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All on Tuesday, July 21, 2020 05:58:04
Sábado, 18 de Julio, 2020 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)
El PADRE vivirá CONTIGO (si, tú) ahora, SUS HIJOS, sumergido CON TODOS en sus
DULZURAS sin fin:
Amorosamente, nuestro Padre celestial creó la tierra con su amor asombroso e infalible, sintiéndolo intensamente en su corazón por sus hijos, aunque, cuando Él creaba los cielos y la tierra ellos no habÃan nacido aun, sin embargo, el amor para vivir
con ellos estaba en su corazón y en todo su ser eternamente, fundándola (tierra) finalmente para vivir contigo su dulzura inagotable cada dÃa. Ciertamente, cuando nuestro Padre celestial creaba la tierra, entonces, fue la tierra más hermosa en toda
la Creación, porque Él la habÃa creado con su amor intenso e infalible que siempre vive en su corazón santÃsimo por sus hijos, sabiendo que al darles vida a ellos de su imagen y de su alma viviente entonces ellos serÃan perfectos, asà como Él
siempre lo es eternamente.
Considerando que, todo lo que nuestro Padre celestial habÃa creado en el cielo
y en la tierra, entonces, fue bueno ante sus ojos, sintiéndose asà muy complacido en su corazón santÃsimo, porque todo lo creado en la tierra como en el cielo fue con su
amor asombroso emanando constantemente de su mismo interior, entonces dulzura se sentÃa con grandes riquezas para gozarlo todo infinitamente. Es decir, que dulzura de su amor infalible de su corazón santÃsimo por sus hijos y por su vida eterna,
entregada a ellos abundantemente para vivir con Él en la gloria celestial y en
la tierra también, entonces, fue sentida intensamente por los ángeles, que realmente no se sentÃa la diferencia entre la dulzura de los dos lugares celestiales—pues era
todo uno inicialmente.
Realmente, nuestro Padre celestial creó la tierra, asà como la gloria celestial, porque sus hijos nacerÃan en ella y su Hijo Jesucristo primero como
Isaac de su siervo Abraham y del vientre estéril de Sarah su esposa, por el EspÃritu Santo,
introduciendo asà su carne sagrada y la sangre expiatoria, emanando todo de Él, vistiendo asà a sus hijos con gloria eterna en la tierra. Indudablemente,
fue importante para nuestro Padre celestial tener a su Hijo Jesucristo inmolado
desde la fundació
n del mundo, porque sus hijos necesitaban nacer de su imagen y de su alma santÃsima y llenos del amor infalible de su corazón santÃsimo, amándolos grandemente, asà como Él ama su misma vida en la gloria angelical, pero igualmente, amándolos en la
tierra con perfecta santidad, como siempre será.
Legalmente: Nuestro Padre celestial empezó un sacrificio importante sobre la roca de salvación en la gloria celestial ante ángeles, como testigos, creando
asà no solamente el cielo y la tierra, pero igualmente, otorgó vida abundantemente a sus hijos
eventualmente, incontables como las estrellas del cielo arriba, que Él necesitaba el sacrificio empezado en el cielo continuando en Canaán, bendiciendo asà a la tierra entera. Aquà es cuando. Nuestro Padre celestial lidio con Abraham, preparándolo
asà no solamente para sacrificar tres carneros con sus mitades opuestas una a otra sobre la roca de salvación junto con dos aves sin cortar, salpicados con sangre expiatoria, pero igualmente, Él necesitaba sentarse a comer del pan y vino del
sacrificio de la gloria angelical, teniendo asà a su Hijo Jesucristo naciendo en Canaán finalmente.
Legalmente, nuestro Padre celestial tuvo a su Hijo Jesucristo inmolado sobre la
roca de salvación en la gloria celestial ante la presencia de huestes angelicales, porque iba a tener su sacrificio continúo desplegado ante Abraham
y finalmente sobre el
monte santo de Jerusalén, y asÃ, él coma del pan y vino para que sus hijos nazcan como santos ángeles, empezando con Isaac. Verdaderamente, nuestro Padre
celestial tenia que haber tenido a Abraham sacrificando tres carneros con sus mitades opuestas
una a otra junto con dos palominos, salpicados con sangre expiatoria, pero igualmente, Él tenia que ya haber comido con Abraham del pan y vino, que Él necesitaba comer en Canaán para que su Hijo Jesucristo nazca como Isaac, y asÃ, Él bendiga la
tierra entera nuevamente.
Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba enriquecer la tierra entera, y Él fallaba en hacerlo asà y sólo hasta que tuvo a su siervo Abraham sacrificando
tres sacrificios, que cada sacrificio necesitaba representar: uno para el Padre, el segundo para
su Hijo y el tercero para su EspÃritu Santo, salpicado con sangre expiatoria, y asÃ, Él empezar a enriquecer la tierra nuevamente desde Canaán. Verdaderamente, nuestro Padre celestial necesitaba no solamente a Abraham junto
con sus amados, como Sarah
su esposa y sus 318 hijos adoptados (comprados por dinero de extraños) pero igualmente, tener a sus vecinos y amistades de cerca y de lejos, comiendo del pan y vino, porque asà es como Él iba a repoblar la tierra entera con su carne sagrada y su
sangre expiatoria.
Visto que, nuestro Padre celestial empezó a repoblar la tierra entera, empezando en Canaán, con su Hijo Jesucristo nacido del vientre estéril de Sarah, por el EspÃritu Santo, para que él pueda darnos no solamente de la carne sagrada, los huesos
inquebrantables y su sangre expiatoria, pero igualmente, darnos su vida eterna—y asÃ, Satanás y la muerte sean derrotados en Canaán para siempre. AquÃ, nuestro Padre celestial tuvo a su Hijo Jesucristo clavado a la cruz junto con dos criminales
sobre sus maderos, como testigos de los eventos del monte santo de Jerusalén, que fue la roca de salvación nuevamente con tres sacrificios, pero victoriosos
sobre Satanás, pecados, la muerte y el infierno finalmente para que la tierra vieja renazca
como una nueva tierra desde su mismo corazón.
Además, nuestro Padre celestial necesitaba vivir su vida eterna, que Él siempre habÃa vivido con su Hijo Jesucristo y con su EspÃritu Santo en la gloria angelical, como su familia divina amando: amor, paz, gloria, poderes, prosperidad y riquezas
interminables, que Él tenia que obtener con sus hijos viviendo en la carne sagrada, que nació de Él, complaciéndolo a Él mismo toda una vida. Evidentemente, nuestro Padre celestial necesitaba llenar a Canaán con la carne
sagrada y con su sangre
expiatoria que su Hijo Jesucristo habÃa introducido en la familia de Abraham, que no solamente lo enriqueciera grandemente en la tierra, pero igualmente sus hijos viviendo en generaciones futuras, porque la tierra entera tiene que ser llenado con su
carne sagrada, complaciéndolo a Él grandemente toda una eternidad venidera.
Entendiendo que, es solamente en la carne sagrada, huesos inquebrantables y sangre expiatoria de Isaac, que nació de Él sin relación al pecado por poderes del EspÃritu Santo, que Él puede tener no solamente su cuerpo-glorificado sobre su altar en la
tierra, en Canaán, pero igualmente, Él puede tener su santo nombre junto con el dÃa Sábado santificados por sus hijos por fin perpetuamente. Verdaderamente, esta es la carne sagrada y sangre expiatoria de nuestro Padre celestial que nació del
vientre estéril de Sarah, por el EspÃritu Santo, para que su Hijo Jesucristo nazca como Isaac, pero luego también de la hija virgen de David, destruyendo asà a Satanás y la muerte, y asÃ, su santo nombre fuegos sea honrado eternamente en Isaac
sobre el monte Sion, en Canaán.
Ciertamente, esta es la carne sagrada y sangre expiatoria nacida directamente de nuestro Padre celestial, por poderes del EspÃritu Santo, para que su Hijo Jesucristo sea Isaac con la humanidad entera, santificando asà su santo nombre
fuegos en Canaán
por vez primera, pero igualmente, para las familias de las naciones en la tierra: vayan santificando su santo nombre fuegos con honores que permanecen para siempre. Por eso, cuando uno de sus hijos es bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de
su santo nombre, como Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacobo, entonces, la carne pecadora es abandonada en el fondo del agua para recibir la carne sagrada, en donde aquella persona ha llegado a renacer cien por cien milagrosamente de nuestro
Padre celestial para siempre.
Verdaderamente, cuando cada uno es bautizado en agua, invocando la perfecta santidad de su nombre, su Hijo Jesucristo y su EspÃritu Santo, entonces, aquella persona es nacida no solamente del agua, pero igualmente de los interiores de nuestro Padre
celestial, asà como la carne sagrada y la sangre expiatoria y llena de vida eterna, recibiéndolos a todos ellos como sus hijos legÃtimos en Canaán, siempre. Ya que, nuestro Padre celestial necesitaba a su santo nombre fuegos santificado en casa de
Abraham, porque no solamente él sacrificó tres carneros junto con dos aves sin cortar sobre la roca de salvación, salpicadas con sangre expiatoria, pero igualmente, Él comió del pan y vino con ellos, y asÃ, las naciones vivan su vida eterna
enriquecida en la tierra, enriqueciéndola cada dÃa más.
Es decir, también que nuestro Padre celestial no solamente puede tener a Abraham y a sus hijos santificando su santo nombre fuegos en Canaán y en la tierra con poderosos honores divinos, porque bautizados en agua, recibirán la carne sagrada de Isaac
que honra su santo nombre fuegos cada dÃa, ascendiendo asà postreramente a la
gloria angelical, eternamente redimidos, bendecidos y enriquecidos ya hacia la eternidad. Ya que, nuestro Padre celestial pudo no solamente vivir su vida eterna con Abraham y
con sus amados, como Sarah y sus hijos adoptados, vecinos y amistades, pero igualmente, Él vivió su vida eterna con cada uno de sus hijos prometidos de generaciones futuras, incluyendo las familias de las naciones, buscando pecado en ellos—y Él
encontró ninguno por toda una eternidad, hasta hoy.
Ya que, el pecado no existe en la carne sagrada y la sangre expiatoria de Isaac, por eso es que nuestro Padre celestial necesitaba vivir su vida eterna con Abraham y con sus hijos por generaciones venideras en Canaán, pero igualmente, vivir con las
naciones, sin encontrar pecado en Isaac o en sus hijos, que Él finalmente invitó a Abraham al monte Sion. Ahora, la invitación de nuestro Padre celestial para ascender el monte Sion, descansando sobre el Moriah, fue entonces para continuar su
sacrificio continuo, empezado sobre la roca de salvación con su Hijo Jesucristo ante huestes angelicales del cielo, como testigos, pero igualmente, fue para que su corazón santÃsimo derrame su Juramento a Isaac sobre la carne
sagrada, bendiciéndonos
asà a nosotros con perfecta salvación.
Ciertamente, nuestro Padre celestial necesitaba vivir su vida eterna con su Hijo Jesucristo y con su EspÃritu Santo en Abraham, pero igualmente, en sus hijos de las familias de las naciones del pasado y del futuro, buscando pecados, pero Él no encontró
ninguno en todos ellos, porque falla en existir el pecado en el Juramento a Isaac en Canaán y en la humanidad entera. Indudablemente, después que nuestro
Padre celestial habÃa vivido su vida con sus hijos de Israel y de las naciones, inmediatamente, Ã
‰l invitó a Abraham con Isaac a su monte Sion, descansando sobre el Moriah, porque Él estaba ya listo para recibirte a ti, pues Él habÃa vivido ya su vida contigo en Isaac, contemplando asà su santo nombre fuegos honrado por ti finalmente
perpetuamente.
En buena hora, nuestro Padre celestial llamó a Abraham con Isaac su único hijo al monte Sion, descansando sobre el Moriah, porque Él estaba listo para recibir no solamente a su Hijo Jesucristo como Isaac—pero igualmente a ti, en
donde Él ya habÃa
vivido su vida contigo junto con tus amados, encontrándote asà digno de entrar a su vida eterna con Él, eternamente enriquecido siempre. Nosotros podemos ver la salvación maravillosa de nuestro Padre celestial ejecutada con Israel antiguo, cuando
ellos descendÃan al Valle de los huesos secos, poseyendo asà las puertas de sus enemigos junto con sus ciudades, porque ellos fueron mordidos por serpientes venenosas, convirtiéndose asà todos ellos en uno en las puertas del infierno, como una
semilla, un árbol, una cruz en Canaán, eternamente endulzada.
AquÃ, nosotros vemos a nuestro Padre celestial que no solamente tenia naciones
del pasado y del futuro, como una carne sagrada, que es Isaac nacido del vientre estéril de Sarah y luego de la hija virgen de David, por el EspÃritu Santo, porque la carne
sagrada emergió directamente de Él, para que Isaac sea su Hijo—pero igualmente contigo y con tus amados hoy. Definitivamente, esta es la carne sagrada de nuestro Padre celestial, como cuando su Hijo Jesucristo necesitaba nacer como Isaac en Canaán,
para que su santo nombre fuegos sea honrado, pero igualmente, sus dÃas Sabáticos, que Él normalmente goza con sus hijos de Israel y de las naciones:
porque bautizados ya entonces ellos (gentiles) visten la carne sagrada de Isaac, honrándolo a Él
toda una vida eterna.
En otras palabras, nuestro Padre celestial solamente recibe honores a su santo nombre fuegos sobre el monte santo de Jerusalén, en Canaán, cuando sus hijos han sido bautizados en agua, invocando la santidad perfecta de su nombre, su Hijo Jesucristo y
su EspÃritu Santo, entonces ellos habrán abandonado la carne pecadora y el espÃritu de error por la carne sagrada y el EspÃritu Santo. Legalmente, nuestro Padre celestial siempre fallara en recibir honores hacia Él, su santo nombre fuegos y sus dÃ
as Sabáticos en la carne de Adán y de Eva, porque ambos comieron del fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, incluyéndote a ti, como sus hijos, empero, bautizado en agua, tú eres carne sagrada, honrándolo a Él en tu vida
siempre.
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