo, pero igual, a cada infierno en su mismo corazón apasionado, porque por poderes de su palabra viva Él va a hacer que sus hijos vuelvan a nacer sobre la roca de salvación y con la sangre expiatoria derramada sobre ella para siempre.
Comprendiendo que, así es como nuestro Padre celestial va a convertir cada sufrimiento, aflicción, dolor y agonía en una fuente de eterno amor, gozo, felicidad, para que ellos regresen a la vida, pero esta vez por el monte santo de Jerusalén y su
Lugar Santísimo, en donde su Hijo Jesucristo salpicó su sangre expiatoria con
perfecta salvación para todos. Por cuanto, nuestro Padre celestial necesitaba convertir el Valle de los huesos en su mismo corazón santísimo, pero igual, con cada infierno
de las naciones en su mismo corazón apasionado por sus vidas, porque por poderes de su palabra viva, hará que sus hijos renazcan de la roca de salvación y con la sangre de Isaac salpicada sobre todo enteramente para siempre.
Puesto que, nuestro Padre celestial necesitaba hablar sus palabras de vida a las familias de las naciones yaciendo en sus infiernos para que ellos tengan poder en el último día para regresar a la vida, porque la tierra dará sus muertos finalmente,
para que el amor de los padres regrese a sus hijos, y así, poblar su nueva tierra sin pecado alguno jamás. Por eso, cuando nuestro Señor Jesucristo fue clavado al madero del Israel antiguo sobre el monte santo de Jerusalén, entonces no solamente fue
para quitar nuestros pecados por su rostro herido, manos, lados y pies con clavos del Imperio de bronce romano, pero igual, fue para que sus hijos coman del pan y vino con su imagen divina, restaurada en ellos eternamente.
Considerando que, su Hijo Jesucristo nació del vientre virgen de la hija de David, restaurando la carne sangrada, los huesos inquebrantables, la sangre expiatoria y vida eterna: llena de bendición cotidiana del cielo, pero igual, para que él mismo sea
el pan y vino servido siempre sobre la Mesa del Señor a Israel y las familias de las naciones para que vivan nuevamente. Por eso, nuestro Señor Jesucristo les decía a los israelitas, por donde sea que fueren por todo Israel, que solamente él es el
verdadero pan que ha descendido del cielo, como la nueva tierra en donde la perfecta voluntad de nuestro Padre celestial será obedecida diariamente hacia la perfección, que quienquiera que coma de él, tendrá vida, sin sufrir hambre jamás.
Además, nuestro Señor Jesucristo dijo, que quienquiera que beba de su sangre expiatoria, entonces, aquel no volverá a tener sed nuevamente en esta vida y en la venidera, porque él es la roca de salvación, de donde los primeros israelitas, saliendo
del bautismo del Mar Rojo, bebieron para no volver a tener sed jamás por el desierto y el Valle de los huesos secos. Definitivamente, este es el pan y vino
que los israelitas antiguos muertos, comieron para ver vida nuevamente, pero comiéndolo con la
imagen del Padre celestial, restaurado en ellos, cuando su Hijo Jesucristo clavado a ellos estaba con su carne sagrada destrozada por culpa de pecados, enfermedades y muerte, derramando su sangre expiatoria para vivir en la gloria angelical,
perpetuamente enriquecidos finalmente.
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