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All on Tuesday, August 18, 2020 06:03:57
Sábado, 15 de Agosto, 2020 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)
El PADRE clavó su corazón santo: amándote a ti junto con su Hijo JESUCRISTO sobre su CRUZ: enriqueciéndote al instante infinitamente:
Afectuosamente: Nuestro Padre celestial creó los cielos y la tierra, porque Él necesitaba vivir con sus hijos en su nuevo reino, en donde el pecado no existe infinitamente, por ende, Él inmolo a su único Hijo Jesucristo, como su
Cordero, desde antes
de la fundación del mundo, y así, Él derramar su vida eterna victoriosa sobre Satanás, la muerte y el pecado perpetuamente. Por eso, es que cuando Adán y Eva pecaron en contra de Él y su santo nombre fuegos, porque ellos comieron del fruto
prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, entonces, Él tenia que
transportarlos del paraíso a vivir en la tierra, como desde donde Él tomo un puñado de polvo para cubrir sus almas vivientes con carne.
Realmente, nuestro Padre celestial creó los cielos y la tierra con sangre expiatoria de su Hijo Jesucristo, llenando así la tierra con su vida, dándole
vida a sus hijos, pero igualmente, creó las cosas amorosamente, y así, ellos las gocen todo con
dulzura: Dulzura tornando no solamente el corazón de la tierra en su amor eterno, pero también en su dulce hogar eterno, en Canaán. Sin embargo, Lucifer junto con sus ángeles caídos siempre observaban, cómo ellos no solamente atacarían a nuestro
Padre celestial pero también a su Hijo Jesucristo y a su Espíritu Santo al atacar a sus hijos nacidos de su imagen, para vivir conforme a semejanza de su Hijo, que es la carne sagrada, como Templo para su santo nombre fuegos en la tierra para siempre.
Además, nuestro Padre celestial tenía que haber tenido a su Hijo Jesucristo inmolado antes de la fundación del mundo, y así, Él derramar su sangre expiatoria sobre él, tierra creada, poblándola con sus hijos nacidos de su imagen, viviendo a
semejanza de su Hijo, como el cuerpo glorificado honrando su santo nombre fuego
eternamente y con sus Diez Mandamientos entregados últimamente a ellos por Moisés. Por lo tanto, Lucifer tenía conocimiento hasta cierto grado, de cómo
nuestro Padre
celestial crearía sus nuevos ángeles, pero él falló en conocer realmente cómo, empero, él podía ver que Adán y Eva habían sido creados y eso seguiría el nacimiento de sus hijos, por ende, su nuevo reino estaba siendo formado—y él tenía que
bloquearlo o ser parte de él.
Ciertamente, Lucifer había engañado a un tercio de las huestes angelicales, además, hizo que Eva creyese en la serpiente, como amiga, para comer del fruto
prohibido, pecando así ante nuestro Padre celestial y su santo nombre fuegos, y así, su Hijo
Jesucristo y el Espíritu Santo junto con huestes angelicales fieles fallen en honrarlo, por la presencia del pecado en el cielo. Sin embargo, aunque Lucifer hizo que no solamente Eva y Adán junto con sus hijos coman del fruto prohibido, para que ellos
vivan eternamente en pecado en contra de nuestro Padre celestial, su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, pero, él falló en entender su corazón santísimo, repleto e su amor infalible, además, listo para derramar su misma vida por ellos, si fuese
necesario.
No obstante, Lucifer estaba decidido no solamente a contaminar la gloria angelical con sus pecados y rebelión, pero igualmente la tierra entera, empezando en el paraíso, y así, nuestro Padre celestial falle en tener su reino, que soñaba gozarlo en el
futuro, libre del pecado para siempre vivir con sus hijos con su amor asombroso, gozos, paz y alegrías sin fin en la eternidad. Aunque Lucifer había contaminado con pecado y rebelión a Adán y a Eva en el paraíso junto con la tierra entera, porque de
ella, Él tomó un puñado de polvo para cubrir sus almas vivientes con carne, entonces, él decidió contaminarla con sangre también, para que la tierra sea
una maldición hacia sus hijos esperando por Él descender con su reino últimamente.
Por eso, Lucifer encontró a Caín, sin poder acercarse a Abel su hermano, para
que Caín lo mate, así como él había presentado su cordero, ofreciéndolo hacia nuestro Padre celestial, entonces, la sangre recibida por nuestro Padre en el reino
angelical, inmediatamente, Él vea la tierra manchada por la sangre de Abel, maldecida junto con su humanidad entera por el pecado de Caín. Ahora, Lucifer tenía que haber tenido a Caín matando a su hermano Abel, por sacrificar un cordero ante nuestro
Padre celestial, buscando bendición para él en la tierra, así como siempre lo hizo hasta aquellos días, por ende, por la sangre ofrecida para bendecir la
gloria angelical, inmediatamente, su propia sangre tenía que derramarse a tierra, maldicié
ndola para Caín y para la humanidad entera.
Eventualmente, Lucifer tenía que tener a Caín matando a Abel, porque él derramó la sangre del cordero, que realmente complació a nuestro Padre celestial y el reino angelical junto con su Hijo Jesucristo y su Espíritu Santo, que Lucifer sintió, que
había sido una victoria total en contra de él, entonces, derramando la sangre
inocente del justo Abel, maldeciría la tierra por generaciones venideras. Esta
fue venganza de Lucifer sobre Abel y aquellos ofreciendo sacrificios ante nuestro Padre
celestial, para que dejen de hacerlo más, porque Lucifer y sus ángeles caídos sentían derrota total, cuando la sangre expiatoria complacía el corazón del Padre celestial, porque: como nuestro Padre, Él fue herido ver a Adán y a Eva pecando
perpetuamente—por ello la sangre expiatoria calmaba su dolor para siempre.
Consiguientemente, Lucifer logró maldecir la tierra entera, cuando Caín derramaba la sangre justa de Abel en ella, convirtiéndolo todo en un sacrificio, que uno de los suyos había llevado a cabo con su propia carne y sangre, tornando la tierra en una
maldición eterna no solamente para Caín y la humanidad entera, pero igualmente para que nuestro Padre celestial jamás logre su dulce hogar. Sin embargo, nuestro Padre celestial tenía un plan poderoso, que Lucifer falló en
entenderlo, y esto es, que
su Hijo amado, Jesucristo, fue inmolado antes de la fundación del mundo, que lo único que Él tenía que hacer, era transferirlo desde la gloria angelical hacia la tierra, revertiendo así la maldición de ella por Caín y la humanidad entera.
Francamente, nuestro Padre celestial llevaba en su corazón santísimo a su Hijo Jesucristo sacrificado desde antes de la fundación del mundo, que Él tenía que transferirlo a tierra: derramándolo enteramente sobre su altar en Canaán, y así, Él
finalmente derrame de su corazón amoroso sobre sus hijos, resucitándolos a todos, viviendo nuevamente, pero con riquezas, glorias, poderes y santidades jamás tocadas por el pecado. Sin embargo, para hacerlo todo así: entonces, nuestro Padre celestial
necesitaba encontrar a alguien dispuesto a oír y creer en sus palabras de vida, haciendo posible este proyecto poderoso en los últimos días, y así, Él salvar no solamente a Caín y la humanidad, pero igualmente la tierra entera, convirtiéndola en
tierras hermosas con paz y dulzuras sin fin para sus hijos vivir eternamente.
Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba convertir las maldiciones en la
tierra, que Caín había causado después de haber matado a su hermano Abel, porque Él necesitaba convertir la tierra entera en un lugar de grandes bendiciones, digno de
recibir su dulce hogar, y así, vivir eternamente amado por sus hijos de Israel
y de las familias de las naciones, empezando en Canaán. Considerando que, después que Caín había derramado la sangre de Abel, entonces, nuestro Padre celestial oía la
voz de la sangre, llamándolo a Él para que haga justicia por él, perdonando a su hermano Caín por haberlo asesinado, haciendo que pecados, maldiciones y violencia invadan la tierra desde el infierno tormentoso, porque los demonios se alegraron de ver
sangre inocente derramarse a tierra.
Ahora, nuestro Padre celestial tenía que revertir estos pecados, maldiciones y
violencias, que Caín había causado al derramar la sangre de su hermano a tierra, causando problemas en las familias de las naciones, con solamente tener
su Cordero inmolado
desde la fundación del mundo presente en Canaán, y para esto Él necesitaba a
Abraham sacrificando tres carneros sobre su roca de salvación. Por eso, es que
fue importante para nuestro Padre celestial tener a Abraham sentándose con Él
a su Mesa
santa junto con sus 318 hijos adoptados (comprados con dinero de extraños), porque ellos tenían que comer de su Hijo Jesucristo el pan y vino, y así, ellos reciban la carne sagrada que honra su santo nombre fuegos en la tierra por una eternidad entera.
Históricamente, Lucifer junto con sus ángeles caídos y la muerte atacaba a su santo nombre fuegos en la gloria celestial, y así, controlar no solamente el reino angelical, pero igualmente sus hijos nacidos de su imagen para vivir conforme a semejanza
de la carne sagrada de su Hijo Jesucristo, como el cuerpo glorificado, el único Templo honrando su santo nombre por una eternidad entera. Realmente, cuando Eva junto con Adán y sus hijos comieron del fruto prohibido, entonces, ellos mataron a su
Cordero, abandonando su fruto de vida del paraíso, haciendo que ellos desciendan a la tierra, además, Lucifer hizo que Caín matara a su único hermano Abel, incrementando así pecados en contra del santo nombre de nuestro Padre celestial, para que
Canaán jamás sea su dulce hogar.
Legalmente, nuestro Padre celestial necesitaba revertir lo que Lucifer junto con sus ángeles caídos había hecho no solamente en contra de Adán y sus hijos en el paraíso, pero igualmente, Él necesitaba deshacer el pecado de Caín, cuando mataba a su
hermano justo Abel, contaminando la tierra, haciendo imposible que el Padre viva en su dulce hogar con sus hijos, eternamente enriquecidos para siempre. Por consiguiente, nuestro Padre celestial necesitaba sentarse a su Mesa santa para comer del pan y
vino de su Hijo Jesucristo, sirviéndolo él diariamente a los ángeles del cielo, manteniéndolos así a todos ellos santos para gloria de su santo nombre
fuegos, por ende, su Hijo amado tenia que hacer lo mismo con Abraham y las familias de las
naciones, empezándolo todo en Canaán.
Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba a su Hijo Jesucristo naciendo como Isaac del vientre estéril de Sarah, porque Él enviaría a su Espíritu Santo a su vientre enfermo, convirtiéndolo en su corazón santísimo
para que todo Israel
nazca, empezando con Isaac, porque su Cordero derramaría su sangre expiatoria,
deshaciéndose así del pecado de Caín en contra de su único hermano Abel en la tierra. Desdichadamente, Caín siendo malvado en contra de su único hermano
Abel, atacá
ndolo a él, matándolo, para derramar su sangre inocente a tierra, contaminándola con su pecado para que nuestro Padre celestial falle en tener a
sus hijos naciendo en su imagen y en su semejanza santísima del corazón de la
tierra, entonces, Canaán
jamás seria así su dulce hogar en la eternidad venidera.
Eventualmente, nuestro Padre celestial tendría a sus hijos naciendo del vientre estéril de Sarah, convertido en su corazón santísimo, por el Espíritu Santo, y así, no solamente Israel antiguo nacería en generaciones venideras, empezando con Isaac,
pero igualmente, Isaac nuevamente, como su Hijo Jesucristo y Cordero en Canaán, derramando su sangre expiatoria de vida eterna, para que sus hijos vivan eternamente enriquecidos postreramente. Realmente, nuestro Padre celestial seguiría teniendo a sus
hijos naciendo del vientre estéril de Sarah, por el Espíritu Santo, porque: Isaac sería primero y ultimo por nacer en Canaán; y así, por pecados de sus hermanos, rebeliones y cegueras derramaría su sangre expiatoria a tierra, deshaciéndose del
pecado de Caín en contra de su único hermano Abel, bendiciendo la tierra entera nuevamente por fin.
Oportunamente, nuestro Padre celestial tuvo a su Hijo Jesucristo naciendo como Isaac de Sarah, por el Espíritu Santo, convirtiendo su vientre en su corazón santísimo, naciendo así Isaac primero y luego último del vientre virgen de la hija de David,
finalmente derramado su sangre expiatoria victoriosa sobre Satanás, la muerte y el infierno por sus hermanos y hermanas de Israel y de la humanidad entera. Legalmente, nuestro Padre celestial necesitaba limpiar la tierra del pecado, por dentro y por
fuera, es decir, convertir el corazón de la tierra santísimo, como el suyo no
solamente para tener a todo Israel antiguo renaciendo en su carne sagrada, como
el cuerpo glorificado de Isaac, que derrotó a Satanás y la muerte, pero igualmente, honra su
santo nombre fuegos por una eternidad entera.
Definitivamente, fue importante para nuestro Padre celestial que su Hijo Jesucristo nazca como Isaac del vientre estéril de Sarah, tornándolo en su corazón santísimo, por el Espíritu Santo, naciendo de él sus hijos con carne sagrada, honrando su
santo nombre fuegos eternamente; además, Él derramó su juramento a Isaac, como su perfecta voluntad para con Israel y las naciones, bendiciendo la tierra
entera nuevamente. Además, nuestro Padre celestial necesitaba derramar su perfecta voluntad de
su corazón santísimo sobre Isaac, que fue no solamente para Jacobo, como su primogénito en Canaán, y así, sus hijos sean uno con él, como su primogénito también, pero renaciendo luego, como primogénito del corazón de
la nueva tierra, convertida
como su corazón santísimo, entrando así a vida eterna, eternamente justificados todos ellos.
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