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Sábado, 28 de Octubre, 2017 de Nuestro Salvador Jesucristo, Guayaquil, Ecuador-Iberoamérica
(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)
EL JURAMENTO A ISAAC ES LA ORACIÓN DEL PADRE POR Tà Y TU BIENESTAR DESDE HOY:
Oportunamente, nuestro Padre celestial necesitaba poner a prueba el amor, fe y fidelidad hacia Él, su santo nombre y palabra viva por las grandes riquezas entregadas ya como incontables como los hijos prometidos múltiples como las estrellas del cielo,
al pronunciar su Juramento a Isaac, estableciendo asà su oración eterna y perfecta voluntad sobre Israel como pacto de vida, para la eternidad. Éste es el dÃa que nuestro Padre celestial estaba buscando por una eternidad en todo su reino angelical, y
Él la encontró en Abraham y en Sarah su esposa: porque Él tenÃa que establecer su oración eterna como su perfecta voluntad bendiciendo sus hijos y
los ángeles eternamente, con riquezas por todos lados, estableciendo asà su dulce hogar en la tierra,
finalmente.
Nuestro Padre celestial necesitaba a sus hijos, empezando con Adán y Eva, nacidos de su imagen, por el EspÃritu Santo, para vivir en la semejanza de su Hijo Jesucristo, porque solamente en su EspÃritu y en su Hijo Él tiene el amor eterno que siempre
ha gozado en su familia celestial, en donde su santo nombre fuego es amado, exaltado y glorificado perfectamente. Esto es algo que nuestro Padre celestial siempre falló en ver en sus ángeles santos, porque son seres creados, creados
por los poderes de
su EspÃritu Santo y de su Hijo Jesucristo para servirle a Él y a su santo nombre fuego sobre su altar del amor prehistórico, en donde Él ha vivido por la eternidad, gozando todo lo que ha creado.
Sin embargo, cuando Lucifer junto con la tercera parte de los ángeles decididos se unieron a él para conquistar el santo nombre fuego de nuestro Padre celestial, para usarlo para su gloria propia: porque pensó que él podÃa ser mayor que el Padre, el
Hijo y el EspÃritu Santo, pecando asà en contra del nombre santÃsimo, entonces fue expulsado del cielo instantáneamente. Aquà es cuando el infierno
fue creado, porque lo que Lucifer y los ángeles caÃdos hicieron en contra de nuestro Padre
celestial, su Hijo Jesucristo y el EspÃritu Santo al tratar de tomar control del santo nombre fuego, que reinaba como siempre sobre todo el reino angelical,
al recibir gloria y honra de los ángeles que aman a Dios fielmente, y para siempre.
Nuestro Padre celestial se encontró muy enojado con Lucifer y sus ángeles caÃdos por lo que intentaron hacer con su santo nombre fuego, que después de tener a todos los ángeles rebeldes removidos de sus lugares de prestigios y de
glorias y de
dignidades eternas, entonces fueron encadenados en el infierno tormentoso, para
que jamás se acerquen nuevamente a su santo nombre. Sin embargo, ahora nuestro
Padre celestial tenÃa en el cielo ángeles, pero contaminados con la rebelión
angelical que
Lucifer junto con sus ángeles caÃdos habÃan causado en el cielo, que ellos continuaron intentando de gloriar, honorar y exaltar a su santo nombre fuego, que entonces el Padre se dio cuenta que necesitaba un mejor camino, reconquistando glorias a su
santo nombre todopoderoso.
En otras palabras, con los ángeles que aún quedaban en el cielo, contaminados
todos con la rebelión angelical de Lucifer hacia el santo nombre fuego, su Hijo y el EspÃritu Santo, entonces nuestro Padre celestial sintió que su santo nombre no estaba
realmente recibiendo amor, gloria y honor que se merece, para que Él pueda seguir conquistando nuevas glorias aun por conquistar. Además, los ángeles son seres creados por el santo nombre fuego y poder, su Hijo Jesucristo y el EspÃritu Santo, por
ende Él necesitaba obtener nuevos seres divinos (y celestiales), criaturas nacidas de su amor eterno, de su imagen y de su alma viviente, que serÃan perfectos y gloriosos: amando, honrando y glorificando su nombre sobre su altar
de amor eterno,
persistentemente.
Porque estos serÃan seres humanos, convertidos todos en su perfección y gloria asà como Él siempre lo ha sido eternamente con su Hijo, su EspÃritu Santo y los ángeles que jamás se rebelaron en contra de su santo nombre sobre
su altar del amor
prehistórico, porque son seres nacidos de su amor eterno, imagen y alma viviente, y perpetuamente fieles a Él. Además, Lucifer sabÃa que él jamás debÃa de tomar el santo nombre fuego, porque él habÃa sido creado por nuestro Padre celestial para
ser perfecto, sabio, poderoso y glorioso como un arcángel inmensamente divino para amar, servir y glorificar su santo nombre fuego sobre su altar del amor eterno, pero para jamás tocarlo: porque está reservado para su familia e hijos, perpetuamente.
Por cuanto, nuestro Padre celestial pensó en dar vida a sus hijos desde el comienzo, pero siempre lo postergo para otro dÃa, ya que solamente sus hijos nacidos de su amor divino, imagen y alma viviente pueden realmente amar, servir, glorificar y
exaltar su santo nombre fuego sobre su altar del amor prehistórico de su Creación, del cielo y de la tierra. Ya que, nuestro Padre celestial siempre entendió que los ángeles no son realmente los que amaran, servirán y exaltaran su santo nombre sobre
su altar del amor eterno, pero únicamente sus hijos nacidos de su imagen, viviendo a la semejanza de su Hijo Jesucristo, en donde los dones y poderes del
EspÃritu Santo se despliegan para conquistar nuevas glorias en la eternidad.
Por eso, es que fue importante para nuestro Padre celestial no solamente de darle vida a Adán y Eva en la gloria celestial cuando le dijo a su Hijo Jesucristo y al EspÃritu Santo: descendamos para crear al hombre en nuestra imagen y conforme a nuestra
semejanza, para que llegue a ser él asà como nosotros: conociendo el bien y el mal, siempre. Es decir, que la rebelión de Lucifer en contra de Él, su Hijo Jesucristo, el EspÃritu Santo y su santo nombre fuego sobre su altar del amor prehistórico,
le manifestó finalmente a Él, que era mejor para su nombre bendito de tener a
sus hijos alabándolo por la eternidad, finalmente para conquistar nuevas glorias que los ángeles fallaron en acercarse a ellas.
Por esta razón, el dÃa que Adán nació de la imagen de nuestro Padre celestial para vivir conforme a la semejanza de su Hijo Jesucristo, entonces él estaba supuesto a vivir, desplegando siempre los dones y poderes cotidianos
del EspÃritu Santo, para
conquistar nuevas glorias, que los ángeles siempre fallaron en alcanzarlas, porque ellos no han nacido de su imagen divina jamás. Sin embargo, con Adán, y Eva luego que nació al ver nuestro Padre celestial que no era bueno para que
su hijo (Adán)
viva solo, entonces Él lo tendió sobre la mesa de operación para cortar su quinta costilla, y con ese tejido crear a su esposa Eva junto con los hijos numerosos como las estrellas del cielo y el reino angelical.
Cuando nuestro Padre celestial le dio vida a Adán de su imagen y de su alma viviente, para que viva conforme a su Hijo Jesucristo, entonces fue para que Adán junto con sus hijos nazcan de su amor abundante y eterno: amando, sirviendo y adorando a su
santo nombre fuego, sin rebelarse en contra de él, asà como los ángeles lo hicieron. Dado que, los ángeles habÃan sido creados por los poderes de su santo nombre junto con su Hijo Jesucristo y el EspÃritu Santo, entonces fueron
creados todos ellos
por los poderes divinos y jamás de su oración personal ni de su voluntad perfecta, pero, con Adán y sus hijos nacieron de su amor divino, imagen y alma
viviente: amándolo a Él fielmente, siempre.
Es decir también que cada hombre, mujer, niño y niña que ha nacido en el mundo del vientre de su madre, entonces ha nacido para amar, servir y adorar su
santo nombre fuego: porque ellos serán eventualmente primeros siempre que los ángeles en amar,
servir y alabar abundantemente y perfectamente a su santo nombre sobre su altar
del amor hacia la eternidad. Obviamente, las huestes angelicales continuaran amando, sirviendo y alabando su santo nombre fuego asà como siempre lo han hecho a través de la
eternidad sobre el altar del amor prehistórico, pero sus hijos siempre serán los primeros en todo su altar no solamente amándolo, sirviéndolo y alabándolo, pero serán por siempre los guardianes fieles de él, para toda la
eternidad venidera.
Porque después de la rebelión angelical que forzó a nuestro Padre celestial a crear el infierno, en donde su castigo de todo malvado hacia Él, su santo nombre fuego, su Hijo Jesucristo y su EspÃritu Santo, se consume, entonces Él
vio que ú
nicamente su familia divina vive en su amor eterno, amando a su santo nombre sobre su altar del amor prehistórico. Ciertamente, nuestro Padre celestial vio
en su hijo Adán el primero en empezar a amar, servir y adorar su santo nombre fuego junto con
Eva y sus hijos por nacer de generaciones futuras de su imagen y de su alma viviente, para renacer postreramente y llenos de su amor eterno, vida eterna y riquezas cotidianas sobre su altar, sirviéndole asà fielmente, siempre.
Sin embargo, cuando Lucifer vio que nuestro Padre celestial dio vida a un ser humano (y viviente como Él) capaz de amarlo a Él y a su santo nombre fuego con su amor divino, que su Hijo Jesucristo junto con el EspÃritu Santo siempre
han gozado con Él
eternamente, entonces él sabÃa que tenÃa que matar a Adán con mentiras e indiferencias. Lucifer tenÃa que matar a Adán, porque él no solamente habÃa
nacido de la imagen y alma viviente del Padre celestial capaz de amar como Dios
El Todopoderoso
siempre ha amado a su Hijo Jesucristo y al EspÃritu Santo, pero igualmente capaz de amar, servir y alabar el santo nombre todopoderoso sobre el altar del amor eterno con perfecta gloria hacia eternidad.
Aquà es cuando Lucifer se dio cuenta que habÃa sido reemplazado junto con sus
ángeles caÃdos no con otros ángeles creados asà como él mismo, creado por los poderes asombrosos del santo nombre fuego, su Hijo Jesucristo y el EspÃritu Santo, pero
ahora eran nuevas criaturas que habitaran el cielo y su Creación: capaces del amor eterno que los ángeles no conocieron. Por eso, Lucifer tenÃa que atacar no solamente a Adán y Eva pero igualmente a sus hijos, y esto iba a ser posible únicamente si Ã
©l lograba que comiesen del fruto prohibido, del árbol de la ciencia del bien y del mal, que nuestro Padre celestial les habÃa dicho que jamás coman de él, para que no mueran sin su amor eterno.
Lucifer hizo que la serpiente se acercase a Eva, porque era imposible para él acercarse a Adán, pero engañando a Eva su esposa entonces él tocarÃa a Adán con mentiras para matarlo y destruir su linaje por nacer en futuras generaciones, que llenarÃ
an los cielos y la tierra con la vida eterna del Padre celestial, en donde todo
pecado muerto está, perpetuamente. Satanás destruirÃa a Adán y a sus hijos,
porque destruyendo el linaje humano en el cielo y en la tierra, entonces él atacarÃa al
Padre celestial, a su Hijo Jesucristo y al EspÃritu Santo, hiriendo asà su amor eterno, imagen y alma viviente que empezó en Adán y Eva en el paraÃso, para que fluya por toda la tierra, con vida eterna, eventualmente.
Porque esto era lo que el fruto prohibido le habÃa hecho en el alma viviente de Eva junto con Adán y sus hijos igualmente, hiriendo el amor del Padre celestial entre su Hijo Jesucristo y el EspÃritu Santo eternamente, para que sus hijos recién
nacidos fallen en amar, servir y glorificar su santo nombre sobre su altar del amor de familia, siempre. Por eso, es que nuestro Padre celestial entró en juicio en contra de Adán y de sus hijos, empezando por Eva, porque ella fue engañada por su mejor
amiga la serpiente del Edén, comiendo del fruto prohibido que el Padre le habÃa avisado que no coman de él jamás, porque cuando coman de él entonces morirÃan instantáneamente para su amor de familia divina.
Ciertamente, esta es la razón del por qué la gente cesa de vivir después de vivir sus dÃas en la tierra, por la desobediencia de Adán y Eva cuando ambos comieron del fruto prohibido, en donde el amor divino del Padre celestial hacia
sus hijos
siempre desaparece o se separa, alejándose hacia infierno tormentoso, en donde
no hay amor para nadie jamás. Mejor dicho, el infierno tormentoso es un lugar en donde el amor, la misericordia, la verdad y la justicia divina de nuestro Padre celestial no
existe en todo hombre, mujer, niño y niña, porque Adán y Eva comieron del fruto prohibido haciendo que el amor divino del Padre hacia sus hijos cese, por
ende ya no hay amor suficiente para vivir más.
Consecuentemente, siempre fue en la gracia, misericordia, verdad y justicia divina en que nuestro Padre celestial pasó juicios en contra de Adán y de sus
hijos, porque al remover al hombre del paraÃso, diciendo, del polvo te tomé al polvo regresaras:
entonces Él los envió a lugares en donde se bautizaran en agua: regresando asà instantáneamente a su amor divino nuevamente, inmortalmente. Puesto que, cuando eres bautizado en cualquier lugar, como en donde haya agua abundante para sumergirse en
ella, invocando la perfecta santidad de su santo nombre fuego junto con su Hijo
Jesucristo y su EspÃritu Santo, entonces el espÃritu de error como el fruto prohibido te abandona, dando vÃa para que su amor divino entre en tu alma viviente nuevamente,
y para siempre.
Esto es exactamente lo que sucede en cada hombre, mujer, niño y niña cuando es bautizado en agua al invocar la perfecta santidad de su santo nombre fuego junto con su Hijo Jesucristo y el EspÃritu Santo, entonces el espÃritu de error te abandona
junto con la carne pecadora, restaurando asà el amor del Padre celestial en que te dio vida inicialmente. Definitivamente, al descender tú en el agua al invocar la perfecta santidad de su santo nombre fuego junto con su Hijo Jesucristo y el EspÃritu
Santo, entonces tú serás bañado limpio del espÃritu que está llenó de pecados junto con la carne pecadora que desciende persistentemente hacia la tumba y el infierno tormentoso, finalmente para recibir el amor asombroso del Todopoderoso, instantá
neamente.
[continued in next message]
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