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    From: IVANIVAN555@aol.com

    Sábado, 16 de Octubre, 2021 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica


    (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)


    El PADRE usa tu bautismo en agua para limpiarte de pecado, salvándote del infierno para vivir su misma vida muy amada, enriqueciéndote cada día siempre:


    Amorosamente, nuestro Padre celestial sufría al ver a sus hijos descender al corazón de la tierra, que era el infierno tormentoso, creado para Lucifer y sus ángeles caídos junto con la muerte y todo aquel ofendiendo a su santo nombre fuegos, pero jamÃ
    ¡s fue creado para los que lo aman a Él, por ende, Él necesitaba rescatarlos, derramando su corazón santísimo en el mismo infierno. Ciertamente, nuestro Padre celestial había creado cielos y tierra para empezar nuevamente su misma vida eterna con
    sus hijos nacidos de su imagen y de su alma santísima solamente para amarle, servirle y alabarlo a Él por amor a su santo nombre fuegos, atacado por Lucifer junto con un tercio de huestes angelicales, para conquistar nuevas riquezas, glorias y
    santidades para su nuevo reino venidero.


    Por lo tanto, nuestro Padre celestial necesitaba empezar una nueva tierra con sus hijos desde sus cenizas, que habían descendido al corazón de la tierra ya, engañados por Lucifer y la serpiente del Edén, que engaño a Eva y luego a Adán, destruyé
    ndolos finalmente para generaciones venideras sin jamás conocer el amor, riquezas ni santidades, habiéndolas ya heredado infinitamente para gozarlas en la eternidad. Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba derramar su corazón santísimo sobre
    sus hijos para salvarlos de Satanás y del pecado, que los habían llevado perdidos hacia el infierno tormentoso, pero Él necesitaba derramar la salvación de su corazón santísimo sobre Canaán santa, en donde el pecado jamás existió, por ello, Él
    tenía que tener a su Hijo Jesucristo naciendo en la humanidad finalmente.


    Puesto que, esta era la única manera posible, en que nuestro Padre celestial lograría alcanzar a sus hijos, salvándolos de Satanás y del pecado, pecado que había destruido ya a la humanidad entera, porque no había ninguna manera posible para
    regresarlos a vivir nuevamente a no ser que los ayudase con su misma vida, haciéndolos regresar a todos finalmente al reino celestial eternamente redimidos. Sin embargo, para nuestro Padre celestial hacer que sus hijos vivan nuevamente, entonces, Él
    necesitaba no solamente haber tendido ya a su corazón santísimo derramado sobre su Hijo Jesucristo para alcanzarlos con su semilla santa, como su carne sagrada y sangre expiatoria, pero igualmente, Él necesitaba ya haber convertido el infierno
    tormentoso en un lograr celestial y lleno de su misma vida todopoderosa perpetuamente.


    Legalmente, nuestro Padre celestial necesitaba enfrentarse a Satanás y a sus ángeles caídos, como la muerte, en su mismo reino de tinieblas que había engañado a Eva con el fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, que la
    serpiente había logrado que ella lo comiese, destruyendo así a Adán y a sus hijos por generaciones venideras con el pecado. Por lo tanto, nuestro Padre celestial necesitaba a su Hijo Jesucristo naciendo como Isaac del vientre estéril de Sarah, por el
    Espíritu Santo, porque Él realmente necesitaba a Israel naciendo en el cautiverio egipcio, pero igualmente, Él necesitaba a Moisés ya nacido con su santo nombre fuegos que llevaría a sus hijos al bautismo en agua, haciéndolos renacer hacia Él en
    su carne sin pecados.


    Realmente, esto sería la semilla santa de nuestro Padre celestial: La carne sagrada de su Hijo Jesucristo naciendo como Isaac para alcanzar a sus hijos con el insondable amor de su corazón santísimo, que Él siempre vivió por ellos, empezando con su
    Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo, y ellos vean vida nuevamente en la gloria angelical, como su nuevo reino de amor eterno. Resueltamente, nuestro Padre celestial necesitaba empezar un nuevo reino de amor en la gloria celestial, el paraíso y en
    la tierra entera igualmente, porque Lucifer con ángeles caídos había emprendido un reino de odio hacia Él y su santo nombre fuegos, que Él necesitaba detenerlo en el corazón de sus hijos inmediatamente, y así, ellos vean vida nuevamente con Él en
    la eternidad celestial.


    Misericordiosamente, nuestro Padre celestial llamó a Abraham a su Mesa santa, porque Él necesitaba participar de su pan y vino con él, que es la carne sin pecados y sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo, y llenas de vida eterna que ya había
    derrotado a Satanás y ángeles caídos para siempre, y así, todos vean vida nuevamente, pero verla solamente en su carne sagrada siempre. Entendiendo que, nuestro Padre celestial necesitaba remover la carne pecadora de Adán y de Eva de cada hombre,
    mujer, niño y niña de Israel y de familias antiguas y modernas de las naciones, logrando así que todos regresen a vivir nuevamente con Él y con su santo nombre fuegos victoriosos sobre Satanás y la muerte, enriqueciendo finalmente el cielo y la
    tierra entera siempre.


    Increíblemente, así es como nuestro Padre celestial debía llevar su reino celestial hacia el infierno tormentoso, tornándolo todo él en un nuevo lugar celestial junto con sus hijos viviendo en su nueva vida sin jamás conocer frontera alguna toda
    una eternidad, porque Satanás había sido ya destruido con sus mentiras que causan males, maldiciones, hambruna, pobreza y muerte en la tierra entera siempre. Realmente, nuestro Padre celestial había creado cielos y tierra llena de riquezas
    interminables, pero escondidas de Lucifer y de sus ángeles caídos, fallando ellos siempre en conocer sus nuevas riquezas que enriquecen su santo nombre fuegos en la tierra para siempre, porque Él eventualmente revelara estas riquezas a sus hijos
    renacidos en su carne sin pecados, en donde no hay pecado en la eternidad.


    Sin embargo, para que esta obra asombrosa finalmente sea posible en la tierra con cada hombre, mujer, niño y niña de toda familia antigua y moderna de las naciones, empezando con Israel, entonces, tenia que ser victoriosa sobre Satanás, ángeles caí
    dos y la muerte desde el corazón de la tierra, derrotando a Satanás y su reino de odio finalmente en la eternidad entera. Ciertamente, fue importante para nuestro Padre celestial tener a Abraham con su familia en Canaán, abandonando a padres,
    amistades y tierra natal por una nueva vida, desconocida por la humanidad hasta entonces, empezando así a conquistar la tierra desde Canaán, que terminaría en el corazón de la tierra para ver vida nuevamente en la gloria celestial, perpetuamente
    victorioso sobre Satanás y el pecado.


    Amorosamente, nuestro Padre celestial necesitaba otorgar un nuevo nacimiento a la tierra entera, pero debía suceder desde su mismo corazón, en donde Satanás había descendido con los ángeles caídos para hacer de su reino de tinieblas con sus hijos
    nacidos de su imagen y de su alma santísima únicamente para conocer amor, paz, riquezas y alegrías sin fin con su santo nombre en sus corazones. Ciertamente, fue importante para nuestro Padre celestial tener a todo Israel antiguo naciendo enteramente
    en el cautiverio egipcio, empezando con José al ser segundo en mando ante Faraón, para vivir todos ellos en riquezas que eventualmente enriquecerían la tierra entera, pero sin el pecado para siempre: Por ende, habiendo recogido pecados de la humanidad
    entera por cuatro siglos, entonces abrazaron el bautismo del Mar Rojo.


    Divinamente, nuestro Padre celestial tuvo a José vendido por sus hermanos a una caravana de Ismaelitas que pasaba por veinte piezas de plata, para él ser vendido luego por los Ismaelitas a Egipto, bendiciéndolo así con poderes asombrosos del
    Juramento a Isaac hasta llegar a ser segundo en mando ante Faraón, y recibir a su familia que venía hacia él para ser el Israel eterno. Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba a uno suyo viviendo en Egipto hasta que él sea segundo en mando por
    interpretar dos sueños, que Él mismo le había entregado a Faraón, que eventualmente detendría a Satanás y a sus secuaces de empobrecer la tierra para eliminar a la humanidad entera en el infierno tormentoso, y así, todos conozcan riquezas
    nuevamente para la eternidad en Canaán últimamente.


    Después que, nuestro Padre celestial había cumplido con los cuatrocientos años prometidos a Abraham, que Él mismo bendeciría a sus hijos en una tierra extranjera, que fue Egipto, entonces, Él necesitaba entregarle su santo nombre fuegos a Moisés,
    porque él había nacido para llevar a Israel antiguo al bautismo del Mar Rojo, y empezar una vida nueva en el corazón de la tierra inmediatamente. Considerando que, la casa de Israel había gozado años de riquezas en Egipto, porque nuestro Padre
    celestial había bendecido a familias de las naciones con riquezas de la gloria celestial, y así Satanás junto con la muerte no empobrezca la tierra para destruir a la humanidad entera, destruyéndola para que jamás conozca riquezas en la eternidad,
    riquezas que enriquecen su santo nombre fuegos siempre.


    Por consiguiente, después de que cuatrocientos treinta años habían pasado, entonces Satanás estaba listo para influenciar a Faraón y a sus oficiales que todos ellos tenían que matar a cada varón nacido de las familias israelitas, porque ellos habí
    an crecido mucho ya y podían hacerse uno con enemigos de Egipto, por ello, ellos necesitaban ser detenidos en crecer más para seguridad de Egipto. Satanás convenció a Faraón y a sus oficiales para ordenar la muerte de varones naciendo en Israel,
    porque él sabía que los cuatrocientos años habían terminado de riquezas, y que el Mesías iba a llevar a Israel hacia Canaán, prometido a Abraham, para conocer riquezas, como riquezas jamás vistas en toda la tierra para que la humanidad entera
    enriquezca su santo nombre fuegos repetidamente siempre.


    Realmente, Satanás estaba esperando que el Mesías recoja a Israel antiguo del cautiverio egipcio para llevarlos hacia la tierra prometida a Abraham y a sus hijos, para poseerla para siempre, empezando así un nuevo reino de riquezas sin fin que
    enriquecería la tierra enteramente junto con familias de las naciones, pero igualmente enriquecería la gloria celestial—y él necesitaba detenerlos—a Israel y riquezas. Ciertamente, fue importante para nuestro Padre celestial empezar a manifestar
    grandes poderes nunca antes visto en la tierra y en su humanidad entera, porque Él no solamente necesitaba persuadir a Faraón de dejar ir a sus hijos hacia su tierra prometida, pero igualmente, Él necesitaba manifestarle a Satanás y a sus ángeles caÃ
    ­dos que su santo nombre fuegos seguía muy bien y todopoderoso, como siempre.


    No obstante, fue Moisés quien recibió el santo nombre fuegos de nuestro Padre celestial sobre el Monte Sinaí, porque él fue llamado a ascenderlo, porque Él mismo esperaba por él pacientemente junto con su Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo
    que necesitaba otorgarle poderes a él y a Israel entero para bautizarse en aguas del Mar Rojo finalmente. Esto fue algo, que Satanás junto con los ángeles caídos no quería ver a Israel bautizándose del Mar Rojo, por ello, él necesitaba hacer todo
    lo posible para detener a Israel antes que se bautice, porque él sabía muy bien, que el bautismo en agua quita el pecado puesto sobre Adán y Eva junto con los hijos por generaciones venideras hacia la eternidad angelical.


    Evidentemente, Satanás tenía que detener a Israel antes que llegue al Mar Rojo, porque con Israel bautizado no solamente la carne pecadora y el espíritu de error estarían perdidos en el infierno, pero igualmente la tierra entera vería vida
    nuevamente con la carne sagrada, enriquecida diariamente desde el cielo arriba y desde Canaán también, abriéndose hacia una nueva vida, que Satanás no sabe vencerla jamás. Realmente, Satanás hizo lo que podía para detener a Israel caminando hacia
    el Mar Rojo, porque él sabía que con aquel bautismo entonces no solamente el desierto de Sinaí vería vida nuevamente, pero igualmente familias antiguas y modernas de las naciones en toda la tierra vivirán una vida milagrosa, que él siempre ha
    fallado en vencer sus poderes asombrosos que siempre se manifiestan diariamente.


    Definitivamente, nuestro Padre celestial tuvo a Israel antiguo bautizado del Mar Rojo, para abandonar la carne pecadora con el espíritu de error, en donde Satanás siempre los derrotaba, para recibir la carne sin pecados y el Espíritu Santo, en donde É
    l junto con su Hijo Jesucristo siempre bendecirá con poderosas riquezas a sus hijos por una vida entera hasta ver su reino descender últimamente. Amablemente, nuestro Padre celestial necesitaba a sus hijos regresando a su vida en el paraíso, destruida
    por Satanás con la serpiente del Edén, cuando Eva y seguidamente Adán comieron del fruto prohibido para conocer siempre el pecado, maldiciones, enfermedades, pobrezas, muerte y el infierno tormentoso, y finalmente ellos vean vida nuevamente con Él en
    su carne sin pecados, para siempre enriquecidos toda una eternidad entera.


    Además, nuestro Padre celestial necesitaba conquistar el desierto de Sinaí con Israel antiguo liderado por Moisés, que necesitaba acercarse a aguas amargas de Mara, para Él demostrarle, en donde el árbol yacía cerca del charco, tirándolo en las
    aguas, endulzando así a familias antiguas y modernas de las naciones, pero igualmente la tierra entera para su reino de amor eterno venidero. Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba también a su Hijo Jesucristo bebiendo de aguas amargas de Mara,
    crucificándolo sobre la cruz del monte de Jerusalén, en Canaán, sufriendo dolores, agonías y amarguras del pecado en el infierno tormentoso, endulzando él mismo finalmente a cada hombre, mujer, niño y niña con su vida eterna y dulce para la
    eternidad angelical del reino de su amor eterno.



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