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    Sábado, 23 de Diciembre, 2017 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica

    (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)

    Feliz Navidad a todas nuestras familias por toda nuestra Gran América y así también a todas nuestras familias de todas las naciones hermanas de la tierra.
    Que nuestro Padre celestial las enriquezca grandemente, por medio de la gracia salvadora de su
    Hijo Jesucristo y los dones maravillosos de su Espíritu, que descienden a cada
    hora desde sus lugares santísimos, como desde donde por siempre habitaremos con Él, su Hijo Jesucristo, su Espíritu Santo y sus huestes angelicales, para
    amarnos,
    bendecirnos y enriquecernos por toda una eternidad. Felices Fiestas Navideñas y un Próspero Año Nuevo 2018 a todos.

    Happy Hanukkah to the entire house of Israel within Canaan and the nations where they may live these days, so they may finally find the Holy Spirit and the amazing daily unfailing love from the altar of Abraham and Isaac, located over Jerusalem as always
    to receive you with our heavenly Father’s arms wide opened for you never to let you go again. Baptized in water in His name, His Son and His Spirit you are
    His Temple of the Holy Spirit and His home-sweet-home into eternity, living in His perfect
    endless love with every one of His children from Israel and the families of the
    nations around the world—Marry Christmas!

    EL LUGAR SANTISÃMO BAJO CON EL PADRE CELESTIAL PARA VIVIR CONTIGO EN TU CASA:

    Nuestro Padre celestial estaba listo para introducir en el mundo su tabernáculo de reunión junto con su Lugar Santísimo, porque Él tenía que expiar los pecados de todas las familias de las naciones antiguas, que murieron
    sin pacto de vida con Él,
    su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo. Mucho menos sus corazones jamás ofrecieron ante Él y sobre su altar del amor prehistórico de la gloria celestial su fe: el derramamiento de la sangre expiatoria de corderos, para cubrir los pecados de sus vidas,
    y así Él pueda perdonarlos, sanarlos y bendecirlos con su perfecta y eterna salvación.

    Esto es algo que nuestro Padre celestial tenía en mente hacer con Adam y Eva en el paraíso, porque Él tenía que establecer su altar sobre la tierra y así su santo nombre fuego con sus hijos, para que Él pueda empezar su nuevo reino de sus sueños:
    en donde su perfecta voluntad florece grandemente con su vida eterna y bendiciones cotidianas. Ahora, nuestro Padre celestial necesitaba establecer su
    altar de su amor prehistórico junto con su santo nombre fuego sobre la tierra,
    porque aquí es en
    donde Él había tomado un puñado del polvo para vestir el alma viviente no solamente de Adán y Eva, pero igualmente de cada uno de sus hijos por nacer en
    miles de generaciones venideras.

    Por ende, nuestro Padre celestial tenía que establecer su altar de su amor eterno sobre la tierra con su santo nombre fuego, flameando sobre sus hijos que
    nacerán en las generaciones futuras, formando familias y naciones que le rendirán gloria, honor,
    poder y exaltación a su santo nombre fuego, así como sus ángeles en el cielo
    desde la eternidad. Ya que, éste es su nuevo reino que nuestro Padre celestial
    tenía que formar y establecer en la tierra, pero tenía que ser con su altar antiguo, junto
    con su tabernáculo y con su Lugar Santísimo, para que su santo nombre fuego pueda ser amado, servido, alabado y exaltado por sus hijos, nacidos de Adán y Eva, por todas las generaciones venideras.

    Puesto que, nuestro Padre celestial jamás pensó nuevamente crear más ángeles para reemplazar a Lucifer y la tercera parte de los ángeles que pecaron en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, al intentar de tomar su santo nombre
    fuego, algo en que jamás fueron llamados hacerlo así, porque esto está reservado únicamente para sus hijos por nacer aún. No obstante, nuestro Padre
    celestial aún necesitaba empezar un nuevo reino que será mejor que el antiguo, pero esta vez, tení
    a que ser un reino naciente de su altar de su amor prehistórico junto con su tabernáculo de reunión y con su Lugar Santísimo a todo fuego de santidad eterna, para conquistar así glorias nunca antes divisadas por nadie todavía.

    Por eso, nuestro Padre celestial después de haber perdido a Adán y a Eva por el fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, del epicentro del paraíso, cuando lo comieron, engañados por la serpiente antigua enviada por Lucifer,
    entonces fue cuando Él pensó en su nuevo reino llenó únicamente de su Hijo Jesucristo y de su Espíritu. Ésta es la familia del sueño de nuestro Padre celestial que vendrá a ser una conglomeración de naciones mundialmente, invadiendo el cielo
    como el paraíso, la Nueva Jerusalén celestial y muchos lugares celestiales nunca antes vistos por los ángeles ni menos por el hombre hasta hoy: porque están reservados para aquellos que lo aman a Él en Espíritu y en Verdad, siempre.

    Aquí es cuando nuestro Padre celestial pensó en ti y en los tuyos, incluyendo
    a tus amistades, porque Él necesita hacer acercarte a Él, pero por tu propia voluntad y por medio de su altar del amor prehistórico, en donde Él siempre ha vivido con su
    Hijo Jesucristo y con su Espíritu Santo en perfecta armonía de vida eterna, en la eternidad. Sin embargo, habiendo nuestro Padre celestial perdido no solamente un gran número de ángeles santísimos que Él había aprendido a amar en la eternidad,
    porque cuando los creó, entonces fue para amar, servir, alabar, y exaltarlo a Él junto con su santo nombre fuego sobre su altar de amor eterno, pero le fallaron con pecado y maldades terribles en sus corazones.

    Los ángeles santos, en sus diferentes rangos de poderes y glorias, le fallaron
    a Él y a su santo nombre fuego sobre su altar de su amor eterno, porque Lucifer pensó por su sabiduría y perfección, entonces, que él podía exaltarse con su nombre
    sobre el Padre celestial y santo nombre fuego, incurriendo así en pena de muerte con los ángeles caídos. En medida que, nuestro Padre celestial jamás había permitido a nadie en su Lugar Santísimo que siempre obra rituales y ceremonias de santidad
    perfecta que hace el corazón, espíritu, mente y todo el cuerpo creado, como ángeles en sus diferentes rangos de poderes gloriosos para amar, servir y alabarlo a Él eternamente, y así honrando y gloriando su santo nombre fuego, perpetuamente.

    Por ende, Lucifer junto con una tercera parte de los ángeles pecaron en contra
    de nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, al rebelarse en contra de su santo nombre fuego que siempre ha sido amado, servido
    y alabado por las
    huestes angelicales eternamente, sin incidentes que recordar—porque el pecado
    jamás se encontró hasta que Lucifer fue creado. Además, por la rebelión de Lucifer junto con la tercera parte de los ángeles caídos en contra de nuestro
    Padre celestial
    y su Espíritu Santo, entonces Él decidió que lo mejor que se debía hacer, fue de crear un nuevo reino y así separarse, alejándose, del reino antiguo, en donde todo pecado había nacido del corazón de Lucifer y de sus secuaces.

    Por eso, es que la tierra fue el lugar ideal para nuestro Padre celestial empezar su nuevo reino, en donde su altar de su amor perfecto junto con su tabernáculo de reunión y su Lugar Santísimo seria instalado para dar a luz a
    sus hijos, al ser
    bautizados en agua instantáneamente en su santo nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo. Sin embargo, aunque Lucifer pudo engañar a Adán y Eva al hacerles comer del fruto prohibido, de la mano de la serpiente antigua del Jardín del Edén,
    entonces, nuestro Padre celestial estaba listo para empezar su nuevo pacto de vida no tanto con los ángeles, pero con sus hijos nacidos en el paraíso y en la tierra, glorificando su santo nombre, perpetuamente.

    En este tiempo, no solamente Adán y Eva junto con toda la tierra habían sido tomados por Lucifer y sus ángeles caídos, pero igualmente la tierra que nuestro Padre celestial había escogido para establecer su altar del amor prehistórico junto con su
    tabernáculo y su Lugar Santísimo: en donde sus hijos podrían renacer del Espíritu Santo con su vida eterna, para siempre. Más aún, para conquistar la
    tierra junto con su tierra escogida y las familias de las naciones, viviendo ya
    por todo el mundo,
    entonces, Él tenía que sentarse con Abraham y sus 318 hijos adoptados para comer del pan y vino, que es diariamente servido por su Hijo Jesucristo a las huestes angelicales del reino celestial, para mantenerlos por siempre perfectamente santísimos.

    Una vez que nuestro Padre celestial había comido del pan y vino con Abraham y sus hijos adoptados, entonces Él podía permitir que su Espíritu Santo descienda sobre el mundo para conquistarlo para gloria de su santo nombre fuego, flameando sobre su
    altar del amor antiguo perpetuamente: pero Él mismo tenía que hacerlo todo por el vientre estéril de una mujer. El vientre estéril de una mujer lo haría todo perfectamente, porque fue Eva que fue engañada por la serpiente antigua para comer del
    fruto prohibido, que destruyó finalmente su vientre, dando a luz a hijos esclavizados al pecado, maldición, enfermedades, pobreza, conflictos, guerras,
    holocaustos y muerte: por ende, nuestro Padre tenía que conquistar todo lo perdido, por un vientre
    sin vida alguna.

    En otras palabras, nuestro Padre celestial junto con su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo tenía que reentrar en la humanidad por el vientre muerto, en donde su esposa haya pactado con Él, al comer del pan y vino de su Hijo Jesucristo, para que el
    Espíritu Santo descienda a la vida humana, conquistando la tierra escogida y el mundo entero eventualmente. Efectivamente, ya que nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo habían reemplazado no solamente la carne humana pero
    igualmente su espíritu, entonces Él perfectamente podía conquistar Canaán junto con las familias de las naciones mundialmente: dándole vida a su Hijo amado por un vientre virgen, reconquistando así el cielo eventualmente, para glorias interminables
    de su nuevo reino venidero.

    Ahora, nuestro Padre celestial necesitaba su único Hijo amado naciendo del vientre virgen de la hija de David esta vez, porque todo Israel ya había nacido de los poderes del Espíritu Santo del vientre estéril de Sarah, recibiendo no solamente la roca
    y su agua viva, pero igualmente los Diez Mandamientos de su vida prístina, colocándolos en su Lugar Santísimo, para siempre. Ciertamente, nuestro Padre celestial había ya establecido entre las naciones no solamente la carne sagrada de su Hijo junto
    con su Espíritu cuando Isaac nació como el sacrificio de Abraham sobre el monte Sión, descansando sobre el Moriah, pero igualmente Él llevó a sus hijos del cautiverio egipcio hacia el desierto, reencontrándose así con las naciones antiguas con su Ã
    ºnica salvación posible.

    Efectivamente, por el desierto del Sinaí nuestro Padre celestial tenía que tener a la casa de Israel ministrando como sus sumos sacerdotes rituales y ceremonias de santidades perfectas y únicas, que las familias de las naciones antiguas fallaron en
    conocer y en cumplir ante Él para salvarse, porque vivieron sin conocer su santo nombre fuego y Cordero sobre su altar del amor eterno. Por ende, nuestro Padre celestial tenía que empezar a destruir todas las obras malvadas que Satanás había logrado
    en contra de sus hijos, nacidos todos ellos de su imagen y de su alma viviente,
    al nacer por las generaciones de Adán y Eva, contaminados con la mancha del fruto prohibido, que ambos comieron en el paraíso, alejándose así de su amor
    entrañable,
    perpetuamente.

    Por eso, es que nuestro Padre celestial tenía que reconquistar a Adán y a Eva
    junto con los hijos por los poderes de la carne sagrada de su Hijo Jesucristo y
    por su Espíritu Santo, vistiendo a cada hombre, mujer, niño y niña con perfecta santidad,
    por medio del nacimiento divino, del vientre virgen de la hija de David, en el mundo. Por cuanto, al Satanás mentir por la serpiente engañó a Eva, contaminando así su vientre para dar a luz a hijos, rebeldes a nuestro Padre celestial, su Hijo y su
    Espíritu en el paraíso, entonces Él tenía que tener a su Hijo amado nacido del vientre virgen en Canaán, para restaurar por su Espíritu Santo toda vida y obediencia sobre la humanidad entera.

    Por eso, es que una vez que nuestro Padre celestial había hecho que su Hijo Jesucristo nazca del vientre virgen de la hija de David, bañado en su sangre que está llena del Espíritu Santo y de su vida eterna, entonces toda gloria de su santo nombre
    fuego podía ser restaurada al fin, desde la rebelión angelical del cielo y hasta siempre. Esto era algo que nuestro Padre celestial tenía que hacer con su santo nombre fuego sobre su altar del amor prehistórico, descendido del cielo con Isaac y con
    su Espíritu Santo, no solamente para bautizar a Abraham y sus hijos por nacer en generaciones venideras, pero igualmente su mismo santo nombre fuego y con muchas glorias eternas nunca antes vistas por ángeles.

    Ya que, cuando sus hijos de Israel o de las familias de las naciones se bautizaban en agua, confesando su santo nombre, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, entonces su santo nombre fuego sobre su altar del amor eterno es bautizando con nuevas
    glorias que continuaran a través de toda eternidad, complaciendo a nuestro Padre celestial en Espíritu y en Verdad, siempre. Por ello, nuestro Padre celestial envío a su Hijo Jesucristo a nacer del vientre virgen de la hija de David, porque Él tenía
    que conquistar a la humanidad entera y la tierra de toda mentira, maldición de
    Satanás, y de terribles decepciones de muertes infernales, no solamente por el
    vientre virgen de la hija de David, pero igualmente desde su Lugar Santísimo.


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