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Sábado, 25 de Noviembre, 2017 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)
(Felices Día de Acción de Gracia a todos. Les deseamos a todas nuestras familias estadounidenses felices fiestas de Acción de Gracia en estos días, para que recuerden las grandes misericordias, gracia, verdad y justicia divina que nuestro Padre
celestial ha manifestado por cada una de ellas, bendiciendo a sus hijos e hijas, por medio de su Hijo Jesucristo y por los dones maravillosos de cada día de su Espíritu Santo.
Happy Thanks Giving Day to everyone throughout the Americas and overseas, because this is the day that every family throughout the land gives thanks to our heavenly Father through His Son Jesus Christ for the blessings received, as
the Holy Spirit has
descended upon them with amazing daily richness of His unfailing love thus to heal, bless and enrich their lives always. Amen!)
ISRAEL SALIÓ DE EGIPTO COMO EL TEMPLO DEL ESPRITU SANTO EN CANAÁN POR TI:
Moisés le dijo a Faraón: Nosotros iremos por el desierto caminando por tres días, en donde ejecutaremos los sacrificios de nuestro Padre celestial que nos
ha pedido, por eso, es que tenemos que llevar con nosotros todo lo que nos pertenece, y no
podremos dejar nada de tras de nosotros, porque solamente nosotros sabremos entonces qué necesitaremos para hacer sus sacrificios. Ahora, nuestro Padre celestial estaba listo para establecer su Templo a su santo nombre fuego sobre la tierra, pero tenía
que ser en todo Israel, porque sólo ellos son los nacidos del poder cotidiano del Espíritu Santo por generaciones venideras, desde el día que su Hijo Jesucristo nació como Isaac, del vientre estéril de Sarah, para que su gloria
sea manifestada
postreramente.
Éste es el Templo de su Espíritu Santo que Satanás siempre conoció en el cielo, cuando fue arcángel de nuestro Padre celestial haciendo su voluntad por
medio de su Hijo Jesucristo y por el Espíritu Santo, y hasta que maldad se encontró él: porque
Satanás pensaba que podía invadir el Templo con sus mentiras y engaños, para
tomarse su nombre santísimo. Éste es el Templo del Espíritu Santo que siempre ha existido entre las huestes angelicales para amar, servir, y exaltar a nuestro Padre
celestial, por medio de su Hijo Jesucristo, al ser su santo nombre fuego honrado con cantos de adoración, para que sigan viviendo en el cielo, conquistando nuevas glorias, para que sus hijos gocen de ellos grandemente, por
toda la eternidad.
Por eso, es que nuestro Padre celestial necesitaba sentarse con Abraham y sus hijos adoptados a su Mesa santa para comer del pan y vino, servido diariamente por su Hijo Jesucristo en el cielo, para darles de comer y de beber a las huestes angelicales, de
su perfecta gloria, necesitada poseer abundantemente, sirviendo a su santo nombre fuego, por toda la eternidad. Además, Satanás sabía lo que nuestro Padre celestial le había dicho a Abraham sobre los tres sacrificios de los carneros, que tuvo que
cortarlos por sus mitades, para tenerlas una frente a otra sobre la roca, salpicada con la sangre junto con los pichones, que tenían que estar entre ellos, representando el madero de los sacrificios, que tomarían lugar en Canaán, eventualmente.
Puesto que, estas son las aves que fueron igualmente sacrificada, pero sin ser cortadas, tendidas sobre la roca salpicada con la sangre de los carneros, representado los maderos: En donde los dos testigos estarían allí experimentando todo el evento del
sacrificio supremo, al desenvolverse: pero igualmente, la ave blanca fue el Espíritu Santo que estuvo invisible, observando que todo fuese perfectamente Santísimo. Éste es el altar en que nuestro Padre celestial descendió con Isaac y con su Espíritu
Santo, porque tenía que derramar de su amor eterno sobre la roca de los tres sacrificios, como por donde Él había caminado entre sus mitades y con su antorcha ardiendo: pero sobre el monte Sión y sus sacrificios, Él estableció
finalmente perfecta
santidad, para abundante salvación universal.
Por eso, es que fue importante para nuestro Padre celestial de tener a Abraham sacrificando sus tres carneros sobre la roca y con sus mitades enfrente una a otra, salpicadas con la sangre sobre todo, pero con los dos pichones yaciendo sin cortar, porque
representan a los dos testigos, y Él fue el Tercero pasando sobre los sacrificios con su antorcha encendida. Ahora, habiendo toda la casa de Israel nacido en el cautiverio egipcio no solamente acumulando todo pecado, enfermedad, maldición, problema,
conflicto, pobreza y muertes de todas las familias de las naciones del pasado, del presente y futura generaciones, entonces nuestro Padre celestial estuvo listo para llevarlos a su bautismo del Mar Rojo: porque Él cubriría todo pecado del mundo entero,
para siempre.
Nuestro Padre celestial necesitaba remover cada pecado de todo hombre, mujer, niño y niña de Israel y de las familias de las naciones, porque Él necesitaba establecer su Templo de su Espíritu Santo sobre ellos perpetuamente, y esto es posible
solamente en Israel al bautizarse no solamente en el Mar Rojo y en el río Jordán, pero entre todas las naciones postreramente. Es decir, que donde sea que toda la casa israelí esté viviendo presentemente, porque nuestro Padre celestial los esparció
entre las naciones, para que caminen por todas partes, pisando la tierra que Satanás se la había llevado con mentiras y engaños a Adán, Eva y sus hijos,
y así conquistar finalmente a toda familia para su nuevo reino venidero sobre la tierra.
Mejor dicho, nuestro Padre celestial necesitaba la casa de Israel caminando por
el mundo, porque escrito está por donde sea que pises, entonces esa tierra te pertenece: por ende, así es como el mundo entero ha venido siendo conquistado centímetro por
centímetro para su nuevo reino de reyes, sacerdotes y templos a su santo nombre fuego, para que Israel nuevamente sea nación. Ya que, nuestro Padre celestial jamás estuvo listo para permitirle a Israel a que sea nación nuevamente en Canaán si no
primeramente caminaba por el mundo, conquistando cada centímetro de tierra para su nuevo reino de reyes, sacerdotes y templos a su santo nombre, establecido sobre el monte Sión, para que Israel sea su Templo del Espíritu Santo finalmente como en el
cielo.
Además, Israel finalmente será el Templo del Espíritu Santo de nuestro Padre
celestial sobre la tierra, conquistando a todas las familias de las naciones una vez ya bautizados en agua, al invocar la perfecta santidad de su santo nombre fuego, su Hijo
Jesucristo y su Espíritu Santo: porque es únicamente cuando están todos bautizados, es que el Espíritu Santo descenderá indefinidamente, quedándose.
Visto que, el Espíritu Santo es el Dios de Israel, porque cuando Moisés fue atraído por su santo
nombre, ardiendo sobre la antorcha del Padre, como cuando pasó por entre las mitades de los sacrificios sobre la roca, salpicada con la sangre expiatoria, entonces Él dijo, Yo soy el Dios de Abraham, y su Hijo dijo, Yo soy el Dios de
Isaac.
Aquí es cuando el Espíritu Santo dijo, Yo soy el Dios de Jacobo, asegurando que es el Dios de toda la casa de Israel para siempre: porque cada vez que un israelita nace entonces es nacido de los poderes asombrosos del Espíritu Santo
en todas las
generaciones futuras, así como su Hijo Jesucristo nació del mismo poder divino como Isaac inicialmente. Por eso, es que Israel es la única nación que
nuestro Padre celestial ha bendecido entre todas las naciones a través de las generaciones por el
mundo entero, visto que su Hijo Jesucristo nació como Isaac del vientre estéril de Sarah, por los poderes maravillosos del Espíritu Santo: por ende, la casa de Israel renacerá como Templo del mismo Espíritu Santo, eventualmente.
Puesto que, este es el porqué de nuestro Padre celestial de estar siempre mirando sobre el altar de Abraham e Isaac, y no solamente porque está sobre él su tabernáculo con su Lugar Santísimo, pero igualmente, porque aquí es donde cada hombre, mujer,
niño y niña, bautizado emerge como su hijo legítimo, para vivir perpetuamente enriquecido con Él. Además, todo esto es grandemente maravilloso para Él, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, porque Él necesita tener a todo hombre, mujer, niño
y niña renacido del agua al invocar su santo nombre fuego, que está clavado al madero de la casa de Israel—porque invocándolo—entonces tú estarás invocando perfecta santidad que te salva del pecado, para toda la eternidad.
Ciertamente, al ser tú bautizado en agua al invocar su santo nombre fuego junto con su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, entonces Él mismo desciende
contigo junto con todo su tabernáculo y su Lugar Santísimo para vestirte con su Espíritu Santo y
con la carne sagrada, llena de su vida eterna, vivida ya por su Hijo Jesucristo
por ti en Israel. Realmente, es únicamente aquí en donde tú empezaras amar, servir y glorificarlo a Él y a su nombre santo, por cuanto has invocado la perfecta santidad
de su nombre clavado ya al madero de la casa de Israel perpetuamente: en donde su Hijo Jesucristo fue clavado igualmente a él, derramando la sangre de la vida eterna por ti y por los tuyos, perpetuamente.
Y es aquí, en donde nuestro Padre celestial te perdonara, lavándote de todo pecado cometido en contra de Él y de su santo nombre fuego, porque tú habrás
fallado siempre de conocer que Él siempre te ha amado grandemente por medio de
su Hijo
Jesucristo y de su Espíritu Santo desde el cielo y por toda la tierra, como en
nuestros días. Puesto que, ésta es la vida divina que nuestro Padre celestial
ya te ha entregado a ti, porque es su única vida que jamás la compartió con nadie en el
cielo ni en la tierra, pero con Abraham y sus hijos si lo hizo así, al su Hijo
Jesucristo nacer como Isaac, llenó de su vida prístina para ti hoy, y siempre.
Esta es la vida que Satanás junto con Faraón quería destruir sin saber cómo, porque nuestro Padre celestial había establecido su Juramento personal sobre Isaac y sus hijos nacidos después de él en generaciones futuras, así como Jacobo y con sus
hijos prometidos nacieron continuamente del Espíritu Santo: dando vida a Israel y el Templo a su Espíritu Santo sobre la tierra. Éste es el Templo del
Espíritu Santo que vendrá a vivir en el corazón, mente, alma, cuerpo y espíritu humano de cada
hombre, mujer, niño y niña nacido del bautismo en agua al invocar su santo nombre, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, que hará que Israel reciba el
Espíritu Santo descendiendo del cielo abundantemente cada día, como nunca antes.
Porque éste es el día que nuestro Padre celestial esperó por generaciones, que hará que su santo nombre fuego reciba glorias del Espíritu Santo y de la carne sagrada de cada israelí que los ha recibido ya, renaciendo del bautismo en agua, invocando
la perfecta santidad de su santo nombre clavado al madero de sus antepasados, sobre el altar del amor eterno. Éste es el lugar de su perfecta voluntad que Él mismo Juró a Isaac mientras yacía sobre el madero, que Abraham había preparado para ofrecer
a su único hijo como el sacrificio ardiendo, que iniciaría hacia la eternidad
el sacrificio continuo de su Hijo Jesucristo, para quitar todo pecado del mundo
entero, dándole empuje a su nuevo reino hacia abundante glorias eternales.
Mientras que, Israel renació como nación mundialmente: bautizándose en el Mar Rojo inicialmente, y luego, bautizados sus hijos en el río Jordán, conquistando a Canaán para el altar del sacrificio continuo, salvando no solamente a Israel pero
igualmente a toda nación, al remover cada pecado de cada hombre, mujer, niño y niña, entonces, ellos vendrán a ser su Santo Templo postreramente, eternamente. Ya que, nuestro Padre celestial cubrió todo pecado de Israel y de
las familias de las
naciones al ser Israel bautizado en el Mar Rojo, entonces, él lo hizo para cubrir todo pecado que mantiene a cada hombre, mujer, niño y niña de las familias antiguas en el infierno, sufriendo: muertos y sin convenio o sacrificio de cordero para cubrir
sus pecados.
Es decir, que nuestro Padre celestial con Israel, que nació milagrosamente por
los poderes del Espíritu Santo, cuando su Hijo Jesucristo nació como Isaac con la carne sagrada, los huesos inquebrantables y la sangre expiatoria del altar del amor eterno,
entonces fue para cubrir todo pecado del pasado, del presente y del futuro del
mundo entero, arrojándolos al fondo del mar, perpetuamente. Estos son pecados de nuestros antepasados de cada familia de las naciones que vivieron sus en la tierra, de las
que viven sus vidas presentemente, y de las que vivirán sus vidas en generaciones futuras, porque nuestro Padre celestial tenía que cubrir todo pecado con la sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo, finalmente para establecer su Templo al Espíritu
Santo en Israel, postreramente.
Ahora, con la humanidad entera librada de cada pecado del pasado, del presente y del futuro de cada hombre, mujer, niño y niña de todas las familias de las naciones, entonces nuestro Padre celestial tiene el camino libre para que todo Israel renazca
del bautismo en agua, en donde vivan mundialmente: finalmente para establecer su Templo del Espíritu Santo en Israel, perpetuamente. Por ello, una vez que Israel se haya convertido en el Templo del Espíritu Santo, entonces esto significa que toda la
casa de Israel habrá renacido del bautismo del agua, en donde sea que estén viviendo en las naciones del mundo entero, que hará que el Espíritu Santo descienda abundantemente, como jamás antes para quedarse como parte eterna de la humanidad entera.
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