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    From Elio I. Valarezo@1:229/2 to All on Monday, May 17, 2021 06:25:16
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    Sábado, 15 de Mayo, 2021 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica


    (Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)



    Isaac renació como Jesús (Yeshua) del vientre virgen con tu carne sin pecados: enriqueciéndote a ti y la tierra entera abundantemente siempre:



    En la cautividad egipcia, Israel había pasado cuatrocientos años, entonces, nuestro Padre celestial estaba listo para darles su tierra prometida, Canaán, entregada a Abraham inicialmente para sus hijos prometidos de generaciones venideras,
    estableciendo así su santo nombre fuegos en la tierra finalmente sin pecados para siempre: logrando así que sus hijos regresen a Él, enriquecidos, empezando con Adán y Eva. Por cuanto, nuestro Padre celestial necesitaba establecer su santo nombre
    fuegos con su semilla santa, como su carne sagrada, sus hijos inquebrantables y su sangre expiatoria, emanando de Él, como Isaac, que es su Hijo Jesucristo, entrando en el mundo del vientre estéril de Sarah, esposa de Abraham, sin poder tener hijos,
    porque Él necesitaba tener a sus hijos, pero nacidos de Él únicamente.


    Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba tener su santo nombre fuegos amado, servido y honrado, pero en Canaán únicamente junto con sus hijos nacidos del vientre estéril de Sarah, por ende, sin poder tener normalmente sus hijos de ella para
    amar, servir y honrar su santo nombre apropiadamente, sin embargo, con el Espíritu Santo entrando en ella, entonces Abraham tuvo a su hijo Isaac finalmente naciendo. Realmente, aquí es cuando, nuestro Padre celestial vio en Canaán su santo nombre
    honrado después de años de rebelión angelical, liderada por Lucifer y un tercio de los ángeles caídos, que intentaron deshonrarlo, pero fallaron totalmente, porque ellos habían fallado en entenderlo hasta que fue demasiado tarde, encontrándose
    todos ellos expulsados del reino angelical, para siempre perdidos, por no honrarlo debidamente.


    Dado que, una vez que los ángeles caídos junto con Lucifer intentaron de tomar control de él, entonces, ellos lo atacaron, al pecar en contra de nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo, su Espíritu Santo y sus hijos de generaciones venideras en
    la tierra, por ello, ellos fallarán en ver vida eterna nuevamente mas bien ellos solamente verán el infierno tormentoso toda una eternidad entera. Por eso, es que fue importante para nuestro Padre celestial en sentarse a su Mesa santa con Abraham y con
    sus hijos adoptado (comprados con dinero de extraños) para darles a conocer el amor de familia junto con la adoración, exaltación y glorificación del Creador del cielo y la tierra, y así, ellos vivan una vida gloriosa, poderosa y fructífera siempre.


    Ciertamente, la voluntad perfecta de nuestro Padre era de entrégales a sus hijos su hogar, que fue en aquellos días la familia de Abraham (y por generaciones para naciones gentiles), porque su Hijo Jesucristo nació como Isaac, facilitándonos la carne
    sagrada y la sangre expiatoria, en donde nosotros nos sentimos en su dulce hogar con Él y con su santo nombre, bendiciendo nuestras vidas siempre. Ciertamente, nuestro Padre celestial se sintió muy bien al tener a Abraham comiendo con Él de su Mesa
    santa del pan y vino, que únicamente puede ser servido por su Hijo Jesucristo, que en aquellos días fue conocido como Melquisedec, rey de Salem (Jerusalén antiguo), pero igualmente, él fue conocido como SANTIDAD de DIOS por todas las familias de las
    naciones.


    Amorosamente, el Hijo amado de nuestro Padre celestial había descendió a darles de comer del pan y vino a todos dispuestos a amar, a servir y a glorificarlo a Él y a su santo nombre fuegos, que realmente nadie conoció en aquellos días, sin embargo,
    venia hacia nosotros, por aquellos participando de su Mesa santa, que es su semilla santa finalmente glorificándolo en la tierra. Positivamente, Abraham fue el primero con Abraham junto con sus hijos adoptados para participar del pan y vino, que empezó
    a manifestar la carne sagrada, los huesos inquebrantables y la sangre expiatoria que cada hombre, mujer, niño y niña necesitaba para amar, servir y honrar su santo nombre fuegos para toda la eternidad venidera, empezando en Canaán contigo y con tus
    amados.


    Legalmente, nuestro Padre celestial necesitaba tener a su santo nombre fuegos con Abraham y con su hijo, que estaba por nacer del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, porque Él necesitaba manifestarle a Satanás y a sus ángeles caídos,
    que Él jamás abandono a sus hijos, aun cuando los hizo pecar en contra de Él y de su santo nombre fuegos. Sin embargo, nuestro Padre celestial necesitaba tener a una mujer virgen viviendo en Canaán con los hijos de Abraham, que daría a luz a su Hijo
    Jesucristo nuevamente, por poderes del Espíritu Santo, por ende, tener su santo nombre finalmente amado, servido y glorificado por las familias de las naciones yaciendo ya en el infierno tormentoso, para que vean vida nuevamente, eternamente
    justificados para siempre.


    La mujer virgen necesitaba nacer en Canaán de una de las tribus de Israel, que habían nacido de Abraham y del vientre estéril de Sarah, por poderes del Espíritu Santo, y así, Él vivir su vida eterna que derrotaría a Satanás, sus ángeles caídos
    y la muerte junto con el pecado llevando a las familias de las naciones hacia el infierno tormentoso, eternamente condenados. Dándose cuenta todos, que estos eran hijos de nuestro Padre celestial, nacidos de Él mismo, como de su imagen y de su alma
    santísima, amando y glorificando su santo nombre fuegos, así como su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo junto con huestes angelicales lo han logrado siempre hasta que pecado se encontró en Lucifer, que Él tuvo que desecharlo de su presencia santa
    inmediatamente.


    Además, nuestro Padre celestial necesitaba deshacer lo que Lucifer había logrado junto con sus ángeles caídos, y aun lo logrado con Adán y Eva en contra de Él, su Hijo Jesucristo y su Espíritu santo al intentar tomar control de su santo nombre
    fuegos, que únicamente puede existir en su familia divina—y aquí, tú naciste con tus amados para amarlo toda una vida entera. Por eso, nuestro Padre celestial necesitaba a su Hijo Jesucristo naciendo nuevamente en Canaán, pero esta vez tenía que é
    l nacer de una mujer virgen, porque Él tenia en su mente vestirte a ti con su semilla santa, que es su carne sagrada y su sangre expiatoria llena de vida, apropiadamente amando, exaltando y honrando su santo nombre fuegos diariamente, enriqueciéndote
    así a ti siempre.


    Sin duda, fue importante para nuestro Padre celestial tener a su Hijo Jesucristo como Isaac junto con su Espíritu Santo, viviendo con Abraham y con los hijos de Sarah en Canaán, empezando con Isaac y Jacobo junto con los doce patriarcas israelís,
    observándote al fin a ti con tus amados, vistiendo su carne sagrada que ama, sirve y honra su santo nombre fuegos siempre. Seguramente, nuestro Padre celestial puede ver las familias de las naciones yaciendo ya en el infierno tormentoso en las
    generaciones, eventualmente renaciendo en Canaán, como su semilla santa, dando su vida enteramente para ser vivida por Isaac junto con Abraham y con su familia, incluyendo vecinos y amistades, pero igualmente, contigo y con tus amados hoy, observándote
    a ti bendiciéndolo toda una eternidad finalmente.


    Verdaderamente, nuestro Padre celestial experimentó su gloriosa vida, viviéndola con su Hijo Jesucristo como Isaac junto con su Espíritu Santo, pero igualmente con Abraham y con sus hijos prometidos viviendo en generaciones venideras, incluyendo las
    familias gentiles de las naciones, que Él empezó a observar a Canaán sin quitar sus ojos de ella, gozando ya únicamente glorias asombrosas en ti toda una eternidad entera. Esta es la vida de nuestro Padre celestial, creando siempre con Él, su Hijo
    Jesucristo y su Espíritu Santo cosas del cielo, incluyendo huestes angelicales, pero igualmente, el universo entero, buscando su dulce hogar y hasta darles vida a sus hijos de la tierra y del cielo arriba, encontrando finalmente el descanso de su corazó
    n santísimo muy trabajado en cada Sábado contigo, en Canaán.


    Por ende, nuestro Padre celestial necesitaba a Abraham junto con sus hijos adoptados sentado a su Mesa santa, participando de su cena, servida diariamente por su Hijo Jesucristo en la gloria para huestes angelicales, manteniéndolos siempre a ellos
    santos y perfectos para gloria de su santo nombre, bendiciendo a sus hijos en la tierra dispuestos a obedecerle, viviendo siempre para honrarlo toda una vida. Sin embargo, para que esto suceda, nuestro Padre celestial bendiciendo a su santo nombre fuegos
    con sus hijos en todas las familias de las naciones, empezando con la familia de Abraham, vecinos y amistades, entonces, Él necesitaba establecer a sus hijos en Canaán, en donde el pecado no existirá jamás, y es su tierra escogida para ser amado por
    todos sus hijos toda una eternidad.


    Sin embargo, nuestro Padre celestial necesitaba aquella mujer virgen naciendo en Canaán, que era hija de Abraham dándole vida a su Hijo Jesucristo no como Isaac, como sucedió con el vientre estéril de Sarah, pero, mas bien, su Hijo necesitaba emerger
    del vientre virgen para que su santo nombre fuegos también descienda a Canaán finalmente, buscando amor, glorias y honras contigo para siempre. Realmente, nuestro Padre celestial necesitaba establecer su santo nombre fuegos sobre la cruz del monte
    santo de Jerusalén, bendiciendo así a cada hijo suyo de Israel y de las familias de las naciones, porque Él sería el que siempre viviría con ellos en su vida eterna, derrotando a Satanás, ángeles caídos, la muerte y al infierno tormentoso junto
    con todo enemigo acercándose a ellos.


    Consiguientemente, nuestro Padre celestial jamás podía entregarle su santo nombre fuegos a Abraham o a sus hijos naciendo del vientre estéril de Sarah como Isaac, por el Espíritu Santo, porque su vientre estaba muerto, sin embargo: con el vientre
    virgen, Él podía entregarlo sólo en Canaán, clavado a sus hijos perpetuamente, bendiciéndolos una eternidad entera, conquistando nuevas glorias, riquezas y poderes jamás tocados por el pecado. En verdad, nuestro Padre celestial necesitaba crear
    nuevas cosas, porque Él estaba dispuesto a deshacerse de aquellas tocadas por el pecado, pero para que sea así, entonces, Él necesitaba tener a su Hijo Jesucristo renaciendo de un vientre virgen en Canaán y con su santo nombre únicamente conociendo
    mucho amor, poderes, glorias y riquezas sin fin en la humanidad entera para siempre.


    Ciertamente, nuestro Padre celestial teniendo a su Hijo Jesucristo naciendo como Isaac en Canaán, entonces, Él podía vivir con cada hombre, mujer, niño y niña yaciendo ya en el infierno sin conocer su santo nombre fuegos y su bautismo en agua, que
    pudo haberlos redimido de toda perdición, borrando sus pecados perpetuamente, y así, sus hijos se salven también en generaciones venideras finalmente. Verdaderamente, nuestro Padre celestial conocía perfectamente a cada hijo suyo yaciendo ya en el
    infierno junto con sus hijos en generaciones venideras, porque todos ellos nacieron de su imagen y de su alma santísima, por ende, Él podía redimirlos a todos ellos, si Él lograba que hijos de Abraham le obedezcan a él con su carne sagrada, bautizá
    ndose con poderes para salvarlos del pecado postreramente.


    Realmente, nuestro Padre celestial tuvo a Abraham y a Sarah obedeciéndole a Él en su Hijo Jesucristo, como Isaac, el cordero que ellos necesitaban para ser declarados perfectos y santos sobre el monte santo de Jerusalén, descansando sobre el Moriah,
    para derramar su Juramento a Isaac desde su corazón santísimo hacia Israel y las familias de las naciones, finalmente obedeciéndole a Él todos ellos siempre. Ciertamente, esta es carne sagrada de nuestro Padre celestial, procediendo de Él hacia ti,
    por su Hijo Jesucristo naciendo inicialmente como Isaac junto con poderes del Espíritu Santo, finalmente tú obedeciéndole a Él y a su palabra viva, que realmente ama, sirve y honra su santo nombre fuegos siempre apropiadamente sobre la cruz del monte
    Sion, en Canaán, enriqueciéndote a ti progresivamente cada día.


    Aquí es cuando, nuestro Padre celestial le habló a cada hombre, mujer, niño y niña yaciendo ya en el infierno tormentoso, perdidos eternamente, por Satanás y profanidades de sus ángeles caídos, como mentiras, enfermedades, conflictos, brujerías y
    otras maldades similares, incluyendo la muerte y el infierno en el corazón de la tierra, destruyendo la humanidad entera sin que jamás conozca poderes de su santo nombre. Amorosamente, nuestro Padre celestial no solamente les habló a familias de las
    naciones yaciendo ya en el infierno tormentoso sin conocer su santo nombre y su bautismo en agua, salvándolos a ellos del infierno tormentoso si hubiesen obedecido, pero igualmente, Él les habló anticipadamente a sus hijos de generaciones futuras,
    para que se bauticen con grandes poderes, rápidamente, viviendo su vida gloriosa que los enriquecerá siempre.


    Este es el Juramento a Isaac de nuestro Padre celestial, que necesitaba derramarse sobre cada hombre, mujer, niño y niña de Israel, incluyendo las familias de las naciones yaciendo ya en el infierno tormentoso (y sobre sus hijos de generaciones
    venideras), bendiciéndolos así a ellos, enriqueciéndolos y empoderándolos a vivir una vida gloriosa de riquezas, que Satanás siempre ha fallando en entender hasta hoy. Además, nuestro Padre celestial necesitaba derramar su santo nombre fuegos sobre
    Isaac junto con los Diez Mandamientos de Israel y de Moisés y con cada palabra, que Él personalmente hablara a cada profeta suyo en generaciones futuras, para que las familias vivan una vida bendecida, empezando con Israel, porque su reino de amor
    definitivamente viene a quedare con nosotros, pronto, para la eternidad venidera.



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