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All on Saturday, July 07, 2018 00:36:13
Sábado, 07 de Julio, 2018 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)
JURAMENTO A ISAAC HA SANADO LA IMAGEN DEL PADRE EN TI, POR FIN, PERPETUAMENTE:
Ciertamente, nuestro Padre celestial pudo llamar y confiar en Abraham, porque obedeció a su voz y asà cumplió con sus mandamientos, sus preceptos, sus regulaciones, sus estatutos, sus decretos y sus leyes sin transgredirlas jamás, al recibir con el
calor de sus brazos, a cada niño, que habÃa perdido a sus padres, por razones
de la violencia y guerras, de aquellos dÃas. Y, en aquellos dÃas, las gentes eran inhumanas y extremadamente violentas, y familias por todos lados usualmente eran invadidas
por bandas de bandidos sin escrúpulos, que siempre buscaban robar lo que pudiesen y asà destruÃan familias enteras, matándolas, y frecuentemente los niños escapaban o eran tomados para ser cambiados por cualquier cosa de valor como oro, plata o
dinero, por ejemplo.
Estos eran niños que descuidados cuando niños aún, entonces seguramente habÃan conocido el camino de la violencia, y jamás el camino del amor, para amar, servir y glorificar el santo nombre fuego de nuestro Padre celestial sobre la tierra; y las
gentes en los dÃas de Abraham los compraban de extranjeros con dinero, dándoles asà amor: ayudándolos a crecer temerosos del Señor. Además, Abraham junto con su esposa Sarah habÃa hecho de su familia un hogar y refugio
para todo niño necesitado
que habÃa perdido a sus padres por razones de guerras; por ende, los niños habÃan perdido su única fuente de amor que conocÃan, y Abraham siempre estuvo ahà por ellos, restaurando el amor de familia al comprarlos de negociadores con dinero.
Esto fue algo que complació mucho a nuestro Padre celestial, a su Hijo Jesucristo y a su EspÃritu Santo, porque Abraham empezó a recibir visitaciones del cielo, que eran importantes bendiciones que él necesitaba como parte de su vida cotidiana
descendiendo, para él tener las abundantes bendiciones que necesitaba para presentar y ofrecer sin interés alguno a los necesitados, de aquellos dÃas. Por cierto, Abraham fue un hombre como el corazón del Padre celestial, que Él
se le manifestó a é
l y a Sarah como el Omnipotente, que significa el Todopoderoso en el cielo con las huestes angelicales y en la tierra con la humanidad entera, para que él confié en su santo nombre y su palabra viva lista para siempre suplir sus necesidades
inmediatamente.
Nuestro Padre celestial habÃa encontrado en Abraham y en su familia el lugar en donde hacer nacer a su Hijo Jesucristo como el segundo Adán que necesitaba tener en la tierra con las familias de las naciones, para restaurar su sangre santÃsima, que
Lucifer con el fruto prohibido del árbol de la ciencia del bien y del mal habÃa contaminado por engaño. Por lo tanto, para nuestro Padre celestial, Abraham y Sarah junto con los hijos adoptados, viviendo en su hogar, eran la familia ideal, en donde El
necesitaba a su Hijo Jesucristo nacido del poder del EspÃritu Santo del vientre estéril de Sarah como Isaac, para que Él destruya toda obra de Lucifer, y asà restaurar toda vida humana en la tierra postreramente.
Y para que todo suceda para nuestro Padre celestial, entonces Él tenÃa que tener a su Hijo Jesucristo como Melquisedec, rey de Salem y su Santidad, sirviendo pan y vino sobre su Mesa para que Abraham junto los hijos coman siempre con Él y su EspÃritu
Santo del convenio de vida, establecido con Abraham, bendiciendo a las familias
de las naciones, siempre. Por eso, cuando nuestro Padre celestial tuvo a su Hijo Jesucristo nacido como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el EspÃritu Santo, entonces
lo que realmente Él hizo fue restaurar su sangre santÃsima en un dÃa, para que no solamente Abraham sea bendecido siempre junto con Sarah y sus hijos prometidos, pero eventualmente toda familia de las naciones por igual.
Esto fue algo importante para nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su EspÃritu Santo lograr en un dÃa, porque ellos necesitaban bendecir a cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias, sin importar jamás en donde vivan en la tierra
y aun hasta en el infierno; porque Él necesita a todos sus hijos regresando al
paraÃso nuevamente con Él. Ciertamente, estos fueron dÃas cuando nuestro Padre celestial junto su Hijo y su EspÃritu Santo sanaba a la humanidad al tener a Abraham
obedeciendo su voz, sus decretos, sus regulaciones, sus preceptos, sus estatutos, y sus leyes sólo viviendo con su hijo Isaac, que hizo nacer en su corazón la alegrÃa del Padre, restaurando asà progresivamente su sangre santÃsima sobre la tierra.
Abraham, ciertamente, habÃa complacido al Padre celestial completamente, porque a él vivir con su hijo Isaac, que realmente es Jesucristo y su EspÃritu Santo, viviendo con el espÃritu de la humanidad no solamente de Israel, pero igualmente de las
familias de las naciones, entonces él obedecÃa completamente su voz, mandamientos, preceptos, regulaciones, estatutos, y decretos, asà como obedecidos son eternamente por ángeles. Visto que, cuando Abraham recibió a su hijo Isaac entonces él recibiÃ
³ junto con Sarah y sus hijos adoptados, viviendo en su hogar ya, la sangre santÃsima del Padre celestial y su nuevo reino de su perfecta voluntad, que es
Jesucristo y su EspÃritu Santo, esparciendo por el espÃritu humano de cada hombre, mujer, niño
y niña del mundo entero salvación perfecta.
Dado que, es únicamente en la sangre santÃsima de nuestro Padre celestial que
su Hijo Jesucristo con la carne sagrada del convenio de vida y el EspÃritu Santo y con sus dones y poderes cambian maravillosamente todo corazón, alma, mente, cuerpo y espÃ
ritu humano, que cumple cada palabra y mandamiento en la tierra, asà como se cumplen constantemente con las huestes angelicales. Mejor dicho, cuando alguien
como con Abraham que recibió milagrosamente a su Hijo Jesucristo junto con su EspÃritu Santo,
entonces aquella persona ha renacido con la carne sagrada y los dones y poderes
del EspÃritu Santo, que no solamente protegen y bendicen a los hijos prometidos, pero igualmente destruye obras de Satanás, cumpliendo asà toda palabra santÃsima junto
con los mandamientos diariamente.
Por eso, Abraham podÃa estar en la presencia de nuestro Padre celestial, completamente justificado, porque él recibió de su hijo Isaac, que realmente es Jesucristo con los dones y regalos del EspÃritu Santo de su grande Gracia, su grande Misericordia,
su grande Verdad y su grande Justicia Divina que cumplen y glorifican sus mandamientos, aunque él jamás los recibió como Moisés postreramente. Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba que Abraham fuese el primero de
su familia de naciones
ascendiendo el monte Sion, que Él mismo le mostrarÃa a su debido tiempo, porque él estarÃa listo para bautizarse con poderes sobre los fuegos del horno, y de su roca viva, en donde su Hijo Jesucristo fue inmolado desde la fundación del mundo por su
humanidad bendita.
Sin duda, nuestro Padre celestial necesitaba a Abraham que sea el primero en entrar a su Lugar Más Santo sobre el altar del amor prehistórico, en donde Él lo necesitaba a él con su hijo Isaac como el cordero ofrecido en un sacrificio eterno, expiando
pecados del mundo entero, para que Él le otorgue hijos numerosos como las estrellas del cielo. Por cierto, nuestro Padre celestial necesitaba que Abraham
establezca el ejemplo a seguir por sus hijos y por las familias de las naciones
por generaciones
venideras, porque Él necesitaba hacerlos tan santos y perfectos como Él siempre lo ha sido ante las huestes angelicales del cielo, para que su nuevo reino de su voluntad perfecta sea establecido sobre la tierra por fin.
Porque cuando nuestro Padre celestial vio a Abraham con el tiempo cumplido con su Hijo Jesucristo y con su EspÃritu Santo nacido del vientre estéril de Sarah como Isaac, él, pues, estaba listo con sus hijos por nacer postreramente, entrando en el
altar del amor eterno, y asà empezar a amar, servir y glorificarlo a Él junto
con su santo nombre perpetuamente. Por eso, nuestro Padre celestial llamó a Abraham a ascender con su hijo Isaac al monte alto que le mostrarÃa sobre el Moriah, entonces,
esto significó, que él ya estaba llenó de su amor, de su gracia, de su misericordia, de su verdad y de su justicia divina, para ser aceptado por Él y
por su santo nombre sobre su altar en Jerusalén.
A tiempo, nuestro Padre le otorgó a Abraham y a sus hijos en generaciones futuras a su Hijo Jesucristo y a su EspÃritu Santo nacido del vientre estéril
de Sarah como Isaac, y asà prepararlos, entrando a su altar del amor prehistórico, porque ahora
Abraham primero podÃa ser tan perfecto y santo como Él lo llamó a vivir su vida eterna inicialmente. Puesto que, este es el paterno que nuestro Padre celestial necesitaba establecer no solamente para que Abraham lo siga ascendiendo al monte Sion llenó
de su amor, misericordia, verdad y justicia divina, pero igualmente para sus hijos de generaciones futuras, porque el Juramento derramándose progresivamente sobre la carne sagrada de Isaac y su sangre santÃsima es por todos sus hijos, bautizados
universalmente.
Ya que, este es el altar del amor prehistórico, en donde su Hijo Jesucristo junto con su EspÃritu Santo tenderÃa su vida victoriosa sobre las obras de Satanás y de las tinieblas del ángel de la muerte, para que él derrame de su
sangre expiatoria
nacida inicialmente del vientre estéril de Sarah, dando abundante vida, sanidad y salvación a la humanidad últimamente. A tiempo, nuestro Padre celestial necesitaba a Abraham parado ante la roca redentora, y asà llenarse de su amor, su poderosa
felicidad necesaria para amar, servir y alabarlo a Él siempre, pero igualmente, para que él experimente el reposo Sabatino, aunque no lo recibido aún del Padre, pero igual, debÃa vivirlo plenamente como si lo hubiese recibido ya perpetuamente sobre
su altar antiguo.
Puesto que, estas son bendiciones, cuyos hijos, ya sean ellos de Israel o de las familias de las naciones, pudiesen experimentar ascendiendo sobre el monte Sion y su Lugar SantÃsimo para ser alimentado como normal de la roca redentora, y en su epicentro
siempre listo está para recibir a quienquiera, bautizado en agua, invocando la
santidad perfecta de su nombre todopoderoso perpetuamente. Visto que, este es el epicentro del altar del amor eterno, en donde nuestro Padre celestial siempre tiene su roca
salvadora esperando por sus hijos a que estén ante ella, porque es aquÃ, en donde tú serás alimentado con su amor infalible y junto con bendiciones que siempre necesitaras para amar, servir y alabarlo a Él junto con su santo nombre fuego.
Aquà es donde que, por razones de sus asombrosos poderes cotidianos del Juramento a Isaac, en que tú serás bendecido como jamás lo pensaste posible por nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su EspÃritu Santo, porque tú recibirás todo el
contenido de la roca salvadora y asà amar, servir y glorifÃcalo a Él y a su santo nombre una eternidad entera. Y mientras tú estés en el epicentro del altar del amor prehistórico, y la roca salvadora te está alimentando completamente con el amor
infalible del Padre celestial junto su felicidad personal, su gozo y otras bendiciones del cielo, incluyendo el reposo Sabático, entonces Él te abrazara
fuertemente sobre su pecho por mucho tiempo para jamás dejarte ir de su presencia santÃsima.
Tú estarás parado en el epicentro del altar del amor prehistórico de su nombre todopoderoso, abrazándote, apretándote fuertemente, porque Él necesita que tú regreses a su imagen, su alma bendita y corazón que te ama, aunque hayas pecado en contra
de Él en tus dÃas, aun asÃ, Él te ama con su amor asombroso y todopoderoso,
sin conocer limites en ti jamás. Alla arriba, mientras tú estés ante su roca
salvadora, y con los brazos de nuestro Padre celestial sobre ti, como un padre abraza a su
hijo, entonces tú, de pronto, te has hecho uno con Él, por los poderes asombrosos del Juramento a Isaac, que tú empezaras a amarlo a Él con su mismo
amor infalible, sin conocer limites en ti jamás.
Tú estarás parado con nuestro Padre celestial, asà como Abraham y todos los demás del pasado tuvieron que pararse ante la roca salvadora para ser alimentados con abundancias de su amor infalible, felicidad, placeres angelicales y otras bendiciones
desconocidas por la humanidad hasta ahora, pero, están todas allÃ, esperando alimentarte abundantemente, porque tienes una eternidad para vivir su vida eterna. Efectivamente, una vez que estés allà entonces tú trataras de conocer y de entender todo
lo que tú habrás pasado y experimentado con la roca redentora, alimentándote
de estas bendiciones incesantes y desconocidas por la humanidad entera, porque querrás recibir aún mucho más, por lo tanto, decirles a otros sobre tu experiencia
sobrenatural, y miraras alrededor de ti asombrado grandemente.
Sin embargo, todo lo que tome lugar contigo mientras estés ante la roca redentora y los brazos de nuestro Padre celestial abrazándote fuertemente, pero no te preocupes de nada, no hay dolor alguno con Él, porque te ama tanto para jamás dejarte alejar
de Él nuevamente, y tú podrás respirar, sentir y gozar de lo que es inexplicable para los demás. Aquà es donde el bautismo en agua te llevara inmediatamente cuando tú eres sumergido y emergido del agua, invocando la santidad perfecta de su nombre,
su Hijo Jesucristo y su EspÃritu Santo, porque tú estarás muy limpio de pecados y del espÃritu de error que el EspÃritu Santo te transportara instantáneamente hacia el Lugar SantÃsimo para estar siempre ante la roca redentora.
[continued in next message]
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